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Los dominicos en México. José Omar Tinajero Morales

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Los dominicos llegaron a México en 1526 encabezados por fray Tomás de Ortiz, sin embargo debido a la muerte de la mayoría de los religiosos éste tuvo que regresar a Europa. Se quedó al frente fray Domingo de Betanzos quien es considerado el fundador de los dominicos mexicano y que logró que se erigiera la Provincia de Santiago de México, en 1532, de la cual fue el primer provincial en 1535.

Regiones evangelizadas por la Orden de Predicadores

La Orden de Predicadores fundó el convento de Santo Domingo de México, que jugó el papel de dirigir la evangelización de los diferentes territorios a su cargo. La primera vicaría y doctrina en tierra de naturales fue la de Tepetlaoxtoc fundada por fray Domingo de Betanzos en 1527 y que fue elevada a casa de recolección en 1535.

Los dominicos evangelizaron originalmente tres naciones: la mexicana, la mixteca y zapoteca. Sus conventos y casas se establecieron estratégicamente formando rutas, que les permitiera recorren las diferentes regiones a su cargo. En el Valle de México tuvieron presencia en las antiguas comarcas del Mexicapan, Tepanohuayan, Acolhuacan, Amecameca, Tlalnahuac, Mixtecapan y Zapotecapan.

Desde el siglo XVII los dominicos fundaron el convento de recolección de La Piedad y el colegio de Portacoeli. Además tuvieron presencia en el norte de la Nueva España teniendo fundaciones en importantes ciudades mineras o comerciales y atendiendo misiones entre los pames de Querétaro. En el siglo XVIII después de la expulsión de los jesuitas, establecieron misiones en Baja California.

Contribuciones culturales de los dominicos

Los dominicos dejaron importantes muestras arquitectónicas en México, Oaxaca, Veracruz, Querétaro, Zacatecas, Puebla, Guadalajara, San Juan del Río Azcapotzalco entre otros lugares.

La Orden de Predicadores contribuyó de manera notables en la cultura, ya que instancias de fray Domingo de Betanzos, fray Juan de la Magdalena realizó en Tepetlaoxtoc la traducción del primer libro que se hizo con imprenta en América: La Santa Escala de san Juan Clímaco, que fue impreso aproximadamente entre 1536 o 1537 en la ciudad de México. Los dominicos publicaron muchos libros en toda la etapa novohispana, muchos de ellos en lenguas indígenas.

También destacaron historiadores como fray Diego Durán y cronistas como fray Agustín Dávila Padilla, fray Hernando Ojea, fray Alonso Franco, fray Juan Bautista Méndez y fray Juan José de la Cruz y Moya.

Entre sus personalidades destacaron fray Julián Garcés, primer obispo de Tlaxcala; fray Bartolomé de Ledesma, especialista en teología moral; fray Tomás de Mercado, creador de la ética comercial y fray Antonio Monroy e Yjar que fue el primer maestro general de la orden de Predicadores, de origen americano.

Atte.
Mtro. José Omar Tinajero Morales

Fuente: acciontepe.blogspot.mx


El Arte y la OP

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“Al lado de la ciencia que se perpetúa por la enseñanza hablada ó escrita, hay otro medio de expresar lo verdadero y lo bello: el arte.

En la Edad Media las bellas artes apenas eran cultivadas más que por los eclesiásticos.

Los claustros encerraban de ordinario arquitectos, escultores y artistas de todas clases, que elevaban su arte a la altura de una enseñanza moral y religiosa, a la altura de un verdadero apostolado.

«Ninguna Orden, dice un escritor muy competente (Marchese), cuenta tantos ilustres arquitectos, pintores sobre tela y sobre vidrio y taraceadores, como la Orden de Predicadores. Nuestros padres fueron los que formaron á Rafael y á Bramante. Ellos trabajaron en las cúpulas de Milán, de Pisa y de San Pedro; echaron puentes sobre el Arno, el Sena, etc.; dirigieron dificilisimos trabajos hidráulicos, construcciones militares y sitios de plazas: ninguna arte les era extraña.»

¿Quién no conoce á Santa María la Novella de Florencia, esa iglesia que Miguel Ángel visitaba todos los días, y de la cual decía que era hermosa y pura como una novia? Pues es una obra hecha exclusivamente por religiosos Dominicos, sin ningún auxilio secular. (...)”.

(Fray Ramon Martinez-Vigil OP, obispo de Oviedo).
(Imagen: Chiostro Verde, Santa Maria Novella, Firenze. Foto, Nicolò Panzeri).

La eficacia del rezo del Rosario

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Virgen del Rosario

A medida que el rezo del Rosario fue desarrollándose y difundiéndose a lo largo de la historia, el pueblo fiel fue dándose cuenta de su gran eficacia como oración de petición. No es simplemente que María intercede por nosotros cuando lo rezamos, que, de por sí, es lo más importante, sino que, además, entran en juego otros factores fundamentales de la oración de petición.

Se considera que hay principalmente tres motivos por los cuales Dios no atiende a nuestras peticiones. El primero nos lo advierte san Pablo: «…nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene» (Rom 8,26). Efectivamente, a veces pedimos de un modo incorrecto. Esto suele estar relacionado con nuestra disposición ante Dios. Lo explica muy bien Jesús en la parábola del altivo fariseo y el humilde publicano que acuden al Templo a orar, y que acaba así: «Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado» (Lc 18,14).

