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Carta abierta al papa Francisco: Un grito desde el corazón de un converso

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Carta abierta al papa Francisco: Un grito desde el corazón de un converso
Dr. Maike Hickson
10 de diciembre de 2014
“Querido director, querido Ricardo, ¿porqué te escribo todo esto? Porque la pasada noche no pude dormir. Y porque quiero entender, y quiero preguntar algo al lector de Bussola: ¿Qué más ha de suceder en la Iglesia para que los católicos se levanten, de una vez por todas, a gritar su indignación? Atención, estoy dirigiéndome a católicos individuales, no a asociaciones, ni a reuniones secretas, movimientos, o sectas que durante años han estado manejando los cerebros de los creyentes en beneficio de terceras partes, dictando lo que sus seguidores han de hacer… no, no: estoy apelando a conciencias individuales, a sus corazones, su fe y su virilidad. Antes de que sea demasiado tarde” (Mario Palmaro, Carta a Riccardo Casciolo, director de La Nuova Bussola Quotidana, 8 de enero de 2014).
Querido Santo Padre:
Le escribo esta carta abierta e informal con gran agonía en mi corazón. Y le diré cosas que, en condiciones normales, nunca haría públicas. Lo hago, al menos éste es mi propósito, por el bien de la Iglesia, a mayor Gloria de Dios y por la salvación de los hombres. Usted juzgará.
Esta noche no pude dormir. Estoy preocupada por nuestra Santa Madre Iglesia. A lo largo de todo el año 2014, especialmente tras haber alabado públicamente la propuesta del cardenal Walter Kasper de permitir a los divorciados vueltos a casar recibir la Sagrada Comunión, usted ha abierto la puerta a la confusión en los asuntos de la  enseñanza moral de la Iglesia Católica y a conductas imprudentes por parte de algunos miembros de la jerarquía de la Iglesia. Varias afirmaciones realizadas en el Sínodo de la Familia en octubre de 2014 han incrementado más aún la confusión. Y en diciembre de 2014 usted mismo dio una entrevista a La Nación en la que usted sugiere que la Iglesia tenga una actitud más laxa hacia aquellos que están casados fuera de la Iglesia después de un divorcio previo, diciendo: “La comunión sólo no es la solución. La solución es la integración.” Al parecer, usted quiere que ellos no sólo reciban la Sagrada Comunión sino que participen plenamente en la vida de la Iglesia, como lectores en la Misa y como padrinos de adolescentes y menores.
Esto significaría obviar el pecado, compensarlo, incluso justificarlo. Empañaría la distinción entre aquel que vive en estado de gracia justificante, agradando a Dios al seguir sus mandamientos, y aquel que objetivamente vive en pecado, desagradando a Dios al no respetar sus mandamientos. Seguir este camino causaría anarquía y destruiría la moral fundacional de la Iglesia Católica. Traería consigo la ética del “todo vale”.
Si las parejas “vueltas a casar” pueden recibir la Sagrada Comunión, ¿porqué cualquier otro pecador debería hacer algo que le desagrada para arrepentirse y enmendarse? Un alcohólico habitual, alguien que golpee habitualmente a su mujer, un criminal, o una mujer que haya matado a su bebé en su vientre, ¿no deben todos ellos arrepentirse? ¿Porqué un católico debe escuchar y seguir las leyes de la Iglesia cuando aquellos que no lo hacen no reciben sanciones morales?
¿Y qué pasa con las palabras del mismo Jesús? ¿Ya no importan? Si uno cambiase la ley católica sobre el adulterio, desafiaría al mismo Cristo.
Siguiendo la invitación de Mario Palmaro, yo también me opongo públicamente a la dirección en la que usted parece dirigir la Iglesia.
Déjeme explicar por qué.
Soy conversa desde hace diez años, nacida en 1972, crecida en Alemania y viviendo ahora en los Estados Unidos. Salí de un mundo que está subvirtiendo e invadiendo cada vez más, si no permeabilizando, la vida de la Iglesia Católica, un mundo al cual parece que usted mima y ante el cual usted parece estar inclinándose. Crecí sin ninguna fe, en una familia rota, en un mundo de cohabitación, aborto, divorcio y egoísmo. Ni siquiera conocía por completo los diez mandamientos. Evidentemente, no los vivía. No  tuve una familia plena que me diera una identidad fuerte, un refugio seguro o una guía moral. Esta forma de vida me llevó a un callejón sin salida y a una depresión. Cuando entonces encontré a mi futuro marido, la luz de Cristo anidó en mi corazón, despacio pero firme.
Dos aspectos muy importantes en la vida de la Iglesia actuaron sobre mí como canalizadores de la gracia y me atraían fuertemente hacia ella – esto fue antes de tener una verdadera fe sobrenatural. En primer lugar, la bella liturgia tradicional, la Misa y el canto del Oficio Divino con sus cantos gregorianos; en segundo lugar, la enseñanza moral de la Iglesia, con su pleno entendimiento de la naturaleza humana.
Tras haber vivido una vida completamente descontrolada, sin importarme el pecado ni atarme a lealtades duraderas, me di cuenta que este camino solo conducía a la desesperación y a un descreimiento sobre cualquier amor duradero o forma de vida estable y enraizada. Sin embargo, cuando descubrí la enseñanza moral de la Iglesia sobre la castidad y la importancia de ella antes del matrimonio, y también la indisolubilidad de aquel voto sacramental, me di cuenta de la verdad e importancia de todo ello.
La enseñanza moral de la Iglesia Católica es un bálsamo de curación para todas aquellas almas que andan perdidas en su orgullo, sensualidad, deslealtad e indiferencia por el bienestar de sus hijos. Este egoísmo hace que uno abandone la persona amada y la desplace por otra persona cuando surge algo imprevisto, ignorando la necesidad y anhelo de los niños por el vínculo de su propio hogar; daña estas almas quien comete y sostiene estos actos egoístas. Cuando pecan de esta manera, son menos libres. El pecado no es bueno para el hombre. Esta es mi conclusión. He llegado a comprender que sólo cuando uno se mantiene casto antes del matrimonio y, por tanto, permanece firme ante cualquier unión física prematura con el ser amado, y sólo cuando uno tiene el pleno  convencimiento y pretensión de hacer una unión de por vida al casarse con otra persona, solo entonces, con la gracia, el vínculo [matrimonial] estará preparado para durar. Uno debe estar preparado para saber que cualquiera que sea el problema que pueda ocurrir en un matrimonio, siempre habrá un camino para recorrerlo juntos. “Para lo bueno y para lo malo”.
