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LOS ANGLICANOS SE DEBEN DE SENTIR COMO EN CASA.

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Gato. OP. Las recientes acciones tomadas por el Santo Padre han dado una grata sorpresa, la Iglesia Anglicana separada de la Comunion Eclesial desde el siglo XVI tiene las puertas abiertas de nuevo, esto no significa y lo debemos entender el fin del cisma Anglicano comenzado por Enrique VIII y su camarilla, dicho cisma es mucho mas que un simple capricho o lios de faldas como hemos querido verlo historicamente, se basa mas bien en el eterno conflicto de la ambicion politica y economica, a Enrique VIII no le estorbaba en si Religiosamente la Comunion con la Sede Apostolica, lo que le molestaba era el Papel del Papa en la politica y el poder en esa epocam recordemos que el poder temporal del PAPA estaba a la par con el poder de los Reinos y Principes de la Epoca y no a pocos resultaba incomoda esta competencia, los mismos principes alemanes tomaron a Lutero y su cisma y herejia como pretexto tambien para dejar la comunion con el Santo Padre, pienso que los Catolicos tenemos en todo estoun gran punto de reflexion y es que como dijo el Santo Padre Benedicto XVI debemos entender que el Reino de Dios no es de este mundo, y que el poder temporal solo entorpece el enuncio del Evangelio cuando la ambicion se hace presente. Hoy estamos ante un acontecimiento historico y debemos dar gracias a Dios de poder ser testigos de ello, miles, millones de Cristianos Catolicos y Anglicanos soñaron con este tiempo, no se trata tampoco de una estrategia de absorcion como indican algunos medios, es el sentido real del ecumenismo y la busqueda de la Unidad tan necesaria para dar verdadero Testimonio Cristiano. Dios SALVE al PAPA.
Alberto. OP



Hacer que los anglicanos se sientan como en casa en la Iglesia Católica

-Entrevista con monseñor Stetson, experto en el diálogo con la Comunión Anglicana Tradicional

HOUSTON, martes 27 de octubre de, 2009 (ZENIT.org).- La semana pasada sorprendía la noticia de que Benedicto XVI permitirá a grupos de anglicanos que desean entrar en plena comunión con la Iglesia Católica, el hacerlo a través de Ordinariatos personales, preservando al mismo tiempo elementos de la tradición espiritual y litúrgica anglicana.

La provisión de Ordinariatos es la respuesta del Vaticano a los anglicanos que han expresado deseos de convertirse en católicos. Se estima que entre 20 y 30 obispos anglicanos han hecho una petición similar.

Hasta ahora existía una Provisión Pastoral, emanada por Juan Pablo II en 1980, pero que sólo contemplaba los casos individuales de sacerdotes episcopalianos que deseaban abrazar el catolicismo.

Para entender cómo funcionan los Ordinariatos personales y la importancia de esta iniciativa, ZENIT ha entrevistado a monseñor William Stetson, un sacerdote del Opus Dei y secretario del Delegado Eclesiástico de la Congregación para la Doctrina de la Fe para la Provisión Pastoral de ex sacerdotes episcopalianos (el término episcopaliano suele usarse para designar a los miembros de la Comunión Anglicana en Estados Unidos y en Escocia, n.d.t.).

Monseñor Stetson mantiene una Oficina de Provisión Pastoral en la parroquia de Nuestra Señora de Walsingham, una congregación de tradición anglicana en la archidiócesis de Galveston-Houston.

-¿Qué es un Ordinariato personal? ¿Existe en algún otro lugar en la Iglesia?

Monseñor Stetson: Un ordinariato es una estructura jurisdiccional compuesta por un prelado con jurisdicción ordinaria, su propio clero incardinado que le asiste en su trabajo pastoral, y los fieles laicos a los que pastorea.

Existe un ordinariato militar en muchos países, que tiene la responsabilidad del cuidado pastoral, de quienes sirven en los Ejércitos y sus familias. En los Estados Unidos se llama Archidiócesis para los Servicios Militares (Archdiocese for the Military Services). Que yo sepa no existen otros Ordinariatos.

-¿Cuál es la diferencia fundamental entre la Provisión Pastoral de 1980 y la nueva constitución apostólica?

Monseñor Stetson: La Provisión Pastoral no tenía contenido canónico y no contemplaba el ejercicio del poder de gobierno. La nueva constitución apostólica establecerá normas canónicas al más alto nivel para proveer la creación de nuevas estructuras canónicas llamadas “ordinariatos” en naciones individuales. En conformidad con las normas generales, cada ordinariato tendrá el poder de gobierno (jurisdicción) sobre un determinado tipo de personas y asuntos.