En otras ocasiones, el error radica en el contenido de nuestra petición. Hemos de reconocer que tenemos una gran tendencia a pedir simples caprichos. Pedimos cosas que nos gustan pero que no redundan en lo importante, es decir, en el bien de la gente y en nuestra salud física y espiritual. Algo parecido les pasó a los hijos del Zebedeo, quienes, por medio de su madre, le piden a Jesús sentarse a su derecha y a su izquierda en su Reino, a lo que Él contesta: «No sabéis lo que pedís» (Mt 20,22). Su madre había hecho bien la petición, porque se arrodilló humildemente ante Jesús, pero lo que pedía no entraba dentro de la lógica del Evangelio, porque pensaba en la gloria, el honor y el poder de sus hijos. Pero después Jesús les explicó la perspectiva evangélica de lo que estaban pidiendo, que no era otra cosa que dar la vida por el Reino, y esto lo aceptaron inmediatamente ambos apóstoles. Y, así, pasados los años, Jesús satisfizo su petición.

El tercer motivo por el cual Dios parece no atender nuestras peticiones es más misterioso. Todos tenemos experiencia de haber pedido con humildad a Dios algo que es evangélicamente correcto –por ejemplo: que un amigo supere un cáncer–, pero, aparentemente, Dios no ha atendido nuestra petición. Decimos «aparentemente» porque quizás, misteriosamente, Dios sí la ha atendido, pero no lo ha hecho a nuestra manera, sino a la suya, haciendo lo que Él considera más correcto. Desgraciadamente, en muchas ocasiones, esto es difícil de saber, porque supera nuestra capacidad comprensiva. Siguiendo con el ejemplo del amigo enfermo de cáncer, si acaba muriendo a causa de esta dolencia, surge en nosotros esta desgarradora cuestión: ¿cómo es posible que Dios le haya dejado morir? Éste es un tipo de pregunta que todos, de un modo u otro, nos hemos hecho, y a la que no hemos encontrado respuesta.

Pues bien, volviendo al Rosario, podemos constatar que cuando lo rezamos correctamente y con devoción, éste nos ayuda a superar estos tres importantes problemas que surgen en la oración de petición.

Por una parte, sentimos cómo María nos acompaña en la oración, y nos ayuda a tener un corazón humilde y arrepentido, como el del fariseo. También la Virgen nos guía para que no pidamos caprichos o cosas inoportunas. Muchos de nosotros tenemos la experiencia de que cuando rezamos el Rosario nos es muy difícil pedir necedades.

No es sólo que María nos ayuda a pedir desde los valores del Evangelio, es que, sobre todo, allá donde ella está, se hace presente el Espíritu de Dios. No olvidemos que la Virgen es la «llena de gracia», la que –por medio del Espíritu de Dios– concibió a nuestro Salvador. Por eso, al orar junto a María, ella nos pone en contacto con el Espíritu Santo, que desde nuestro corazón: «…intercede por nosotros con gemidos inefables» (Rom 8,26) y «clama: ¡Abbá, Padre!» (Gal 4,6). Es decir, al rezar devotamente el Rosario, oramos en sintonía con el Espíritu Santo y, así, hacemos nuestra su oración. Una oración que asciende derecha y certeramente al Padre.

También María conoce muy bien lo que se sufre cuando las cosas no salen como nos gustaría. Ella vio morir a su inocente Hijo en la Cruz. Por eso, ella, por experiencia, sabe ayudarnos muy bien cuando nos hallamos ante una situación difícil y ante la que Dios, aparentemente, guarda silencio. En esos momentos, María nos anima a orar como su Hijo en Getsemaní, acabando cada una de nuestras súplicas con este deseo: «…pero no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lc 22,42). En efecto, el rezo del Rosario nos ayuda a poner nuestra vida en las sabias –y misteriosas– manos de Dios.

Pues bien, todo esto ha hecho que tantas y tantas personas hayan tenido –y tengan– al Rosario como principal modo de oración. También es uno de los motivos fundamentales por los que las Cofradías del Rosario se extendieron con tanta profusión. No sólo fue por la comunión espiritual que viven los cofrades o por las indulgencias que la Iglesia les concede: también ha desempeñado un papel fundamental la eficacia del rezo del Rosario, de la que dan constancia una extensa lista de acontecimientos históricos.

El más conocido es la crucial batalla de Lepanto, cuando, el 7 de octubre de 1571, la flota cristiana –en clara inferioridad– venció a la flota turca, haciendo desaparecer así su peligro, pues amenazaba con saquear las costas del Mediterráneo. No sólo el Papa san Pío V así lo reconoció expresamente. También lo hicieron las autoridades españolas y venecianas, cuyas naves intervinieron en esta batalla. Este hecho motivó que la fiesta de la Virgen del Rosario se celebre el 7 de octubre. Hay otros muchos importantes acontecimientos (naufragios, epidemias, catástrofes naturales…) en los que los protagonistas son testigos de cómo esta oración mariana fue crucial para conseguir el auxilio divino.

En efecto, el rezo del Rosario nos ayuda a pedir eficazmente lo que realmente necesitamos nosotros, u otras personas.

Nada más queda por decir, salvo una cosa: «Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores…».



La Asunción de María. Fr. Gerónimo Savonarola. OP

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DEL SERMÓN DE FR. GERÓNIMO SAVONAROLA, O.P.,

EN LA FIESTA DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

EL 15 DE AGOSTO DE 1496



La verdad de la fe católica confiesa y cree en Dios Creador, Principio, Gobernador y fin de todo el universo; Padre, Hijo y Espíritu Santo, un Dios y tres personas distintas; las cuales, si bien son una misma naturaleza, una misma deidad, también confiesa y cree que la persona del Hijo no es la persona del Padre ni la del Espíritu Santo, y que la persona del Hijo ha asumido carne humana y nació de la Virgen; y así confiesa: Dios, Hijo de Dios, hecho hombre; esta proposición es verdad: Dios es hombre; como lo demuestra la luz de la fe dada por Dios a sus fieles.