También comprendí, tras haber sido una ardiente estudiante de la Ilustración neo-pelagiana del siglo XVIII, que los seres humanos necesitamos no sólo ideas abstractas sino instrucciones muy claras de cómo llevar una buena vida, e incluso una mejor vida. No es suficiente hablar sobre la bondad de la naturaleza humana, de la fraternidad, del amor y de todo eso; uno tiene que saber cómo lograr a estos objetivos. La Iglesia está aquí para enseñarnos y para levantarnos sobre nuestra frágil naturaleza humana, propensa al pecado y con una fuerte inclinación al egoísmo y la desesperanza.
Mi propia vida personal es testigo de ello. La Iglesia, con sus preceptos y consejos, me sacó del lodo del pecado y del egoísmo. Y ahora, Santo Padre, usted parece empujar a la Iglesia al lodo. Usted dice al pecador que, después de todo, lo está haciendo bien. Usted no nos eleva a los altos estándares de Cristo, como la Iglesia, maestra de naciones, ha hecho siempre de forma leal; usted nos deja sentados donde estamos, confortándonos y  tranquilizándonos en nuestro pecado. Esto es la crueldad de un sentimentalismo, ¡no una verdadera misericordia!
Una actitud laxa ante los mandamientos y consejos de Dios solo conduce al pecado. Esto es lo que hemos experimentado nosotros, los hijos de la revolución cultural del 68 en Alemania. Se nos permitió, de una manera indiferente, que jugáramos con el lodo, a actuar de acuerdo con nuestra complacencia. La consecuencia fue una situación inhumana. Muchos padres y profesores de aquel tiempo no querían castigar a sus hijos nunca más, ni tomar acciones punitivas contra ellos cuando se portaban mal; en consecuencia, florecieron los comportamientos inmorales e inhumanos. Yo misma fui testigo de las consecuencias de tal permisividad en la escuela cuando una chica de mi clase fue acosada a su tierna edad por sus compañeros por el simple hecho de que quería ser una buena y responsable estudiante. El profesor, en su dejadez, no se enfrentó al mal, de forma que la chica tuvo que abandonar la escuela.
Pero aquí hemos de hablar de las almas y su salvación. ¿Ayudará usted, como cabeza de la Iglesia, a las almas a ir al cielo si usted les conforta en su pecado? ¿Era esto lo que San Ignacio de Loyola enseñaba a sus jesuitas? ¿Es de alguna ayuda que usted haga las cosas de forma ambigua, vaga, poco clara y equivocadamente confusas? ¿Cuántas parejas que han estado luchando por su matrimonio durante tanto tiempo y que permanecen unidas por su sujeción leal a las enseñanzas de Cristo ahora, después de sus recientes palabras, así como por algunas otras afirmaciones realizadas en el Sínodo de los Obispos, se relajarán y dejarán sus matrimonios, pensando que ahora, después de todo,  hay una “segunda oportunidad” para ellos? ¿Qué pasa si usted saca temporalmente a alguien fuera de la desesperanza, pero sin embargo le conduce después  a la arrogancia, que es, junto con la desesperación, uno de los dos principales pecados contra la virtud de la Esperanza? Usted tendrá que dar cuentas de estas almas algún día ante Dios, y le pido que medite sobre lo que estoy tratando de decir. Puedo decirle que su forma de hacer las cosas no funciona. Sólo la llamada a la conversión y la instrucción clara de qué hacer y cómo esforzarse para mantenerse en el camino recto, recordando al gran San Juan Bautista, guiará a las almas al cielo. Por favor, no se incline ante los pecadores; antes bien, ¡levántelos y sáquelos del pecado! Esto es lo que un sacerdote católico hizo conmigo, y yo le estaré eternamente agradecida por lo que hizo.
Le pido, Santo Padre, que se enfrente a este mundo de pecado, empapado de una enorme inhumanidad, porque de lo contrario no tendrá ninguna madre que le recuerde las reglas de Dios. ¡Las leyes de Dios son buenas para nosotros! Enseñe al mundo pecador cómo ser mejor. Enseñe a las personas que viven en concubinato y que se divorcian como ser leales. Leales a sus esposas y, sobre todo, a Dios, leales a sus hijos pequeños. No nos deje abrir más aún la brecha rota sino, por el contrario, ayúdenos a cerrarla y a curarla.
Llame a los padres a refrenar su egoísmo y a mirar primero por sus hijos y su bienestar. El divorcio es la muerte para el alma de un vulnerable niño pequeño, de sus esperanzas, de sus seguridades y su amor. Hablo por experiencia propia. Y también hablo como madre. ¿Cómo quiere usted que mi marido y yo enseñemos a nuestros hijos los diez mandamientos y sobre el deber de contrición de los pecados a la hora de la confesión, cuando al mismo tiempo la Iglesia podría muy pronto permitir que aquellos que han desobedecido la ley de Dios puedan acercarse abiertamente a recibir la Sagrada Comunión?
Levántenos, a todos nosotros, pecadores. Llámenos a la esperanza, que se basa en el profundo amor de Cristo y su Santa Madre, e imparta una clara enseñanza sobre cómo ser buenos y mejores. Resumiendo, cito otra vez a Mario Palmaro, cuya invitación a una franca y sincera resistencia estoy siguiendo en este momento, y cuyo clamor tras su muerte destrozó mi corazón y los corazones de muchos otros:
“El hecho de que un para sea “querido” por la gente es completamente irrelevante ante los dos mil años de [existencia] la Iglesia: el papa es el Vicario de Cristo en la tierra y él ha de agradar a Nuestro Señor. Esto significa que el ejercicio de su poder no es absoluto, sino que está subordinado a la enseñanza de Cristo, en la que se basa la Iglesia Católica, en Su Tradición y alimentada por la vida de la Gracia a través de los Sacramentos”.
Continuaré rezando por usted, Santo Padre, cada día. Y mientras tanto, en este valle de lágrimas, confiaré también en las fieles palabras de Mario Palmero:
“Independientemente de lo que haga la iglesia, habrá siempre un sacerdote que celebre la Misa de manera sagrada; en un pequeño apartamento una anciana solitaria rezará el rosario con una fe imperturbable; en un escondido rincón de la Casa de la Divina Providencia una hermana cuidará de un bebé que alguien   consideró no merecedor de ser tenido. Incluso cuando todo parezca perdido, la Iglesia, la Ciudad de Dios, continua irradiando su luz sobre la Ciudad de los Hombres.”
Le pido, Santo Padre, que irradie la luz de la Fe y del Amor de Dios sobre el mundo hablando de la verdad al mundo, a esa parte de la Creación que se ha revuelto contra Dios, enseñando al mundo dónde va mal, y que lo haga incluso a expensas de perder su actual popularidad y su aparente buena sintonía con el mundo. El mundo necesita el pleno testimonio de la Iglesia Católica, ahora más que nunca. Sin compromisos, y con la completa verdad. Sólo entonces usted será merecedor de la mayor confianza, un reconocimiento de su autoridad como maestro y un auténtico respeto.
[Traducción Alberto Torres. Artículo original]