-¿Qué sucederá con las parroquias católicas de tradición anglicana (Anglican Use parishes) que han estado operando durante años?

Monseñor Stetson: Hasta este momento las llamadas parroquias de tradición anglicana en Estados Unidos son parroquias personales de la diócesis donde están presentes, que mantienen elementos de la tradición anglicana, especialmente la liturgia.

No hay relación canónica entre ellas o con el Delegado Eclesiástico de la Provisión Pastoral.

Presumiblemente, si se establece un ordinariato en los Estados Unidos, las parroquias pasarían a ser jurisdicción del nuevo ordinariato y quedarían bajo la jurisdicción del prelado del ordinariato.

Las futuras parroquias y comunidades de culto podrían ser establecidas por el ordinario del ordinariato a petición de grupos de fieles anglicanos con un sacerdote tras consultar al obispo diocesano del lugar donde se encuentran.

- ¿Cuál es el motivo de establecer estos ordinariatos personales? ¿Por qué la Provisión Pastoral no era suficiente?

Monseñor Stetson: La Provisión Pastoral es un mero proceso administrativo para preparar a los antiguos sacerdotes episcopalianos casados para ser ordenados como sacerdotes católicos a petición de los obispos diocesanos. El nuevo ordinariato proveerá una estructura canónica similar a una diócesis para el cuidado pastoral de los fieles laicos que se proceden de la Iglesia episcopaliana.

-Esta estructura canónica parece responder directamente a una petición realizada hace dos años por la Comunión Anglicana Tradicional, que tiene alrededor de 400.000 miembros en todo el mundo. ¿Cree que muchos de estos miembros entrará en comunión con la Iglesia católica a través del ordinariato personal?

Monseñor Stetson: La Comunión Anglicana Tradicional es en realidad una confederación de autodenominadas diócesis presentes en muchos países diferentes; está formada por sacerdotes, fieles laicos y obispos. La Comunión Anglicana Tradicional como tal nunca ha formado parte de la Comunión Anglicana bajo la autoridad del arzobispo de Canterbury.

Lo que suceda con las diócesis en los países concretos dependerá de las decisiones tomadas por la jerarquía católica en los respectivos países con la Congregación para la Doctrina de la Fe. Su número es mayor en África y Asia.

-¿Cómo será el proceso para los anglicanos, especialmente sacerdotes y obispos, que entren en la Iglesia a través del ordinariato?

Monseñor Stetson: La Constitución Apostólica que permitirá la creación de ordinariatos en cada país aún no se ha presentado. Por esta razón no conocemos la naturaleza del proceso. Anticiparía que será similar al usado en los últimos 27 años por la Provisión Pastoral aquí en Estados Unidos, y su homóloga en Inglaterra (la cual, con todo, no había provisto de parroquias y liturgia, como en Estados Unidos).

- El anuncio vaticano contempla la posibilidad de que un ordinariato católico tenga seminaristas, que se prepararían junto con los seminaristas católicos, “aunque el ordinariato establecería una casa de formación dirigida a las necesidades particulares de formación en el patrimonio anglicano”. ¿Esto incluiría la posibilidad de matrimonio para estos seminaristas anglicanos?

Monseñor Stetson: Los puntos específicos de esta cuestión aún no se han dado a conocer. Al menos supongo que los seminaristas tendría que estar a la vez casados y estudiar en un seminario anglicano en el momento que trataran de entrar en plena comunión, y luego continuar estudiando para el sacerdocio en un seminario católico. Ellos tendrían que recibir la dispensa de la norma del celibato, estudiando la Santa Sede caso por caso. Los futuros seminaristas tendrían que ser célibes.

-¿Qué otras tradiciones mantendrían los anglicanos al entrar en la Iglesia católica por la vía del ordinariato personal?

Monseñor Stetson: Las parroquias pequeñas, que permiten una mayor cohesión. Una rica tradición de expresión litúrgica (lenguaje, música, vestimentas, espacio, etc) en inglés, que data del siglo XVI. Esto también incluiría una gran tradición de la utilización de la Sagrada Escritura en la predicación, el amor a los Padres de la Iglesia y una expresión teológica más allá de la escolástica católica romana.

-¿Por qué el Vaticano puede ofrecer esta concesión sólo a los anglicanos, y no a los luteranos, presbiterianos, etc. que quisieran entrar en la Iglesia?