Y bien, si de esta encarnación no se encuentra razón natural alguna o cosa que la pruebe, o que muestre que una cosa sea subsistente en dos naturalezas, de todos modos ello no es difícil de creer porque el Dios omnipotente puede hacer muchas cosas que el hombre no entienda y que la luz natural no se las revela.


Por ejemplo: Dios ha hecho la jerarquía angélica y su orden, y muchas otras cosas del Paraíso que el hombre no entiende. Confesamos también que Dios, Hijo de Dios, se hizo hombre. De donde hace falta decir que siendo la naturaleza humana añadida a la divina, aquella sea llena de toda gracia; y que esto sea verdad se demuestra así. Las cosas que ha hecho Dios se pueden considerar de dos formas:

1º) en cuanto a aquello que Dios puede hacer.

2º) en cuanto a aquello que es conveniente que haga.

Si considerásemos en esta conjunción de Dios y hombre, aquello que Dios pudo hacer, cierto es que El pudo hacerlo sin dar la gracia a la naturaleza humana. Pero otra cosa es considerar aquello que es conveniente: porque es muy conveniente que teniendo Dios la naturaleza humana unida a sí, la tenga llena de toda gracia; y así lo ha hecho porque la razón quiere que una cosa sea más perfecta en cuanto está más unida a su principio. Pero esta naturaleza humana no puede estar más unida a su principio, es decir a Dios, que estando unida en un mismo "supósito" o sujeto.

Entonces la humanidad de Cristo tiene en sí toda perfección, luego toda gracia. Pero sabed que el alma de Cristo no creció más en gracia después de creada, porque ha tenido desde un principio toda aquella gracia que tiene ahora.

Igualmente, lo que decimos de Cristo debemos decirlo de la Virgen gloriosa que es madre de este Hijo: que ella es llena de gracia; porque como he dicho, una cosa es considerar aquello que Dios pudo hacer, y otra aquello que fue conveniente que hiciera. Dios podía, absolutamente, (si consideramos su poder) haber hecho nacer a Cristo de una mujer caída por el pecado original; pero considerando lo conveniente, es por lo que decimos que la madre de Dios es bienaventurada y que no sólo tuvo la gracia de llevar al Hijo de Dios en sus entrañas sino que fue también bienaventurada y llena de gracia en el espíritu y en el alma. Y por eso dijo aquella mujer al Salvador: "Bienaventurado el vientre que te llevó" porque consideraba sólo la beatitud del cuerpo. A lo que respondió el Salvador: "Así tendrías que decir: bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica", porque no sería bienaventurada María, si no hubiese tenido gracia en su espíritu, y no hubiera guardado la palabra de Dios.

Decimos también que la Virgen era bienaventurada y estaba llena de toda gracia. Tres gracias tenía la Virgen: disposición, forma y fin. Estas tres cosas: disposición, forma y fin, se encuentran también en las cosas naturales.

Disposición se llama a aquella cualidad por la que el sujeto se dispone y prepara para recibir la forma; por ejemplo el calor que el fuego introduce en el leño y mediante el cual dispone y prepara al leño para recibir la forma del fuego.

Forma se llama a la naturaleza que el fuego introduce en el leño.

El fin es la perfección de aquella naturaleza, la cual se adquiere en el lugar propio; y ésta la tiene el fuego cuando ha llegado la perfección a su esfera y a su elemento. Decimos que así se introducen en la Virgen estas tres perfecciones; 1º disposición, cuando la Virgen estaba en el seno de su madre, ordenada para ser madre del Hijo de Dios. 2º forma: en el momento en que el Hijo llega a ella y toma de ella carne humana; 3º fue en ella la perfección del fin cuando fue asunta al cielo sobre todas las criaturas, excepto la humanidad de Cristo.

Hoy digo que esta gloriosa Madre está en el cielo con su Hijo sobre todos los ángeles, no sólo con el alma sino también con el cuerpo; porque no merecía aquella preciosa carne que había sido durante nueve meses el habitáculo del Señor, permanecer aquí abajo y pudrirse en la tierra.

También porque el mundo no merecía retener tanto tesoro. Y además, hemos de festejar y regocijarnos grandemente porque esta gloriosa Virgen y Madre fue asunta al cielo llena de Gracia. Para introducirnos en el tema he elegido este salmo del profeta: Alegraos en el Señor y gloriaos todos los de corazón recto. Esta mañana queremos estar gozosos y alegrarnos en el Virgen. Alegraos hijos en el Señor. Amadísimos, alegraos de la gloria de esta Reina, alegraos dentro de vosotros porque su gloria redunda en vosotros mismos y en la naturaleza humana. Exultad, justos. Exultad en extremo. Alegraos dentro y fuera de vosotros, festejad. Y gloriaos vosotros, rectos de corazón, que a vosotros hablo esta mañana. Hoy hemos de tener este primer gozo de la Virgen, pero también tendremos otros gozos. Estad atentos.

Hay quienes dicen tantas mentiras, que un día, forzosamente se ahogarán en ellas. Diré de ellos como se dice de uno que ayuda a Misa y no sabía decir más que "Deo gratias", y cuando el sacerdote decía "Introibo ad altare Dei", el respondía "Deo gratias", y así sucesivamente; y al final de la Misa el sacerdote dijo: "Ite Misa est" y el respondió "Deo gratias"; el sacerdote le dijo: Alabado sea el Señor, le acertaste una vez, esta vez lo has adivinado". Así les digo que dirán tantas mentiras que alguna vez acertarán; al fin de la Misa quizá tú lo adivinarás, pero ten en cuenta que nuestras Misas son un poco largas.

Si esta Misa te parece muy larga, y si ella te fastidia, vete con Dios.