Fuente: www.adelantelafe.com

El Papa Francisco entrega la Bula «Misericordiæ Vultus» ante la Puerta Santa

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El día 11 de abril, en las I Vísperas del II Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia, el Papa Francisco entrega a los Arciprestes de la Basílicas papales, a algunos representantes de la Iglesia en el mundo y a los Protonotarios Apostólicos la Bula con la cual es convocado el Jubileo extraordinario de la Misericordia.

Antes de la celebración de las I Vísperas, el Santo Padre se dirige al atrio de la Basílica Vaticana y, una vez allí, inicia con el signo de la cruz y el saludo litúrgico, tras lo cual pronuncia estas palabras:

«Dios omnipotente y misericordioso
que nos ha reunido en el nombre de su Hijo,
para darnos gracia y misericordia.

Hoy, en la vigilia del II Domingo de Pascua,
ante la Puerta Santa de la Basílica de san Pedro,
entrego a los Arciprestes de las Basílicas papales,
a algunos representantes de la Iglesia extendida por el mundo
y a los Protonotarios Apostólicos
la bula “Misericordiæ Vultus”
de inicio del Jubileo Extraordinario de la Misericordia.

El Espíritu Santo, don del Resucitado,
renueve toda nuestra vida
y la Santísima Virgen María, Madre de Misericordia,
sostengan nuestros santos propósitos».

A continuación, uno de los Protonotarios Apostólicos, ante la Puerta Santa, da lectura a algunas de las partes más significativas de esta Bula, seguidamente tiene lugar la procesión con la que se entra en la Basílica del apóstol Pedro para el rezo de Vísperas.

Como ya sabemos, este Jubileo Extraordinario fue anunciado por el Papa Francisco el pasado día 13 de marzo: «... he decidido convocar un Jubileo extraordinario que tenga en el centro la misericordia de Dios. Será un Año santo de la misericordia. Lo queremos vivir a la luz de la Palabra del Señor: «Sed misericordiosos como el Padre» (cf. Lc 6, 36)... Este Año santo iniciará con la próxima solemnidad de la Inmaculada Concepción y se concluirá el 20 de noviembre de 2016, domingo de Nuestro Señor Jesucristo Rey del universo y rostro vivo de la misericordia del Padre».


Salvador Aguilera López/lexorandies.blogspot.mx

La Canonización de la Beata María Alfonsina Danil Ghattas

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Maria Alfonsina Danil Ghattas
En el Consistorio Ordinario Público de 14 de febrero de 2015, el Santo Padre anunció la canonización de la Beata María Alfonsina Danil Ghattas para el 17 de mayo de 2015.
La Beata María Alfonsina Danil Ghattas nació en Jerusalem  el 4 de octubre de 1843 en una familia que le aseguró una buena formación cristiana. Fue bautizada el 19 de noviembre siguiente y en la pila bautismal, le fue dado el nombre de Soultaneh María. En septiembre de 1848, comenzó a asistir a la escuela de las Hermanas de San José de la Aparición, que habían venido a Jerusalén unos meses antes.
Recibió el sacramento de la Confirmación 18 de julio de 1852. Madurada la vocación a la vida consagrada, en 1858 ingresó como postulante en el Instituto de las Hermanas de San José de la Aparición. El 30 de junio de 1860, tomó el habito y el nombre religioso de Hermana María Alfonsina; en 1863 realizó su profesión. Se encargó de enseñar el catecismo en la escuela popular de Jerusalén, donde se distinguió por el fervor y el ahínco con el que desempeñó dicho oficio. También promovió la Cofradía de la Inmaculada Concepción (que tomaría el nombre de Hijas de María) y, más tarde, la Cofradía de las Madres Cristianas.
En 1865 se trasladó a Belén para continuar su ministerio de enseñanza. El 6 de enero 1874 se le apareció, por primera vez, la Virgen María; después de un año exacto tuvo lugar una segunda aparición y la Virgen la invitó a formar una nueva familia religiosa que tomaría el nombre de la Congregación del Santo Rosario. La Beata se dirigió al Patriarca de Jerusalén, Monseñor Vincenzo Bracco, y le contó sus experiencias místicas; El obispo le animó y la confió a la dirección espiritual de Don Antonio Belloni.
En mayo de 1876, ante la partida del Padre Belloni, se acogió a la dirección espiritual del Padre Matteo Lesciki. Después de algunas dificultades iniciales, este último también aprendió a entenderla y valorarla. Mientras tanto, algunas miembros que pertenecían a las Hijas de María comenzaron  a madurar el proyecto de consagrarse a Dios en la vida religiosa y expresaron dicho propósito a su confesor, el Padre José Tannous. También la hermana Maria Alfonsina decidió entonces recurrir a este sacerdote, quien le ordenó escribir sus propias experiencias místicas, incluso en relación a la Congregación que la Virgen María le había pedido fundar.
En julio de 1880, las jóvenes  Hijas de María, bajo la dirección de Don Tannous, comenzaron la vida en común. El 15 de diciembre de 1881, el Patriarca de Jerusalén dio el hábito al primer grupo de monjas de la nueva comunidad, que, de acuerdo con la inspiración por Nuestra Señora, tomó el nombre de Instituto de Hermanas del Santo Rosario.
El 12 de septiembre 1880, la Hermana Marie Alphonsine obtuvo del Santo Padre la dispensa del voto de obediencia emitido en la Congregación de las Hermanas de San José. Tres años más tarde, el 7 de octubre de 1883, llegó a ser parte de la Congregación de las Hermanas del Santo Rosario. El 8 de diciembre del mismo año tomó el hábito (manteniendo el nombre religioso de Sor María Alfonsina) y el 1 de marzo de 1884 comenzó su noviciado. Profesó el 7 de marzo 1885 y el 25 de julio fue enviada a Jaffa para desarrollar la actividad de profesora.
El 1 de noviembre de 1886, junto con la hermana Hanneh, abrió una misión a Beit-Sahour y el año siguiente partió con otras hermanas para establecer una casa también en Salt, Jordania. El 2 de noviembre, 1887 fue aprobada la Constitución de las Hermanas del Santo Rosario, que, dos años más tarde, obtuvieron la aprobación diocesana. En 1889, la Hermana Marie Alphonsine fue enviada a Naplus. Allí permaneció sólo unos pocos meses, ya que, golpeada por la fiebre amarilla, tuvo que regresar a la casa madre en Jerusalén para recibir tratamiento. Ya siendo religiosa, el 4 de octubre de 1890, la víspera de la festividad de Santa María del Rosario, fue admitida en la Tercera Orden de Predicadores en el Convento Dominicano en Jerusalén. A principios de 1892 fue trasladada a la misión de Zababdeh. Entre los años 1893 y 1908 desempeñó el encargo de superiora de la casa de Belén. Del 1909 al 1917 se encuentra nuevamente en la casa madre de Jerusalén; a continuación, se le pidió establecer un orfanato en Ain Karem.
En marzo de 1927 su estado de salud se deterioró repentinamente, esto la llevaría a la muerte poco tiempo después. El 25 de marzo de 1927, regresó a la casa del Padre. Al día siguiente se llevó a cabo su funeral.
Algunas dificultades internas en el Instituto de las Hermanas del Santo Rosario y la difícil situación política en el Medio Oriente impidieron el inicio de su causa de beatificación y canonización, esto a pesar de su reputación persistente de santidad. Superadas estas dificultades, en 1986 se inició, en Jerusalén, el proceso diocesano que culminaría en mayo de 1987. Después de haber completado el procedimiento prescrito, el 15 de diciembre 1994 fue proclamado el decreto sobre sus virtudes heróicas. En 2004, se instruyó la investigación diocesana sobre un presunto milagro que se concluyó en el 2005. Una vez completado el procedimiento prescrito, el 3 de julio de 2009 se proclamó el decreto sobre el milagro. El 22 de Noviembre, 2009 se celebró el rito de beatificación en la Basílica de la Anunciación en Nazaret.
Las Hermanas de la Congregación del Santo Rosario están presentes actualmente en Palestina (Franja de Gaza), Israel, Jordania, Líbano, Egipto, Siria, Kuwait, en algunos emiratos del Golfo Pérsico (Abu Dhabi, Shariqah) y en Roma
Fray Francesco Ricci, O.P.