Monseñor Stetson: Los anglicanos han disfrutado siempre de un lugar especial en la actitud católica hacia la ruptura de la unidad de los cristianos en Occidente después del siglo XVI. La Iglesia de Inglaterra intentó mantener muchos elementos de la Iglesia Católica y, al mismo tiempo ser protestante. La Iglesia de Inglaterra mantuvo una mayor unidad dentro de sí misma y por lo tanto podía tratarse como una entidad única en las conversaciones con Roma.

-Se ha hablado de que esta medida afectará negativamente al diálogo anglicano-católico, es decir, al Consejo Internacional Anglicano-Católico (ARCIC)? ¿Es esto cierto?

Monseñor Stetson: Aparentemente no, de acuerdo con las manifestaciones de las autoridades católicas y anglicanas en Inglaterra y en otros países que están implicadas en el diálogo ecuménico. Solo el tiempo lo dirá.

- ¿Por qué es una buena noticia para los anglicanos que buscan la plena comunión con la Iglesia Católica?

Monseñor Stetson: Los anglicanos que entran en la comunión plena encontrarán un hogar espiritual familiar en en la Iglesia Católica a través de las parroquias personales que el prelado de la ordinariato será capaz de establecer con los sacerdotes y el personal especialmente preparado, que también provendrán de la tradición anglicana.

[Por Karna Swanson, traducción del inglés por Inma Álvarez]

LOS ANGLICANOS Y LA IGLESIA CATOLICA: EL CARDENAL NEWMAN Y CHESTERTON

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Josep Miró i Ardèvol/http://www.forumlibertas.com

La reciente información sobre la decisión de la Iglesia católica de establecer un modelo de organización específica, las prelaturas, para acoger colectivamente a miembros de la Iglesia anglicana que desean integrarse a la católica, obispos, sacerdotes y laicos, pone de relieve un hecho histórico que a veces tenemos olvidado. Se trata de la estrecha relación de fondo que existe entre el anglicanismo, o buena parte de él, y el catolicismo. A diferencia de las Iglesias protestantes, la anglicana nunca se vio a si misma como fruto de una ruptura, sino como una mejor adecuación a la Iglesia original. Es decir, la Iglesia anglicana sostiene el principio de su participación en la catolicidad y en la continuidad apostólica. Esto explica las semejanzas que existen con la Iglesia católica imágenes, sacramentos, misa, mucho mayores que con las Iglesias protestantes.

La Comunión Anglicana, que ésta es su denominación, se considera parte de la Iglesia cristiana: una santa, católica y apostólica, "Católica, aunque no romana y Evangélica, aunque no protestante". Esto explica la existencia de corrientes interpretativas, una próxima al catolicismo, una forma de catolicismo no papal, y otra orientada a una concepción y teología protestante. Se concibe a si misma como una equilibrada combinación entre aquellas dos tradiciones cristianas, una Vía Media entre ambas, Sagradas Escrituras, la tradición y la razón.

Siempre ha latido en el seno de aquella Iglesia un corazón 'católico' lo cual no siempre significaba la aceptación de la Iglesia católica. Los textos del más famoso de los conversos, procedentes del anglicanismo, John Henry Newman, que llegó a ser cardenal, lo explican con singular detalle. Inicialmente Newman no tenía ninguna intención de 'pasarse' al catolicismo, sino que reclamaba para su Iglesia, la anglicana, una mayor fidelidad al sentido católico inicial, a la continuidad apostólica. Pero fue a través de esta reflexión y militancia interna que llegó a la conclusión que este deseo sólo podía realizarse en el seno de la propia Iglesia católica.

Evidentemente, las fuertes corrientes de protestantismo en buena medida han acabado impregnando el acento. La combinación de alguna de estas corrientes con una perspectiva liberal ha llevado a una situación paradójica: las dos Iglesias que más fácilmente podían llegar a una unión real acabaron diferenciándose en la práctica por la aceptación por parte del anglicanismo de cuestiones tales como la bendición de las uniones homosexuales, la ordenación de sacerdotes y obispos de esta condición que vivían unidos a otros hombres, el sacerdocio femenino y la aceptación de su consagración como obispas. Todos estos hechos han provocado un profundo cisma en el anglicanismo y ha acelerado en una parte del mismo su voluntad de unirse a la Iglesia Católica. En toda esta dinámica no es un hecho menor que la Iglesia anglicana registra en su lugar central, el Reino Unido, una fuerte influencia del ámbito político al ser una Iglesia de Estado y sus clérigos funcionarios del mismo, con capacidad de intervención -que no intromisión- del primer Ministro, como expresión de su cabeza Eclesial, la reina y el propio Parlamento.