Pero volvamos a lo nuestro. Esta mañana queremos alegrarnos, queremos hablar a los justos y rectos de corazón. Tú sabes que he hecho hacer por estos esta oración: Señor, haz bien a los buenos y a los de corazón recto (Sal 124), y así haz oración por los buenos y rectos de corazón.

¡Oh, Padre! ¿acaso por los otros no se rezará nada? Sí, por los otros se reza un poco, como hace la Iglesia por los que están separados de ella, que Dios los convierta. Así nosotros hemos excomulgado a estos pecadores, los separamos de nosotros.

Podemos rezar un poco a Dios para que convierta a los pecadores; pero por los justos y rectos de corazón rezad continuamente, a los cuales queriendo hablarles esta mañana y pensando en lo que había de decir, me viene en mente aquella visión del Apocalipsis cap. XI y XII: "Y se abrió el templo de Dios en el cielo, y se vio el arca de la Alianza..." Esta es la cuarta visión de San Juan en el Apocalipsis, que representa el cuarto estado de la Iglesia. Dice también San Juan que se abrió el templo de Dios en el cielo y se vio el Arca del Testamento, y comenzaron a caer fuego y saetas y a oírse voces y terremotos y cayó granizo y apareció granizo en el cielo. Y se vio a una mujer vestida de sol, que tenía la luna bajo sus pies, y coronada la cabeza de doce estrellas, que se esforzaba en dar a luz, gritando y retorciéndose.

Después vio San Juan otro signo en el cielo, un dragón que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en cada cabeza una diadema y con la cola derribaba la tercera parte de las estrellas del cielo; este dragón estaba delante de la parturienta, y quería devorar a su hijo cuando naciera; mas este hijo varón fue arrebatado por Dios al cielo para que no fuese comido por el dragón, que se volvió hacia la mujer para devorarla; ésta se escapó a la soledad, siendo protegida por Dios durante mil doscientos sesenta días; y hubo guerra en el cielo, y el ángel Miguel combatió con el dragón y lo venció, y abatió a esta serpiente llamada diablo, junto con sus ángeles.

Enseguida San Juan dice que se oyó una voz que decía: Ahora se realizó la potestad de Cristo en la tierra; el dragón ha perdido; nuestros hermanos han vencido por la sangre del Cordero. Por lo que San Juan dice: Alegraos cielos y vosotros justos que moráis en ellos. Cuidado en la tierra y en el mar, adonde ha descendido el diablo, que querrá demostrar su furia.

Esta es la cuarta visión de San Juan: representa el cuerpo místico de la Iglesia, y el dragón al Anticristo, y el cuarto estado de la Iglesia. Seguiremos después con esta cuestión.

Ahora digamos los gozos que por la Virgen, debéis tener.

1º) El primer gozo es alegrarse de su gloria: porque quien ama a otro debe alegrarse de todo bien y toda gloria que tenga su amigo: por respeto al amigo y por mostrar su alegría por ese bien; y siendo la Virgen amiga y abogada de la humanidad, debemos alegrarnos hoy por su ascensión gloriosa.

2º) Debemos alegrarnos por nosotros mismos porque su gloria redunda en utilidad nuestra; lo que no contradice el principio de amistad; porque primero nos alegramos del gozo del amigo y después de que nos beneficie a nosotros. Alegrémonos entonces de que la Virgen sea hoy asunta al cielo sobre todos los coros de ángeles y aún de los serafines. ¿Qué creéis que es un serafín? ¿Cuán grande creéis que es? Te diré que hay tanta distancia del serafín al hombre cuanta hay de la grandeza del cielo a la del hombre. Así es de mínimo el intelecto del hombre comparado con el del serafín. ¡Cuán gloriosa es la Virgen si está por sobre los serafines! No estoy seguro si algún santo está por sobre los serafines, porque la Escritura no lo dice, pero sí creo que los hay debajo. Solamente Cristo y la Virgen están sobre los serafines.

Alegrémonos entonces por la Virgen; hoy hay gozos y fiestas en el cielo por lo que se nos distribuyen muchas gracias aquí abajo, en ésta su fiesta. Alegrémonos de tener esta madre a la que no le agradecemos como debiéramos tantos beneficios por ella conseguidos. Alegrémonos primero porque ella fue asunta al cielo sobre los coros de los ángeles; segundo porque la perfección de las gracias está en ella, ¡Oh, Madre gloriosa! ¡me alegro de tanta gloria tuya y de que estén en ti la perfección de todas las gracias!

Dicen los filósofos que todas las formas superiores tienen incluidas en sí las perfecciones de todas las inferiores. Por ejemplo: el alma sensitiva tiene en sí todas las perfecciones del alma vegetativa y además las perfecciones de la sensitiva; así es en las cosas espirituales y mucho más porque están más ordenadas.

Así la Virgen está sobre todas las criaturas y tiene en sí todas las perfecciones de las gracias concedidas a las otras criaturas, excepto la humanidad de Cristo.

3º) Alegrémonos de que todas las cosas de este mundo estén presentes ante la Virgen y se muestren así: todos los efectos que hay aquí abajo, están primero en las causas superiores, y luego existen aquí abajo. Entonces, siendo la Virgen superior a los ángeles y a las criaturas, todas las cosas de este mundo están primero presentes en ella.

Por igual razón San Agustín dice que, cuando Dios creó al mundo, primero fue el mundo en El, esto es ab eternum; segundo fue en la legión angélica, cuando dijo fiat lux; tercero creó al mundo en su naturaleza cuando dijo: Et factum est ita. Así no hay cosa en la Iglesia que Cristo no sepa aún antes de estar en las entrañas de su madre. Pero es conveniente que estos misterios de la Iglesia que están en el corazón de Cristo, estén también presentes y conocidos por la Virgen por estar ella junto a El, más que otra criatura.