Carta de Fray Tomás de Aquino al Papa Francisco

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Santísimo y Reverendísimo Padre Francisco, por la Divina Providencia Papa, fray Tomás de Aquino, de la Orden de Frailes Predicadores, con devota reverencia.
He leído la Carta que Vuestra Santidad dirigiera, con fecha 3 de marzo A D 2015, al Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Poli, Gran Canciller de la Pontificia Universidad Católica Santa María de los Buenos Aires, en ocasión del primer centenario de la Facultad de Teología de esa celebérrima Universidad. No ha dejado de llamar mi atención las palabras de Vuestra Santidad a los teólogos bonaerenses toda vez que allí recomendáis, Beatísimo Padre, que aquellos realicen su labor “desde las fronteras” y en las calles de las ciudades de América Latina. Son vuestras mismas palabras: “La teología que desarrollan ha de estar basada en la Revelación, en la Tradición, pero también debe acompañar los procesos culturales y sociales, especialmente las transiciones difíciles. En este tiempo, la teología también debe hacerse cargo de los conflictos: no sólo de los que experimentamos dentro de la Iglesia, sino también de los que afectan a todo el mundo y que se viven por las calles de Latinoamérica. No se conformen con una teología de despacho. Que el lugar de sus reflexiones sean las fronteras”.
En mis tiempos, Santidad, os aseguro, las calles y las plazas de París eran escenario de vivos conflictos. No menos sucedía en el interior de los claustros. Me tocó vivir, como no ignoráis, un tiempo de transiciones difíciles. Si habéis tenido la benevolencia de leer algunos de mis escritos recordaréis cómo tuve que enfrentarme a Guillermo de San Amour y a quienes con él negaban a los religiosos mendicantes el derecho a enseñar en la Universidad, cómo hube de vérmelas con los averroístas latinos, cuánto hube de oponerme a tantos en defensa de la verdad, los innúmeros conflictos en los que me vi envuelto por mi “aristotelismo” (incluso alguna condena episcopal) y de los que salí airoso gracias a la Divina Bondad y al apoyo de vuestros Predecesores. Por todo esto, Santidad, nada me resulta menos ajeno y lejano que los conflictos.
Pero, si Vuestra Santidad me lo permite, quisiera deciros al respecto dos cosas. La primera, que aquellos conflictos de mi tiempo tenían que ver, por encima de todo, con la verdad de la Fe. Por eso, tomando como guías a San Agustín y a San Anselmo tuve en cuenta aquello que se lee en Isaías 7, 9si no creéis, no entenderéis; y busqué el intellectus fidei procurando entender lo que Dios ha revelado para nuestra salvación eterna. Me apliqué, pues, a estudiar a los maestros de la sabiduría humana y divina extrayendo de cada uno cuanto pudiera ser útil a esta inteligencia de la fe, inteligencia que no es “teología de despacho”, ni mirar al mundo “desde un castillo de cristal” sino buscar a Dios con las alas de la razón y de la fe. No se trataba, por tanto, de conflictos sociales (que los había ciertamente) ni de las peleas del Emperador con mi familia (que las hubo y no me dejaron indiferente), ni de los menesterosos de París (cuyo socorro estaba a cargo de gente piadosa urgida por la caridad). De eso se ocupaban los buenos y santos reyes que, por entonces, solían temer a Dios, y de los Papas que procuraban que los Reyes impregnaran con el Evangelio la vida social. Los teólogos, como tales, teníamos otra misión: elintellectus fidei, no por vanidad ni por vanagloria (aunque algunos sucumbieron a ambas) sino por la gloria de Dios y la salvación de los hombres. Ese era nuestro servicio, el propio de nuestro estado de vida y de nuestro oficio.
Lo segundo que deseo deciros, Santidad, es que en mi tiempo no hacíamos teología desde las fronteras ni desde las calles sino desde el Sagrario. Era allí, en la oración y en la contemplación donde se alimentaba nuestra teología. El olor de las calles no era un clima propicio para contemplar. Pero, ay de nosotros si, además de contemplar, no éramos capaces de inclinarnos, movidos por la misericordia, ante las llagas de los hombres. La misericordia es dolerse de la miseria ajena; y la mayor miseria, la mayor indigencia, en mi tiempo y en el vuestro, Santidad, es la ausencia de Dios. De ella derivan las demás indigencias. La tarea de los teólogos es procurar que los hombres conozcan a Dios y lo busquen. Lo otro, viene por añadidura.
Lo conmovedor de vuestra carta es cuando afirmáis que teología y santidad van juntas. Quiera Dios que la entiendan los destinatarios de vuestra misiva porque en mi tiempo, en el vuestro y en todo tiempo lo más escaso es la santidad.
Recibid Padre Santo con estas líneas el obsequio de mi filial afecto y servicio.
Fray Tomás de Aquino

Fuente: http://www.adelantelafe.com/

Sierva de Dios - Práxedes Fernández García, OP

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El Santo Padre recibió ayer tarde al cardenal Angelo Amato S.D.B., Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y autorizó a la Congregación a promulgar el decreto relativo VIRTUDES HEROICAS - Sierva de Dios Práxedes Fernández García, española, laica y madre de familia, de la Tercera Orden de Santo Domingo. 

Práxedes Fernández García nació el 21 de julio de 1886 en Puente la Luisa, en la población de Sueros de Seana, concejo de Mieres. Una placa en la parroquia de Seana recuerda la fecha de su bautismo. Era hija, hermana y madre de mineros, y, antes de casarse, quiso ingresar en la vida religiosa, meta que no alcanzó por la enfermedad de su padre. No obstante, fue catequista, directiva de las Hijas de María terciaria dominica (rama laica de los Dominicos). En 1914 se casó con Gabriel Fernández, electricista de Valdecuna. Tuvieron cuatro hijos y el último de ellos nació poco antes de que su padre falleciese en un accidente ferroviario. Práxedes Fernández comienza entonces a trabajar como empleada del hogar para varias familias. 