Esta actualidad de las relaciones entre Comunión anglicana e Iglesia Católica es una oportunidad para leer a dos de los grandes conversos ingleses, uno ya apuntado, Newman. Es curioso que en España sus obras tengan una difusión reducida, a pesar de que existen muy buenos especialistas. Newman escribió un texto imprescindible, Ensayo sobre el Desarrollo de la Doctrina Cristiana, pero además, toda su obra, los Sermones Universitarios, Apología Pro Vita Sua, Via Media, son una demostración diáfana de que es exacta la afirmación que nos dice que la fe ilumina y potencia la razón. El otro gran converso es Cherteston que también debe ser de lectura necesaria. Éste evolucionó del agnosticismo al anglicanismo, y de éste al Catolicismo. Un libro recientemente reeditado sigue siendo de vibrante actualidad: Porque soy Católico.

La evolución del anglicanismo también permite observar como la adopción de postulados 'liberales' alejados de la Tradición y las Sagradas Escrituras, sobre la homosexualidad y la ordenación femenina, no ha redundado en un crecimiento de sus fieles sino en todo los contrario, de manera que los practicantes católicos en términos de asistencia a los oficios dominicales, unos 860.000, es desde hace unos pocos años ligeramente superior a la de los anglicanos, a pesar de que el numero de quienes se declaran anglicanos es de 25 millones por solo cinco los católicos. La práctica sería por consiguiente del orden de un 18% entre los católicos y no alcanzaría el 4% entre los anglicanos. En todo el mundo hay 77 millones de personas pertenecientes a la comunión anglicana, y una parte de la misma que puede llegar a ser importante podrá desplazarse hacia la Iglesia católica, lo que significará ciertamente una nueva oportunidad y también un nuevo reto para unir la pluralidad en torno a la unidad en lo fundamental. La larga experiencia de las iglesias de rito oriental dentro del catolicismo, que ya incluye la presencia de sacerdotes casados -no así de obispos-, para quienes el celibato de acuerdo con la tradición oriental es una exigencia, constituirá ahora un bagaje impagable para alcanzar una armoniosa integración.

Sería un error leer este nuevo trazo de la historia en términos de 'ganadores' y 'perdedores', porque es solo la Providencia la que actúa y ante su inefabilidad solo cabe la humildad, la sencillez de corazón y el asombro.

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El camino a casa

La Congregación para la Doctrina de la Fe dio a conocer que con la preparación de una Constitución Apostólica que estipula la creación de 'ordinariatos' personales para anglicanos que desean entrar en plena comunión con la Iglesia, se preservarán elementos distintivos de la espiritualidad anglicana y de su patrimonio litúrgico. El Arzobispo de Canterbury (cabeza de la Iglesia anglicana) emitió un comunicado conjunto con el Arzobispo de Westminister (católico), primado de la Iglesia en Inglaterra.

José Luis Restán. www.Cope.es

Hecho histórico el vivido esta semana

"Nuestra primera lealtad es hacia Cristo, no hacia la comunión anglicana. Jesús nos ha ordenado ser un solo cuerpo... yo me siento comprometido por la unidad con el obispo de Roma, y siempre he esperado morir, aunque sea como un laico cualquiera, unido a Pedro". Son las palabras de un joven párroco anglicano de Kent, en el sudeste de Inglaterra, tras el anuncio de la Santa Sede de la creación de una estructura canónica para acoger a los anglicanos que desde hace años buscan la plena comunión con la Iglesia católica. Palabras conmovedoras que centran el significado de esta noticia.

Y es que no se trata simplemente del enfado de unos miles de fieles anglicanos por la decisión de su comunidad de permitir la ordenación de mujeres y de personas homosexuales. Tampoco se trata de una artimaña de la astuta Roma para captar a los descontentos de una comunidad cristiana en franco declive. El asunto es mucho más serio y profundo. En realidad hace más de cien años que profundas tensiones afectan a la comunión anglicana. El gran cardenal John Henry Newman, cuya beatificación se espera para 2010 (quién sabe si con la presencia del Papa), nos ha dejado una crónica honda y dolorida de lo que muchos anglicanos han comprendido y sentido en años posteriores. Se trata del crecimiento de la conciencia de que el tesoro de la fe común basada en el Evangelio y la tradición de los Padres sólo puede encontrar su pleno acomodo, su defensa y sustento, en la Iglesia católica presidida por los sucesores de Pedro.