4º) Nos alegramos que difunda sus gracias e ilumine a los ángeles y a los hombre en muchas cosas.

Dice San Dionisio que el ángel superior no tiene secretos que no comunique a los inferiores, máxime de aquellas cosas excelsas que pueden alegrar y dar gozo. Pero también es cierto que los ángeles no comunican ni revelan a los hombres cualquier cosa, porque eso no hace a nuestra salvación. Sin duda si fuese saludable a los hombres lo harían. Muchas cosas no son reveladas a los hombres porque los malos hacen burla de las cosas reveladas. Por eso a veces se manda al que lo sabe que no lo diga. Además no quieren revelarlo todo para que a los hombres buenos no se les haga tan familiar que terminen por menospreciar los misterios. Entonces como los ángeles superiores iluminan a los inferiores y les revelan sus secretos, así siendo la Virgen superior a los ángeles, ella ilumina a los ángeles y a los hombres y les revela muchas cosas y aunque esto sea oficio de los ángeles, sin embargo alguna vez se hace por mano de los santos, de la Virgen, de Cristo.

Dice San Pablo que Cristo le enseñó el Evangelio: lo dice y lo escribe a fin de que nadie lo pueda persuadir de lo contrario. Y si los ángeles viniesen a decir algo contrario dice San Pablo: que el ángel sea anatema, sea excomulgado.

Y si Cristo ha hablado a los hombres, cuánto más debemos creerlo de la Virgen. Y por esto no te debes maravillar de lo que se dijo.

5º) Alegrémonos todos, alegraos justos porque por los méritos e intercesión de la Virgen Gloriosa, viene la gracia a este mundo. Se puede decir que el mérito es el buen obrar de la creatura informada por la gracia del Espíritu Santo. Ninguna creatura, que es finita, puede merecer vida eterna que es premio infinito, por su propio obrar. Pero el Espíritu Santo, que informa el obrar, es el que hace merecer a la creatura, de condigno, la vida eterna.

De condigno quiere decir que el obrar del Espíritu Santo que es infinito, tiene por premio la vida eterna que es infinita. Y aunque una creatura no puede merecer por otra de condigno, sin embargo, una creatura de congruo puede merecer por otra. Porque es congruo y conveniente que por el bien obrar y la intercesión de una criatura, Dios haga merecer la vida eterna a otra criatura. La Virgen ama tanto a la criatura, y es tan grande su corazón, y tiene tanta caridad, que ella quiere, también, a los malos; pero hay que decir que hace falta pedirle que interceda por nosotros, y así por su intercesión recibir el bien divino, cada uno de nosotros ¿Cómo crees que si ella no amase aún a los malos, podría sostener a los blasfemadores y a las meretrices? Y también creed que es piadosa e intercede siempre por cada uno: y también creed que por Cristo en primer lugar, y por Ella, nos vienen todas las gracias, por lo que debemos alegrarnos.

Y en consecuencia,

6º) Debemos alegrarnos porque la gracia llega a la humanidad por intercesión de la Virgen que ruega por los amigos y por los enemigos; lo que es creíble porque si las creaturas ruegan por sus amigos y enemigos, cuánto más Cristo, la Virgen y los ángeles ruegan por nosotros. Alegrémonos entonces que por sus méritos y sus oraciones recibamos las gracias.

Hablo también a los justos: alegraos todos y festejad ¿No sabéis que es Nuestra Madre? Estamos siempre en sus pensamientos; siempre nos ha escuchado; es nuestra madre, dulce madre, esposa de Dios, nuestra estrella.

Nos alegramos en ti, María, festejamos tus gozos, festejamos tus glorias, te agradecemos todas tus gracias.

Alegraos en el Señor, justos y rectos de corazón. No os alegréis con el mundo, alegraos por caridad hacia Dios y hacia el prójimo.

Vivid bien, orad, esto es lo que agrada a Cristo y a su Madre. Si actuáis así, volveréis a ellos. Dice el sabio en el Eclesiástico: los ríos retornan al mar una y otra vez. El mar es Cristo, que da sus gracias a la Virgen y ella nos las distribuye. Devolvámoslas a Cristo y a la Virgen, agradeciéndoles con palabras y buenas obras, así una y otra vez, fluyen y refluyen y mantienen estas gracias. Recordemos los beneficios que nos han hecho Dios y la Virgen: alegrémonos y agradezcamos. No nos alegramos por vanagloria del bien recibido, sino para honrar y gloriar a Dios.

Dice San Pablo: dad gracias sin fin a Dios, porque habéis recibido de mí el Verbo de Dios, no como palabra de los hombres, sino palabra de Dios. Comencemos por recibir el primer beneficio y veréis si se os pudiera hacer mayor beneficio.

El primer beneficio que recibimos es el conocimiento de las Sagradas Escrituras. Con este gran beneficio se ha abierto el templo de Dios en el cielo y se nos ha dado la luz de las Escrituras. Os puedo recordar cuatro beneficios: tres pretéritos y uno futuro:

1º) La inteligencia de las Escrituras. Tú que no las estudiaste dirás que no las tienes, que no eres docto. Te demostraré que la has recibido: Mirad a los ángeles superiores que comunican lo que saben a los inferiores y los iluminan sobre lo que Dios les ha revelado, si no en todo, por lo menos en cuanto ellos son capaces; y de este modo los ángeles se llaman iluminados de Dios. Para ti que no estudias, te basta entonces que otro te lo diga y abra tu inteligencia a ese conocimiento. Así que no digas que no has recibido ese conocimiento; al contrario, agradece continuamente a Dios tanto beneficio. De esta luz de las Escrituras has recibido la fe y la caridad, con las que has creído todo lo que te he dicho, aunque no hayas recibido la luz de arriba, te basta haber recibido de otro que sí la recibió de arriba. Dice Santo Tomás, que alguna persona que participa de la Misa, aunque no la celebrare, por medio del sacerdote también recibe este beneficio. Así te digo que si has recibido esta luz de las Escrituras por otro, aunque no la hayas estudiado te basta. Esta inteligencia de las Escrituras es mayor beneficio que cualquier cosa temporal.