Años más tarde, un tren arroyó la furgoneta que conducía su segundo hijo, que también falleció. Sin embargo, su hijo Enrique ingresó en la Orden de Predicadores y durante su formación como dominico recibió 47 cartas de su madre, unos documentos que han sido determinantes en el proceso de santidad. Tras la Revolución de 1934 se establece en Oviedo y es parroquiana de Santa María la Real de la Corte. Iniciada la guerra civil y el "cerco" de Oviedo, Práxedes Fernández sufre un ataque de apendicitis del que no pudo ser operada. A las seis y media de la tarde del 6 de octubre de 1936 murió. 

Su fama de santidad se extendió rápidamente, incluso fuera de Asturias y de España. El número de publicaciones sobre su vida fue inmenso en aquellos años. Había sido lectora de Santa Teresa, había tenido experiencias místicas y se había sacrificado por las necesidades de cuantos acudían a ella. En 1953, Teodoro Labrador, arzobispo dominico de Foochow (China), celebró en la parroquia de San Juan Bautista de Mieres una misa en su memoria a la que asistieron dos millares de fieles. En 1957 se inició su causa de beatificación, que acaba de dar un paso crucial. 

En 2015 será beatificado Monseñor Romero

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"Nos ha llegado la noticia de improviso –dice el jesuita Jon Sobrino, director del centro Monseñor Romero".

En la reunión del clero del 4 de noviembre, monseñor José Luis Escobar dijo que el papa Francisco le comunicó que monseñor Óscar Romero será beatificado el año entrante. El arzobispo no dio detalles sobre la fecha y el lugar. Pero la noticia nos ha llenado de alegría.

El 12 de mayo de 1994 la Arquidiócesis de San Salvador pidió permiso a la Santa Sede para iniciar el proceso de canonización. El proceso diocesano concluyó en 1995 y el expediente fue enviado a la Congregación para la Causa de los Santos, en la Ciudad del Vaticano, quien en 2000 se lo transfirió a la Congregación para la Doctrina de la Fe (en ese entonces dirigida por el cardenal alemán Joseph Ratzinger, posteriormente Papa Benedicto XVI) para que analizara concienzudamente los escritos y homilías de monseñor Romero. Una vez terminado dicho análisis, en 2005 el postulador de la causa de canonización, monseñor Vicenzo Paglia, informó a los medios de comunicación de las conclusiones del estudio: «Romero no era un obispo revolucionario, sino un hombre de la Iglesia, del Evangelio y de los pobres».

Los dos papas anteriores, Juan Pablo II y Benedicto XVI, hablaron de ello, pero no con mucha convicción y decisión. Y se notaba el temor de incomodar a los poderosos: "Todavía no es el tiempo oportuno". El lenguaje del Vaticano era ambiguo y poco entusiástico.

Todo ha cambiado con el papa Francisco. Hace un año dijo que la causa de monseñor estaba estancada. Más que estancada yo pienso que estaba bloqueada por muchos intereses que nada tienen que ver con Jesús de Nazaret.

Lo hemos dicho muchas veces: la alegría y el júbilo de la gente está asegurado. Pero he mantenid un pequeño temor y una duda: qué dirá el acta de canonización sobre monseñor Romero. Santo y virtuoso lo fue en grado sumo, pero fue algo más, como dijo Ignacio Ellacuría en la misa de funeral, inmediatamente después del asesinato del arzobispo: "Con monseñor Romero, Dios pasó por El Salvador". Por aquellos mismos días, don Pedro Casaldáliga escribió el poema San Romero de América, pastor y mártir nuestro. Y espontáneamente el pueblo lo llamó "santo". El culto del pueblo, popular, ha sido masivo, aunque no está permitido durante el proceso de beatificación.

Esperamos, pues, al año entrante. En 2015 no habrá mundiales ni juegos olímpicos. No lucharán unos contra otros para ganar. Algo o mucho ganaremos todos, con excepción de algunos irredentos. No correrán millones de millones para esconder pobreza, violencia y angustias. Sí habrá ‘pupusas y tamales’.

En 2015 ganará la niñita de una champa de Zimbabue, quien, cuando le pregunté en 2007 qué conocía de El Salvador, me dijo al instante: "Un obispo". Y días después, también en Zimbabue, saludé a Desmond Tutu. Le dije que venía de El Salvador y me contestó: "¡La tierra de Romero! ¡Cuánto le recordábamos en tiempos de guerra!". Y así, muchas otras historias que no cabrían en todos los libros del mundo.

Ha desaparecido mi temor de que beatifiquen a un monseñor Romero aguado. Hoy es difícil manipularlo. Y una petición: "San Romero de América, ruega por todos los pobres del mundo. Y ruega por este pueblo salvadoreño, que es el tuyo".

NOTA: El P. Jon Sobrino, nos aclara que la fuente de la buena noticia sobre el proceso de beatificación de monseñor Romero no es el papa Francisco, sino monseñor Vincenzo Paglia, presidente del Pontificio Consejo para la Familia, expresidente de la Federación Bíblica Católica Internacional y uno de los fundadores de la Comunidad de San Egidio.

Fuente: accionverapaz.org

EL PAPA ANUNCIA QUE 2015 ESTARÁ DEDICADO A LA VIDA CONSAGRADA

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The Union of Superiors General

La Unión de Superiores Generales ha celebrado su LXXXII asamblea en el Salesianum de Roma, del 27 al 29 de noviembre. Las reflexiones, basadas en tres experiencias personales, se han centrado en el papel de los Superiores a la luz del magisterio y del ejemplo del Papa Francisco. Y el pontífice en persona, ha decidido encontrar a los superiores durante tres horas y no solamente en una breve audiencia como habían solicitado. No ha habido ningún discurso preparado con antelación: se ha tratado de un largo coloquio fraternal y cordial, con preguntas y respuestas.

Según informa un comunicado de la Unión de Superiores Generales, la primera tanda de preguntas ha estado dedicado a la identidad y la misión de la vida consagrada. Todos los cristianos deben ser coherentes con su fe, ha dicho el Papa, pero los religiosos están llamados a seguir al Señor de una manera especial : "Son hombres y mujeres que pueden despertar al mundo. La vida consagrada es profecía . Dios nos pide que dejemos el nido que nos arropa y que salgamos a los confines del mundo evitando la tentación de someterlos. Esta es la forma más eficaz de imitar al Señor”.

Preguntado por la situación de las vocaciones, el Papa ha señalado que hay Iglesias jóvenes que están dando nuevos frutos. Por supuesto, esto nos obliga a replantear la inculturación del carisma. La Iglesia, como en el caso de Matteo Ricci, debe pedir perdón y considerar, con vergüenza, los fracasos apostólicos a causa de malentendidos en este campo. El diálogo intercultural debe impulsar la entrada en el gobierno de los institutos religiosos de personas de diferentes culturas que expresan diferentes formas de vivir el carisma.