Esta conciencia se ha vuelto dramática en la medida que la propia comunión anglicana ha acentuado su protestantización interna, y en tanto que la fe profesada y la disciplina eclesial en temas esenciales han pasado a estar en manos de las mayorías cambiantes en asambleas dominadas por la lógica política y por los medios de comunicación. La ordenación sacerdotal y episcopal de mujeres y de homosexuales ha podido ser la espoleta, pero no indica el fondo del problema, como revelan las declaraciones del mencionado párroco de Kent.

Tras casi dos décadas de paciente diálogo con estos hermanos, Benedicto XVI ha dispuesto su acogida a través de una estructura de "Ordinariatos personales", análoga a la Prelatura del Opus Dei o de los Vicariatos castrenses. De esta forma se insertarán plenamente en la comunión católica, preservando sus tradiciones litúrgicas y espirituales. Un paso audaz que no ha dejado de suscitar resquemor en algunos ambientes católicos y en Canterbury, pero el Papa ha decidido nuevamente un gesto valiente a favor de la unidad, que tiene en cuenta el duro camino y la autenticidad de quienes han llamado a la puerta de Pedro. Por cierto, ¿qué dirán ahora los de la cantinela de que Benedicto no gobierna?

A los miles de fieles, sacerdotes y obispos que buscan volver a la casa materna no les espera un camino de rosas. En muchos de sus ambientes les aguarda la crítica y la incomprensión, y por otra parte deberán afrontar problemas económicos, familiares y de organización. Buena parte de los sacerdotes están casados, lo cual no será un impedimento para que sean ordenados como sacerdotes católicos... en cuanto a los obispos casados, no podrán acceder al episcopado católico, reservado a varones célibes tanto en la Iglesia de Oriente como de Occidente. A todos ellos se les ha pedido que profesen la totalidad de la doctrina católica tal como se expresa en el Catecismo. Con toda humildad, el arzobispo John Hepworth, de Blackwood, Australia, ha confesado: "esto es más de lo que nos atrevimos a soñar y a pedir en nuestras oraciones... es un acto de gran bondad por parte del Santo Padre, que ha dedicado su pontificado a la causa de la unidad".

Es un día de alegría para la Iglesia universal, pero en Lambeth, residencia del primado Rowan Williams, no puede disimularse la amargura. Se reconoce el derecho de estos anglicanos a encontrar un camino propio y se afirma que esto no romperá el diálogo en busca de la plena unidad con la Iglesia católica. Pero es evidente que lo sucedido responde a un deterioro profundo del tejido de la comunión anglicana, que la mediación de Williams no ha podido evitar. No se ha cerrado la herida del cisma de Enrique VIII, en cierto modo se ha hecho más evidente su daño. Pero con su gesto paterno, Benedicto XVI ha respondido al corazón de miles de hermanos que, como Newman en su día, han enfilado con humildad y entereza el camino de vuelta a casa. Y eso, hasta en Canterbury lo han tenido que entender.

Habla el Primado de la Traditional Anglican Communion

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Habla el Primado de la Traditional Anglican Communion

La buhardilla de Jerónimo publica la traducción de las declaraciones del Primado de la Traditional Anglican Communion (TAC), el grupo anglicano más significativo de cuantos han tenido acercamientos con la Santa Sede

He pasado esta tarde hablando con obispos, sacerdotes y laicos de la “Traditional Anglican Communion” en Inglaterra, África, Australia, India, Canadá, los Estados Unidos y Sudamérica.

Estamos profundamente conmovidos por la generosidad del Santo Padre, el Papa Benedicto XVI. En esta Constitución apostólica, él ofrece los medios para que “ex-anglicanos entren en la plenitud de la comunión con la Iglesia Católica”. Espera que podamos “encontrar en esta estructura canónica la oportunidad de preservar aquellas tradiciones anglicanas preciadas para nosotros y consistentes con la fe católica”. Luego declara cálidamente: “estamos felices de que estos hombres y mujeres traigan con ellos sus contribuciones particulares a nuestra común vida de fe”.

Quiero primero declarar que éste es un acto de gran bondad de parte del Santo Padre. Él ha dedicado su pontificado a la causa de la unidad. Esto hace más que corresponder a los sueños que nos atrevimos a incluir en nuestra petición hace dos años. Esto hace más que corresponder a nuestras oraciones. En estos dos años, nos hemos hecho muy conscientes de las oraciones de nuestros amigos en la Iglesia Católica. Quizá sus oraciones se atrevieron a pedir más que las nuestras.

Mientras que aguardamos el texto completo de la Constitución Apostólica, nos conmueve también la naturaleza pastoral de la Nota publicada hoy por la Congregación para la Doctrina de la Fe. Mis compañeros obispos han, de hecho, firmado el Catecismo de la Iglesia Católica y han hecho una declaración acerca del ministerio del Obispo de Roma, reflejando las palabras del Papa Juan Pablo II en su carta “Ut unum Sint”.