Tú que estás en el mundo creerías que es un gran beneficio si Dios te proveyera de dinero y ropas en abundancia. Lo festejarías. Pero si estuvieses enfermo y Dios te diese salud, te parecería mayor beneficio que el dinero, porque por la salud darías toda la ropa del mundo. Pues los bienes del alma son mayores que los del cuerpo: la ciencia, que es un bien espiritual, es un bien mayor que todos los bienes materiales, pero la mayor de todas las ciencias, más que la lógica, que la metafísica y todas las demás, es la ciencia de las Sagradas Escrituras. Porque quien tuviese la ciencia de la lógica, que trata de los términos, nombres y conceptos de las cosas, tendría un gran beneficio; pero quien tuviere la ciencia de la filosofía natural, lo tendría mayor, porque trata de las cosas generales, naturales y corruptibles. Y quien tuviese la ciencia de la metafísica, que trata de las cosas no físicas, tendría aún mayor beneficio; pero el mayor beneficio de todos es el conocimiento de las Sagradas Escrituras; porque de todas estas ciencias, la mayor es la inteligencia de las Sagradas Escrituras. De todos los dones de la inteligencia, aquél que hace al hombre más cercano a Dios es el mayor don; pero la inteligencia de las Escrituras, añadida la luz de la fe, aproxima aún más al hombre en cuanto al intelecto. Por lo tanto, en cuanto a la inteligencia, es el mayor don y beneficio que el hombre puede tener. Además, la explicación de las Sagradas Escrituras mueve al hombre a amar a Dios y al prójimo; y la ley de Dios no quiere otra cosa que amor: de ahí el gran beneficio de conocer estas Escrituras que mueven al hombre a amar. Además, el conocimiento de la Escritura causa gran deleite al alma e induce al bien obrar, ya que se deleita en todas formas y en todas las cosas.

Agréguese a esto la esperanza de la Vida Eterna, que se genera en el hombre con la continua lectura de las Escrituras. Además produce en el hombre el deleite del recuerdo del Salvador.

Alegrémonos de tantos beneficios y gracias que nos vienen de Cristo y de aquella Gloriosa Madre Virgen. Veamos cómo recibimos de ellos estas gracias. Se abrió el Templo de Dios en el Cielo, y se vio el Arca de la Alianza en el Templo. No podemos negar esta verdad. ¿No sabéis que no había luz? Confesemos abiertamente la verdad: Estaban cerradas las Santas Escrituras; esta iluminación estaba como apagada en los hombres. Digamos la verdad: la Escritura estaba dejada aparte. Aristóteles y Platón estaban puestos en el Púlpito; y no se predicaban sino cuestiones. Confesemos nuestro error. En la cuaresma se leía un poco el Evangelio y luego se pasaba a las cuestiones y las disputas. ¡Peor aún! ¿no estaba en este lugar Ovidio? Dirás: la Metamorfosis de Ovidio es muy buena, pero yo te respondo: Ovidio es un narrador de fábulas, Ovidio es un loco. Decidme un poco ¿se debe predicar a Ovidio o la vida cristiana? Ese es aquel tiempo que dice San Pablo: Habrá un tiempo en que no soportarán la sana doctrina, sino que se buscarán maestros que agraden a sus oídos, y apartarán su oído de la verdad y se volverán a las fábulas ¿Acaso no ha llegado el tiempo en que se aplauden a los grandes maestros y se los adula? Pero tú has recibido un don, que has oído predicar la Escritura Santa, y ya hace seis años, (el 1 de agosto, me acuerdo) que comenzando a exponer el Apocalipsis muchos me decían: Padre, usted no plantea ninguna cuestión; y yo miraba al Señor y decía: Oh, Señor ¿será posible que se termine este deseo de cuestiones y que solamente se busque la luz y la exposición de la Escritura? A tí se te ha concedido este don de Dios. Y se abrió el Templo de Dios en el Cielo; y se abrió en un cierto tiempo.

El Templo de Dios es nuestro Salvador, el que verdaderamente se os abrió. Estos secretos de la Escritura estaban encerrados en el pecho de Nuestro Señor y de la Virgen. Estos son los templos de Dios que se han abierto en el cielo. Todos los ángeles y todos los santos son templos de Dios; porque como al templo se va a pedir las gracias y en él se suelen dar las respuestas, así estos son templos de Dios, por los cuales se nos dan sus respuestas.

Estaba cerrado el cielo; no nos llegaban las gracias; no aparecía el arca del Testamento. Y se abrió el templo de Dios en el cielo; y se abrió el primer templo, el pecho de Cristo para darnos esta gracia.

El segundo templo es el de la Virgen y de los santos, y de los ángeles de Dios y después de los ángeles fue revelada a los hombres, los que después abrieron su templo y lo comunicaron a los otros hombres, Apertus est igitur templum Dei in caelo y se veían en este templo el candelabro de siete brazos y la mesa de los doce panes; que significa: los siete dones del Espíritu Santo con los que Cristo iluminó a sus fieles. Los doce panes significan la doctrina de los doce apóstoles, de lo que se alimentan los elegidos.