Francisco ha insistido en la formación que, en su opinión,se basa en cuatro pilares fundamentales: espiritual, intelectual , comunitario y apostólico. Es imprescindible evitar cualquier forma de hipocresía y de clericalismo a través de un diálogo franco y abierto sobre todos los aspectos de la vida, " la formación es una tarea artesanal, no una labor de policía", ha subrayado, y su objetivo es “formar religiosos que tengan un corazón tierno y no ácido como el vinagre. Todos somos pecadores , pero no corruptos. Hay que aceptar a los pecadores , no a los corruptos ".

Para el Papa la fraternidad tiene una enorme fuerza de atracción. Presupone la aceptación de las diferencias y los conflictos. A veces es difícil de vivir, pero si no se vive no se es fecundo. En cualquier caso, "nunca debemos actuar como gestores ante el conflicto de un hermano hay que acariciar ese conflicto".

Se han planteado también algunas cuestiones sobre las relaciones entre los religiosos y las Iglesias particulares en las que están insertados. El Papa ha afirmado que sabía por experiencia los problemas que se plantean. "Nosotros, los obispos, tenemos que entender que las personas consagradas no representan sólo una ayuda material, sino que son dones que enriquecen las diócesis. "

Las últimas preguntas han tenido como objeto las fronteras de la misión de los consagrados . "Hay que buscarlas sobre la base de los carismas”, ha respondido el Papa. Las realidades donde impera la exclusión sigue siendo la prioridad más importante. Además de estos retos, el pontífice ha citado el cultural y educativo en las escuelas y universidades. Para el Papa los pilares de la educación son : " transmitir conocimientos , transmitir formas de hacer, transmitir valores. A través de ellos se transmite la fe. El educador debe estar a la altura de las personas que educa y debe interrogarse sobre como anunciar a Jesucristo a una generación que cambia" .

Antes de saludar a los 120 Superiores Generales presentes, el Santo Padre ha anunciado que el 2015 será un año dedicado a la vida consagrada. Saliendo del aula ha dicho: "Gracias, por lo que hacéis y por vuestro espíritu de fe y de servicio. Gracias por vuestro testimonio y también por las humillaciones por las que tenéis que pasar”.


El Santo Padre recibe en audiencia privada al Maestro de la Orden

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El pasado 9 de septiembre, Su Santidad Francisco recibió en audiencia privada a Fray Bruno Cadoré, Maestro de la Orden.  En los días previos al Capítulo General de  Trogir, Fray Bruno había escrito al Santo Padre compartiéndole la celebración del mismo, a lo cual el Santo Padre respondió, por medio de la Secretaría de Estado, expresando sus mejores deseos para el Capítulo e impartiendo la bendición apostólica a todos los capitulares.


En esta ocasión, Fray Bruno fue recibido calurosamente por el Santo Padre en el Palacio Apostólico. El Maestro ofreció al Santo Padre un ejemplar de las Actas del Capítulo y le compartió los principales temas tratados y las decisiones tomadas durante el mismo. Entre los principales temas tratados con el Sumo Pontífice estuvo el propósito de la Orden de vivir su carisma al servicio de la Iglesia especialmente en la labor de la Evangelización, las esperanzas puestas en la formación de los frailes y la disponibilidad para la misión. También compartieron sobre el lugar de los religiosos dentro de las iglesias locales y la necesaria libertad para dejar formas de apostolado ya conocidas con el fin de responder a nuevas necesidades. Fray Bruno le reiteró al Santo Padre el compromiso de la Orden dentro del estudio de la teología y el esfuerzo por crear nexos entre nuestros centros de estudio e investigación y nuestros lugares de presencia apostólica.
Otro tema importante durante la audiencia fue la celebración del Jubileo de la Orden en 2016. El Papa Francisco manifestó su voluntad de participar en algunas de las celebraciones que tendrán lugar durante el año del Jubileo.  

Al despedirse, el Santo Padre y el Maestro recordaron que el próximo encuentro tendrá lugar en Santa Sabina en la celebración del Miércoles de Ceniza.  

Fray Vivian Boland, OP

Bendición Apostólica para el Capítulo General de Trogir y para toda la Orden

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Nota: OP.ORG: Su Santidad Francisco imparte su bendición apostólica a los frailes que se reunirán en el Capítulo General de Trogir y a toda la Familia Dominicana mediante un mensaje enviado a Fray Bruno Cadoré, Maestro de la Orden.  El telegrama, procedente de la Secretaria de Estado, fue enviado a la Curia General de la Orden por S.E. Cardenal Tarcisio Bertone.

Esta es la traducción al español del mensaje original en italiano.


FR. BRUNO CADORÉ, OP

CON OCASIÓN DEL CAPÍTULO GENERAL DE DEFINIDORES DE LA ORDEN DE PREDICADORES, QUE TENDRÁ LUGAR EN TROGIR, CROACIA, EN EL CONTEXTO DEL AÑO DE LA FE, EL SUMO PONTÍFICE FRANCISCO, AGRADECIENDO LOS SENTIMIENTOS DE ADHESIÓN FILIAL A SU MAGISTERIO, DIRIGE A LOS PARTICIPANTES SUS SENTIMIENTOS CORDIALES Y SUS MEJORES DESEOS, INVOCANDO LA ASISTENCIA DEL ESPÍRITU DIVINO Y AUGURANDO QUE ESTA IMPORTANTE ASAMBLEA SUSCITE PROPÓSITOS RENOVADOS DE SANTIDAD Y DE FIDELIDAD A LOS IDEALES DE LA VIDA CONSAGRADA PARA LA EDIFICACIÓN DEL REINO DE DIOS EN EL SERVICIO GENEROSO A LA IGLESIA, SEGÚN EL CARISMA ESPECÍFICO DE LA ORDEN, SIGUIENDO EL EJEMPLO LUMINOSO DEL VENERADO PADRE SANTO DOMINGO Y DE TODOS LOS SANTOS DE LA FAMILIA DOMINICANA. SU SANTIDAD ACOMPAÑA ESTOS VOTOS CON UN RECUERDO PARTICULAR DURANTE LA CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA Y, A LA VEZ QUE PIDE SUS ORACIONES POR ÉL, POR LA INTERCESIÓN DE LA VIRGEN MARÍA, REINA DEL ROSARIO, LE ENVÍA DE CORAZÓN, A USTED Y A TODOS LOS FRAILES CAPITULARES, LA IMPLORADA BENDICIÓN APOSTÓLICA, EXTENDIÉNDOLA CON AGRADO A TODA LA ORDEN.

CARDENAL TARCISIO BERTONE
SECRETARIO DE ESTADO DE SU SANTIDAD 



Papa Francisco: 100 días, 10 frases

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Jorge Mario Bergoglio: argentino, técnico químico, jesuita, interesado por defender la dignidad de la persona humana, cercano a los más pobres, hace cien días fue elegido el Papa número 266 de la historia de la Iglesia y tomó el nombre de Francisco.