Otros grupos anglicanos han indicado a la Santa Sede un deseo similar, y una aceptación similar de la fe católica. Como el Cardenal Levada lo ha indicado, esta respuesta a los pedidos anglicanos tendrá un carácter global. Será cuestión ahora de que estos grupos forjen una cooperación cercana, incluso en donde trascienden las fronteras de la Comunión Anglicana.

Afortunadamente, la Declaración publicada por el Arzobispo de Canterbury refleja la comprensión que tiene de nosotros, que él no se interpone en nuestro camino, y que comprende las decisiones que hemos tomado. Tanto su reacción como nuestra petición son frutos de un siglo de oración por la unidad cristiana, una causa que muchas veces ha parecido vana. Ahora expresamos nuestra gratitud al Arzobispo Williams, y le aseguramos nuestras oraciones. La Sede de Agustín permanece como un centro de nuestra peregrinación, como lo fue en épocas de fe, en el pasado.

He hecho un compromiso con la Traditional Anglican Communion para que la respuesta a la Santa Sede sea tomada por cada uno de nuestros Sínodos Nacionales. Ellos ya han aprobado nuestro recorrido. Ahora la Santa Sede nos desafía a que busquemos en las estructuras específicas ahora disponibles la “unidad plena, visible, especialmente la comunión eucarística”, por la que hemos rezado mucho, y sobre la que hemos soñado mucho. Este proceso comenzará enseguida.

En el oficio anglicano de matutino, el gran himno de Acción de Gracias, el Te Deum, es parte del ordo diario. Es con sincero agradecimiento a Dios, el Señor y la Fuente de toda paz y unidad, que este himno está hoy en nuestros labios. Éste es un momento de gracia, quizá incluso un momento histórico, no porque es pasado queda deshecho, sino porque el pasado es transformado.

Arzobispo John Hepworth

Primado

Fuente: Rorate Caeli

Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

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Vaya Noticia, que alegria... no en si Enrique VIII en su totalidad pero si Thomas Cromwell debe estar bastante molesto en su tumba... Este es el Ecumenismo Catolico, buscar que todos seamos Uno, Un solo pastor, un solo Rebaño... Por cierto aprovecho para decirle a algunos depsistados que este blog recopila informacion CATOLICA de diversos sitios y periodicos, asi como tambien, se adereza con algunos comentarios de Dominicos, incluyendome...

En el caso del Dialogo ecumenico este se establece acorde a la doctrina de la Iglesia Catolica.

El Vaticano aprueba una norma para acoger a los anglicanos

La Santa Sede da luz verde a una Constitución Apostólica que prevé la ordenación de clérigos anglicanos ya casados como sacerdotes católicos

EFE - Ciudad del Vaticano -

El Vaticano ha anunciado hoy su disposición a acoger en la Iglesia Católica a todos los anglicanos que lo deseen y para ello ha aprobado una Constitución Apostólica (norma de máximo rango) que prevé, entre otras, la ordenación de clérigos anglicanos ya casados como sacerdotes católicos. Asimismo, dicha Constitución Apostólica contempla la concesión a los grupos anglicanos que vuelvan al redil de Roma de prelaturas personales, similares a los Ordinariatos Castrenses (obispos o prelados con competencias no territoriales), que permitirán a esos fieles entrar en plena comunión con Roma conservando su tradición.

Serán "católicos de rito anglicano, como los Uniatas, que son católicos de rito bizantino o los de las otras iglesias de rito oriental, que mantienen sus tradiciones y reconocen la autoridad del Papa", han precisado fuentes vaticanas, que han señalado que, aunque no es la primera vez que un anglicano se pasa a la Iglesia de Roma, ahora se trata de parroquias, de grupos enteros.

El anuncio de la disponibilidad del Papa Benedicto XVI a acogerlos lo han hecho el cardenal William Joseph Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y el arzobispo Joseph Di Noia, secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Levada ha dicho que, con esta normativa, el Vaticano responde a las "numerosas" peticiones hechas a la Santa Sede por grupos de clérigos y fieles anglicanos de diferentes partes del mundo "que desean entrar en la plena y visible comunión" con la Iglesia Católica.

De momento se desconoce el número exacto de anglicanos que desean pasarse a la Iglesia de Roma aunque, según fuentes vaticanas, puede rondar el medio millón. Levada y Di Noia han indicado que en la actualidad hay entre 30 y 50 obispos anglicanos y un centenar de parroquias que han mostrado su deseo de volver al redil de Roma, que abandonaron en 1534 cuando el rey inglés Enrique VIII no logró del Papa Clemente VII la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón y creó la Iglesia de Inglaterra, de la que se proclamó jefe.