Se veía en este templo el velo que no dejaba ver el arca del Testamento: lo que significa que en este mundo había tanta ceguera que los hombres no tenían casi fe. Este velo ha sido roto con aquellas razones de la fe que os he dicho; han roto el velo, lo han arrancado, para que ahora toques la fe con tu mano. Las razones del buen vivir que ya hemos dicho, han cortado este velo, y han quitado aquella ceguera, y por esto se ha comenzado a ver el Arca.

Y se vio el Arca del Testamento. El Arca significa Cristo, la Virgen y las Sagradas Escrituras. Pero consideremos el Arca según las Sagradas Escrituras. Esta doctrina y esta exposición de la Escritura es el Arca que se ha visto después que fue abierto el templo de Dios en el cielo. En esta arca está la vara de Moisés que significa la potencia de Dios; el maná que estaba adentro significa la dulzura de su bondad; las tablas de la ley significan la sabiduría. Estas tres cosas las has tocado con la mano; y si las has visto y tocado, esta doctrina es verdadera.

Después que has visto esta Arca han venido los fulgores y las saetas: esto quiere decir que si la fe es verdadera, esos son el infierno al que irán todos los malos; y si no haces el bien tu estarás allí siempre: no cien, no mil, no cien mil años, sino siempre. Estos fueron los fuegos y fulgores que se sintieron. Pero porque algunos pecadores se desesperaban con estos fulgores, se sintieron las voces que decían con voz dulce: Hijo mío vuelve a casa, arrepiéntete de tus pecados. Vuelve al Señor porque es clemente y piadoso y te perdonará. Pero porque muchos no quieren entender con estas palabras se escucharon los truenos: Facta sunt tonitrua. Algunos de estos truenos son los gritos de mis predicaciones. Y el mundo será castigado si no hace penitencia.

Y no había ni una nube en el cielo, y había paz en todas las cosas. Acuérdate que te decía: "tanta paz me es sospechosa". Hace ya seis años que grito que esa paz y ese buen tiempo terminarían; ahora fíjate cuánto ha cambiado desde hace seis años; y de aquí a seis años cuántos cambios habrá.

Después de este tronar fue hecho el terremoto. El terremoto ha desecho todas las grandes cosas de Italia; y vino también el granizo, después que se abrió el templo de Dios en el cielo.

2º) Por los méritos de esta Beata Virgen, hemos recibido la iluminación de las Escrituras y también la de muchas cosas como la luz de la profecía, que no se puede tener por la Escritura.

No te digo que esta luz de la profecía, recibida gratuitamente, sea mayor que las Escrituras. Te dije que cuando busco una de estas dos gracias, primero buscaré la iluminación de la Escritura porque es permanente, y luego la de la profecía, que es temporaria.

Si me dijeses: Oh, Padre, no tengo la luz de la profecía, te diría que en cierto modo todos la hemos tenido, porque quien ha creído ha sido iluminado, porque no se puede creer sin esta iluminación. Ahora me dirás: "yo quiero creer porque quiero tener esa luz". Vive bien y la encontrarás, porque viviendo bien Dios te iluminará y te la dará a conocer. Tú que vives bien y crees, has tenido el don de Dios de esta luz superior. A tí te es suficiente esta luz.

José no había soñado el mismo el sueño de la espiga del faraón, pero con la luz que Dios le dió, interpretó el sueño del faraón. Daniel no vio la mano que escribió las palabras en el muro, pero las interpretó con la luz de su interior. Así vosotros tenéis esta luz concedida por Dios que es suficiente para creer estas cosas, aunque no se os han mostrado directamente. Si no tuvieseis esta luz no las podríais creer, porque dicen los filósofos que si una inteligencia quiere entender algo, debe ser proporcionada a esa cosa, y aquella cosa debe también serlo a esa inteligencia.

Así las Sagradas Escrituras que fueron hechas con aquella luz superior necesitan una inteligencia iluminada por aquella luz superior, para ser bien entendidas. Tú ves que entienden mejor las Sagradas Escrituras aquellos que tienen ingenio y viven bien, que aquellos con gran ingenio pero que no tienen la luz superior.

Los profetas y evangelistas no escribieron ni la milésima parte de lo que vieron e hicieron, pero sí todo lo que era saludable para los hombres. Pero aquel que está iluminado por la luz superior con la que fueron hechas las Escrituras ve y entiende la particularidad de aquéllas.

De esta luz proceden las buenas obras por las que conocemos que ésta es la verdadera luz; porque dijo el Salvador: ¿Acaso se cosechan uvas de las espinas?.

Mas obrando bien nosotros y con esta luz, no es ninguna maravilla que me entendáis.


Dice Santo Tomás (Suma Teológica II-II) que la gracia de la profecía no faltó jamás en la Iglesia; y no es de extrañar que Dios haya querido mandar esta profecía en estos tiempos de tantos flagelos; así los elegidos se preparan para las tribulaciones. Por otra parte, cuando Dios ve un pueblo que lo ama, quiere salvarlo; viendo que no alcanzan las leyes humanas les manda especial ayuda dando esa luz para que puedan ser librados. ¿Y tú viste que Dios te ha mandado la especial ayuda de su luz, y además esta forma de vida que es tu salvación? y no creas que nadie hubiera podido dártela, sacerdote o no; es Dios quien te ha mandado esta gracia por los méritos de esta Madre Santa y quien te ha dado esta luz y conducta espiritual y temporal. Agradezcamos a Dios tanto beneficio.