En Argentina, como sacerdote y cardenal, Bergoglio fue conocido por su humildad, cercanía a los pobres y su compromiso con la justicia social, características también de su pontificado. Hijo de un ferrocarrilero, hermano de 4 niños educados en la fe, decidió a los 21 años ser sacerdote.

Por su trayectoria de vida, Bergoglio entendió muy bien el valor de la vida humana y la dignidad de la persona, la importancia de ser un profeta que denuncia y anuncia. Este sello lo ha acompañado en todo su ejercicio pastoral.

En estos 100 días ha dado un sello especial al pontificado. Sencillo y propositivo, Francisco ha sido muy cercano a la gente. Como en el día de su elección, pienso que Bergoglio ha oído una voz que le propone, como en su tiempo al pobrecillo Francesco: “Francisco, mi Iglesia se está cayendo. Reconstruye mi Iglesia”.

Aquí una lista de 10 frases significativas en estos 100 días significativos para la Iglesia:

Alejados

“(debemos) salir de nosotros mismos para ir a la periferia al encuentro de los más alejados, los olvidados y quienes necesitan comprensión, consuelo y ayuda”.

Elección del Papa

“Mis hermanos cardenales han ido por él hasta el fin del mundo…”.

Dignidad

“La dignidad no es la que da el poder, el dinero, la cultura, no. La dignidad nos la da el trabajo y un trabajo digno”.

Dinero

“el dinero tiene que servir, no gobernar” “no manda el hombre, sino el dinero”.

Mujeres

“son impulsadas por el amor y saben recibir este anuncio con fe: creen e inmediatamente lo transmiten, no se lo guardan para sí. La alegría de saber que Jesús está vivo, la esperanza que llena sus corazones no se puede contener. Esto debería suceder también en nuestra vida”.

Oración

“rece por mí… ¡Pero rece a favor, no en contra, eh…!” (Hablando al Presidente Maduro).

Pastores

“Los obispos y sacerdotes deben ser pastores y no lobos rapaces”.

Pobres e Iglesia

“¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres!”.

Religiosas

“(deben tener) una castidad que genere hijos espirituales en la Iglesia. La consagrada es madre, tiene que ser madre y no solterona”.

Trabajo infantil

“son millones, sobre todo niñas, los menores obligados a trabajar, principalmente en el trabajo doméstico, lo que comporta abusos y maltratos. Se trata de esclavitud y espero que la comunidad internacional tome más medidas para afrontar esta auténtica plaga”.

Gerardo Cruz González – IMDOSOC
imdosoc.org

Mensaje del M.O. al Papa Francisco

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El pasado lunes 18 de marzo, el Maestro de la Orden fr. Bruno Cadoré, dirigió un mensaje a Su Santidad el Papa Francisco en nombre de toda la Familia Dominicana. Hemos traducido al castellano el mensaje original en francés:

Fray Burno Cadoré

Santo Padre,

Compartiendo la alegría y la acción de gracias de la Iglesia ante el anuncio de su elección como sucesor de Pedro, me hago portavoz de los frailes, monjas y laicos de la Orden de Predicadores, así como de todos los miembros de la Familia Dominicana para asegurarle nuestra oración y nuestra comunión en la misión de evangelización a la cual nos ha llamado a todos en su primer mensaje.

Con tanta simplicidad, pero también con luminosa exigencia, sus palabras y sus gestos nos llaman a caminar en la humildad y la amistad con todos por el camino del Evangelio, la mirada levantada hacia la Cruz de Cristo en la esperanza de su Pascua para el mundo. Le aseguro que la Orden se comprometerá a recibir este mensaje, que recuerda tanto al de nuestros Padres Domingo y Francisco, como una llamada a beber sin cesar de la fuente del carisma que la consagra a la evangelización de la Palabra de Dios.

Permítame confiar a su oración nuestra Orden que se prepara a celebrar, en tres años, el Jubileo de su confirmación en este carisma, a fin de que el Señor nos guíe en el servicio del mundo y de la Iglesia al que deseamos consagrarnos por la predicación. Expresándole nuestra gratitud por haber aceptado el ministerio que se le ha confiado, le ruego que reciba la seguridad de mi oración y la expresión de mis sentimientos más respetuosos y fraternales,

Fray Bruno Cadoré, op
Maestro de la Orden de Predicadores 

"Sed misericordiosos, sed misericordiosos"

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Esas fueron las palabras del papa Francisco a fr. Pedro Fernández, prior de la comunidad de dominicos de Santa María la Mayor que desde tiempo inmemorial se hacen cargo de la confesión en dicha Basílica Mayor.

Al día siguiente de la elección, el papa Francisco se dirigió a una de las Basílicas Mayores de Roma, la de Sta. Mª la Mayor. Estuvo unos minutos orando ante la imagen de Nuestra Señora “Salus Populi Romani”, Protectora del Pueblo Romano. Inmediatamente después pasó a la Capilla Sixtina de la Basílica de Sta. Mª la Mayor donde se encuentra enterrado el papa dominico San Pío V, ante quien también se detuvo para orar.

Durante la visita saludó a los religiosos y religiosas, así como los laicos que desempeñan distintas tareas en la Basílica. Entre ellos estaban los dominicos que se encargan de la confesión de los peregrinos que se acercan al templo. El prior de esa comunidad internacional es un dominico español, fr. Pedro Fernández, que ha sido profesor de la Facultad de San Esteban de Salamanca y de San Dámaso de Madrid. Le hemos pedido que nos cuente cómo fue ese encuentro con el papa y cuáles son las palabras que le dirigió. Así nos lo cuenta:
«Me has pedido mis impresiones sobre el nuevo papa. Gracias por darme la ocasión de manifestar mi confianza en el papa Francisco, jesuita argentino, que ha querido llamarse así para abrir la Iglesia al nuevo aire, que representa San Francisco de Asís, el cual con Santo Domingo de Guzmán, fue llamado por Jesucristo a reconstruir la Iglesia, en la pobreza y sencillez y con el poder de la palabra de Dios y la celebración viva de los sacramentos. Efectivamente, pude saludar al papa Francisco en la Capilla de la Virgen Salus Populi Romani, de la Basílica Papal Santa María la Mayor, a donde llegó a poner bajo el amparo de la Virgen María su Pontificado. Al presentarme al papa el Cardenal Arcipreste de la Basílica, Santos Abril, como el Prior de los Penitenciarios de la Basílica, me repitió el papa: "Sed misericordiosos, sed misericordiosos". Gracias, Santidad, se lo comunicaré también a la Comunidad, le dije. Dios bendiga a nuestro Santo Padre y la Virgen lo proteja siempre».

«Sed misericordiosos, sed misericordiosos», con esa petición que hacía a los penitenciarios estaba, de alguna manera, declarando cual va a ser el espíritu desde el cual va a vivir su Pontificado: la misericordia, la que nunca faltó a San Francisco de Asís. El lema de su Episcopado: "Miserando atque eligendo" ("lo miró con misericordia y lo eligió"), tomado del Evangelio de San Mateo del pasaje que describe la postura de Jesús hacia el publicano, confirma este mismo espíritu misericordioso.