"Ordinariatos personales"

Para facilitar el ingreso o regreso, Benedicto XVI ha aprobado una estructura canónica que prevé la creación de "Ordinariatos personales", esto es, las comunidades anglicanas que entren en la Iglesia Católica dependerán de un obispo particular y no del diocesano. Estas comunidades conservarán su patrimonio espiritual y litúrgico, y su prelado personal será elegido de entre ese clero.

La Constitución Apostólica será publicada próximamente y, según ha explicado Levada, contempla la posibilidad de ordenar clérigos casados anglicanos como sacerdotes católicos, si bien "razones históricas y ecuménicas" no permiten la ordenación de hombres casados como obispos, tanto en la Iglesia Católica como en la Iglesia Ortodoxa.

Los seminaristas anglicanos estudiarán junto a los católicos y no se descarta que los seminaristas casados anglicanos sean ordenados sacerdotes católicos, aunque se estudiará caso por caso. La Constitución Apostólica contempla que el jefe de esa prelatura pueda ser un sacerdote o un obispo no casado.

Los "Ordinariatos personales" se crearán en función de las necesidades, previa consulta con las conferencias episcopales locales (de cada país de donde procedan esos grupos). El cardenal encargado de la defensa de la ortodoxia de la fe católica ha precisado que esta medida del Vaticano está en línea con el compromiso para el diálogo ecuménico.

En este contexto, a la misma vez que en Roma se hacia el anuncio, en Londres, el jefe de la Iglesia Anglicana, Rowan Williams, y el arzobispo católico de Westminster, Vincent Gerard Nichols, han difundido un comunicado conjunto en el que se resalta que con esta medida se pone fin a un periodo de incertidumbre para esos anglicanos que han querido abrazar la fe católica. En la nota se precisa asimismo que la medida no dañará las relaciones entre ambas iglesias.

Los anglicanos son unos 77 millones y en los últimos años su iglesia ha vivido momentos de crisis y de fuerte división interna, debido a la ordenación de mujeres y de homosexuales como obispos, y a la bendición de los matrimonios entre personas del mismo sexo. En 2007 el obispo australiano John Hepworth, que lidera la Traditional Anglican Communion, ya solicitó la "plena comunión eclesial y sacramental" con Roma. La Traditional Anglican Communion asegura que cuenta con medio millón de fieles y numerosos sacerdotes repartidos por todo el mundo.


Y Recordemos esta nota de hace unos dias...


REINO UNIDO: LOS CATOLICOS DOBLEGAN A ENRIQUE VIII


La catedral anglicana de York, una de los emblemas de la Iglesia de Inglaterra, se ha llenado estos días como nunca en un acto religioso... ¡para conmemorar la vida de una católica y además venerar sus restos como los de una santa! Lo nunca visto desde la Reforma del siglo XVI. La veneración de las reliquias de Santa Teresa de Lisieux congregó a más de 10.000 personas, con colas incluso fuera del templo. Era la única parada ecuménica de una gira por Inglaterra y Gales de la urna-relicario de Santa Teresita del Niño Jesús, que en total ha reunido a unas 200.000 personas.

Esta cifra supone la mayor movilización del catolicismo en Gran Bretaña desde la visita de Juan Pablo II al país, hace 27 años. «Pero lo notorio es que se produce después de un largo declive en la práctica religiosa y, aun más sorprendente, en medio de la simpatía de la mayoría de anglicanos e incluso el respeto de los grandes medios, que tiempo atrás se habrían mostrado hostiles», explica Luke Coppen, director del semanario «The Catholic Herald».
Para el padre Ian, de la comunidad de carmelitas del barrio londinense de Kensington, que también han acogido una gran multitud para venerar a la autora de «Historia de un alma», el hecho católico se está abriendo camino de normalidad entre la sociedad inglesa. «Se atiende menos a los prejuicios que existían hacia el Catolicismo y entonces su mensaje llega más a la gente abierta al hecho religioso», afirma.

El punto de inflexión hay que situarlo en 2007, cuando el informe Christian Research constató que el número de católicos que van a la iglesia el domingo supera ya al de anglicanos. Aunque las cifras hablan de un retroceso de ambas confesiones en la práctica dominical, el «sorpasso» supuso la concienciación de los medios sobre esa correlación de fuerzas. Esto llevó a un mayor prestigio de la Iglesia Católica, ya cimentado por el respeto hacia Juan Pablo II (sorprendió la amplia y positiva cobertura dada a la muerte del Papa por la BBC, normalmente puntillosa con el Cristianismo, pero especialmente con el Catolicismo), y a una mayor autovaloración de los propios fieles.