Penitenciarios de Sta. Mª la Mayor

Fue el papa dominico San Pío V quien, en 1568, encomendó a los dominicos la tarea de impartir el sacramento de la reconciliación en la Basílica de Santa María la Mayor, y desde entonces han venido desempeñando esa labor. La comunidad de dominicos de Sta. Mª la Mayor está compuesta por 12 frailes de distintas partes del mundo, que viven en el convento situado frente a la Basílica. Todos ellos hablan varias lenguas para poder confesar a las miles de personas de todo el orbe católico que pasan cada año por esa iglesia.

El padre Pedro Fernández, fraile dominico de la Provincia de España, fue elegido prior de la comunidad hace ya más de tres años. En una entrevista a Zenit en 2009, describía así la misión de los “penitenciarios”: «esta labor significa ejercitar el sacerdocio que la Iglesia me ha confiado en nombre de Cristo. Me permite estar en contacto directo con las personas y las almas».

Señalaba el dominico como su labor va más allá de la absolución: «Veo mucha soledad. Hay penitentes que vienen deseando desahogarse, ser escuchados. El confesor debe aprovechar esta ocasión para ayudarlos, en primer lugar a darse cuenta de los pecados para poder arrepentirse, porque nadie se arrepiente de lo que no conoce».

Fr. Pedro entiende la confesión como un momento para evangelizar: «se experimenta bastante ignorancia religiosa. Conviene que el confesor haga en ese momento una catequesis adecuada». Ya en esa entrevista el dominico enfatizaba la importancia de que los fieles viesen el sacramento como un regalo y no como un castigo: «Tenemos que acercarnos a la confesión para acoger este perdón. Ahí está la belleza de la confesión. Es el sacramento de la paz con uno mismo».
(Marzo 20, 2013)

“COMO UNO MÁS”

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FR. DOMINGO COSENZA OP NOS PRESENTA AL PAPA FRANCISCO 


En Argentina, en estos días, no hay quien no saque a relucir alguna foto con el hoy Papa Francisco tomada en el metro, en el bus, en una ordenación o, simplemente, en la calle; o tenga alguna anécdota personal que lo vincule con él. Es que el Papa Francisco no necesitó del celular, las redes sociales o de las cámaras de TV para contactarse con su gente, sencillamente iba a encontrarla donde estuviera, compartiendo codo a codo con las personas comunes las escenarios cotidianos, haciendo caso omiso a los privilegios inherentes a su condición de Cardenal.
En Cidalc al Día, quisimos recurrir al fraile dominico argentino, Fr. Domingo Cosenza, que reside en Mendoza, para que nos cuente, en primera persona, quién es el Papa Francisco y qué podremos esperar de él …


COMO UNO MÁS

El 19 de junio de 2006, en el estadio Luna Park de Buenos Aires, en el «Tercer encuentro fraterno de la comunión renovada de evangélicos y católicos en el Espíritu», Jorge Mario Bergoglio participaba como uno más de la actividad, compartiendo tiempos de oración con un joven evangélico en medio de una multitud de unas 7 mil personas. En un determinado momento los organizadores invitaron al arzobispo a subir al escenario, y éste dirigió al público palabras sencillas, llenas de cordialidad y fervor. De repente se arrodilló y el pastor Carlos Mraida, de la Iglesia del Centro, oró «por el cardenal, quien se ha presentado como un hermano más, pero que tiene una responsabilidad extraordinaria». Mraida, pastor de la iglesia bautista más antigua de la Argentina, definió a Bergoglio como «una de las voces proféticas de la Nación», y pidió a Dios en referencia al cardenal: «Inúndalo de sabiduría de lo alto». Y otros pastores acompañaron a Mraida en la imposición de manos.
Recordaba este gesto cuando, hace algunos días consideraba la posibilidad (para la mayoría de nosotros remota), de que el cardenal Jorge Bergoglio fuera elegido Papa. Y se me ocurría preguntarme: ¿Se animaría a repetir tal gesto en su primera aparición pública? Pensaba que sería un signo altamente expresivo de lo que implica el ministerio que él iniciaba, y de una nueva época para la Iglesia. Reconozco que descartaba la posibilidad, porque sería demasiada novedad para un protocolo tan cuidado. ¡Pero sucedió! Y el gesto dejó marca profunda en gran parte de los titulares de noticias nacionales e internacionales.
Fue una tarde de sorpresas y emociones, llena de mensajes esperanzadores. La mayoría ha advertido su sencillez y humildad. Pero no es menos importante el modo de dirigirse a la numerosa audiencia reunida en la Plaza de San Pedro. Aún siendo consciente de que su palabra sería escuchada por todo el orbe, le habló a la comunidad de la Urbe. Ante ella se situó como compañero de viaje. Se presentó como su obispo diocesano. El obispo de la iglesia que preside a otras en la caridad; pero que es, ante todo, el obispo local que tiene a su lado un vicario para ayudarlo a evangelizar a los fieles a quienes promete seguir viendo en estos días.
Horas después completé la jornada en una reunión con mis amigos del Consejo Interreligioso de Mendoza. Fue muy gratificante recibir felicitaciones de los amigos cristianos de otras confesiones y creyentes de otros credos. Fueron muestras concretas de aquella fraternidad que poco antes Francisco había invocado desde la Plaza de San Pedro, aquella misma que está también significada en el nombre elegido. Con un fuerte abrazo un amigo musulmán me dijo: “En nuestras festividades viene a saludarnos siempre en persona. No manda una carta ni envía a un secretario”.
Se pueden seguir enumerando gestos que se sucedieron durante las primeras horas y que han quedado retratados en simpáticas imágenes, como viajar con los otros cardenales en el ómnibus o pagar la cuenta de la casa del Clero. En un mensaje a todos los obispos de Argentina, comunicado a través del Nuncio, agradecía hoy a todo el Pueblo de Dios las oraciones y muestras de cariño, y expresaba su deseo de que, en lugar de viajar a Roma para su inicio de pontificado, continuaran su cercanía espiritual acompañándola con algún gesto de caridad hacia los más necesitados.
Doy gracias a Dios porque la sencillez evangélica que hemos contemplado los frailes que alguna vez vivimos en Buenos Aires, nuestros jóvenes que con él visitaban a los pobres de nuestro barrio, los que recibimos la exhortación a ser misericordiosos al iniciar nuestro ministerio sacerdotal, ahora también podrán conocerla los creyentes de todo el mundo, y todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Es probable que tal vez no escriba mucho, y que su discurso no siempre tenga mucho brillo. Pero estoy seguro que el suyo seguirá siendo un magisterio de gestos, a ejemplo del santo de Asís. De él se decía que exhortaba a los hermanos, diciendo: "Habla siempre del amor de Dios, y si es necesario usa también palabras".

fr. Domingo Cosenza OP