Ese cambio de rasante tiene diversas manifestaciones. Por ejemplo, está el anuncio hecho en marzo por el Gobierno, con el apoyo de Isabel II, cabeza de la Iglesia de Inglaterra, de comenzar a estudiar la derogación de la ley de 1701 que prohíbe al heredero casarse con una persona católica. También está la conversión hace dos años de Tony Blair, que se produjo sin gran controversia en los medios (aunque probablemente la habría habido de dar el paso estando aún en Downing Street, entre otras cosas porque el primer ministro, por delegación de la Reina, elige obispos anglicanos de una terna).

En este contexto, la visita de Benedicto XVI para septiembre del próximo año, cuya confirmación oficial se considera inminente, se presenta como la ocasión perfecta para consagrar ese nuevo estatus social de la Iglesia Católica en el Reino Unido. La beatificación entonces del cardenal Newman será uno de sus símbolos más destacados.

Según datos de 2005, en el Reino Unido viven unos 25 millones de personas bautizadas como anglicanos y 4,5 millones como católicos, cifra que dobla al número de musulmanes. Pero la práctica religiosa ha disminuido más rápidamente entre los anglicanos, cuya asistencia a los servicios del domingo ha caído un 20 por ciento desde 2000, y se situaba hace dos años en 852.000 personas, de acuerdo con el informe Christian Research. En el mismo período, el número de católicos que van a la misa dominical ha bajado un 13 por ciento, y era de 861.000 en 2007.

«Las cifras exactas no son muy fiables, pero el hecho es ése y además se ha ido acentuando», dice el director de «The Catholic Herald». «En esto tiene mucho que ver la inmigración», explica, refiriéndose a la llegada de 600.000 polacos al Reino Unido cuando Polonia ingresó en la UE, «y se puede ver claramente en la distribución del fenómeno: mientras en el medio rural la práctica religiosa desciende notablemente, en Londres y otras ciudades con gran impacto inmigratorio se mantiene más o menos constante, con incrementos en determinadas parroquias».

La polémica de las mujeres obispos

Coppen es algo escéptico sobre el efecto que puede tener la consagración de mujeres obispos por parte de la Iglesia de Inglaterra, ya que se trata de un paso lógico que sigue a la ordenación de mujeres sacerdotes aprobada en 1992 y quien de raíz se oponía a este proceso ya abandonó la confesión anglicana. En cualquier caso, el arzobispo de Canterbury está impulsando retrasar cuatro años la ejecución de la medida para evitar que el total de 400 clérigos y laicos dirigentes contrarios a la existencia de mujeres obispos acaben marchándose.
La comparación sobre práctica religiosa entre anglicanos y católicos, como advierte un fiel al salir de la Adoración al Santísimo Sacramento que en Nuestra Señora del Monte Carmelo se celebra cada miércoles tras la misa vespertina, sería aún más favorable a los segundos si se tuviera en cuenta «la gente que entra en nuestras iglesias a rezar». «Los días laborables muchas iglesias anglicanas están vacías, no tiene más que ir aquí al lado», señala.
Aquí al lado está el templo anglicano de St. Mary Abbots, donde en ocasiones aparece el líder conservador, David Cameron. Aunque no vive por High Street Kensington, sino algo más al norte, en un extremo de Notting Hill, Cameron desea cultivar la relación con esta iglesia con el fin de poder seguir llevando a su hija a la escuela primaria parroquial (en el Reino Unido, la mayoría de parroquias cristianas tienen adjunta una escuela primaria). Sin ferviente fe, según reconoce él mismo, el dirigente «tory» decidió reforzar su perfil religioso cuando fue elegido líder del Partido Conservador en 2005.
«Cameron nos da “caché” ciertamente», bromea el párroco, «pero no creo que nadie venga aquí por verle; además, en términos de cifras de asistencia nada ha cambiado». El tablón de anuncios que hay en la entrada de St. Mary Abbots apenas recoge actos religiosos durante la semana, mientras que en el de los vecinos carmelitas, en cambio, además de la nutrida catequesis de Primera Comunión y Confirmación hay un curso para quienes se bautizarán en la próxima Pascua. El padre Ian explica que el año pasado se convirtieron al Catolicismo ocho adultos, la mitad bautizados previamente como anglicanos, y asegura que esto es una constante en muchas parroquias católicas.