Y apareció un signo mayor en el cielo: Apareció una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas... Hablo a los justos y rectos de corazón y a los que creen. No hay cosa que haga crecer más la fe de Cristo que la rectitud de vida que sólo está en esta fe, porque como he dicho no hay ni se puede imaginar mejor vida que la del cristiano. Es imposible que de un principio falso proceda tanta rectitud; si este principio fuese falso, necesariamente se seguiría una vida mala. Si fuese falso este principio de que Cristo es Dios, se seguiría una vida mala. Si de este principio resulta tanta rectitud de vida, debemos confesar que es imposible que sea falso. Entonces estamos constreñidos a creer que este principio es certísimo. Si tú crees que de una fe firme en Cristo se sigue la rectitud de la vida, del mismo modo debes creer que Cristo es Dios.

Sabes también que se vio una mujer llena de luz. Es aquella Gloriosa Madre, vestida de luz y del sol de la justicia: está iluminada e ilumina a los demás como hace el sol.

Y tenía la luna bajo sus pies. La luna significa todas las cosas volubles de este mundo, las que están bajo los pies de la Virgen, porque ella es la reina del mundo y de los hombres. También te juzgará. Tenía en la cabeza una corona de doce estrellas. Que significan los doce privilegios escritos en el libro de las Revelaciones:

1º) "Verdadera esposa de Dios Padre" Porque Dios Padre y Ella tienen un mismo Hijo.

2º) "Admirable esposa de Dios Padre" porque así como Dios Padre generó ab aeterno el Hijo sin madre, en el cielo, en la tierra ella generó a aquél mismo Hijo sin Padre.

3º) "Es madre de Dios".

4º) "Madre de su propio Padre" Porque Cristo es su Hijo y además es el Creador del universo y también de ella.

5º) "Sagrario singular del Espíritu Santo" porque fue hecha digna de ser madre del Creador.

6º) "Sagrario del Espíritu Santo" porque especialmente fue llena de toda gracia.

7º) "Virgen de las vírgenes" porque ninguna virgen puede igualársele, ya que nunca cometió pecado ni siquiera venial.

8º) "Virgen fecunda", porque sólo ella es Virgen y madre.

9º) El noveno privilegio se refiere a la Iglesia Triunfante, es "Reina del mundo", porque siendo verdadera esposa y madre de Dios es Reina también de todo el mundo.

10º) El décimo privilegio es: "Reina honrada sobre todas las criaturas", porque Dios se adora con adoración de Latría, y los santos de dulía, pero ella lo es más que Dulía, de Hiperdulía.

11º) Undécimo, es "Dulzura de corazón de los justos", porque mediando Ella reciben de Dios cantidad de gracias.

12º) El duodécimo y último privilegio es: "Esperanza de los pecadores y miserables" porque por los privilegios y méritos de esta Virgen los pecadores y los miserables esperan de Dios misericordia y ayuda.

Estas son las doce estrellas que coronaban a la señora que apareció en el cielo. Quería dar a luz ¿Qué tenía esta madre en su seno? Ya una vez dio a luz a Cristo, ¿qué quiere ahora dar a luz? Un pueblo espiritual, un pueblo bueno, eso es lo que quiere.

Ella gritaba en el momento del parto: "Pueblo dilecto de Dios, de mi Hijo Jesucristo y mío, ten fe, haz oración, persevera en la paciencia y fortifícate en ella".

El fortificarte en la paciencia quiere decir que tendrás muchas tribulaciones y perderás la paciencia y dirás que no se te cumple lo prometido: pero es así de este modo como se cumplen las promesas. Pero eres ciego y no ves sino aquello que quisieras ver. Pero recordad que esta señora te echa en cara tu infidelidad; y dice que habiendo predicado tanto su Hijo acá, le desagrada tanto tu incredulidad que si insistes en ser incrédulo, su Hijo se indignará contra ti.

Te dice que hagas justicia y castigues a los malos. Pero no has hecho ni una pizca de justicia. ¿Qué habéis hecho, magníficos señores y magistrados si no habéis hecho justicia? Si las cosas no van bien, la causa está en vosotros. Y digo a los que no hacen justicia que no esperen ver ninguna cosa de Cristo ni de la Virgen María. Si vosotros queréis es el momento de hacer justicia.

Esta señora es la Iglesia triunfante y militante; en cuanto a la Iglesia triunfante, vestida de sol, quiere decir vestida de la luz de la gloria; en cuanto a la Iglesia militante vestida de sol quiere decir de la luz de la fe. Las doce estrellas sobre su cabeza significan la doctrina de los doce patriarcas y de los doce Apóstoles. La luna bajo sus pies significa las cosas volubles de este mundo que la Iglesia triunfante ha despreciado y puesto bajo sus pies.

El deseo del parto de esta mujer, significa que la Iglesia tiene en su corazón a Cristo y quiere parirlo en el corazón de éstos y aquellos y hacer que cada uno sea bueno.

Y gritaba para dar a luz; éste es el predicador que grita y se esfuerza por la salud del pueblo y llora orando porque quiere salvar su alma.

Alegraos hijos míos y recordad que la mujer está triste; pero cuando ha dado a luz no se acuerda más del dolor porque ha nacido el hombre. Alegraos entonces buenos porque la mujer ha dado a luz un Hijo varón y se renovará la Iglesia.

3º) El otro beneficio: "fue visto otro signo en el cielo: "Y entonces un dragón grande, rojo, que tenía siete cabezas y diez cuernos".

Habéis tenido otro beneficio de la Virgen Gloriosa: la tribulación, que no es locura. Agregando a la tribulación el don de fortaleza, de donde nace después la felicidad. Si durante la tribulación hay felicidad es por una especial gracia. Mirad a los malos, que en la tribulación rabian, mas los buenos están alegres y pasan la tribulación con alegría y dicen: paciencia, Dios ayudará.

¿Quieres ver que esta tribulación es una gran gracia? Tres gracias tienen las jerarquías de los Angeles de Dios. Es decir: los purifica, ilumina y hace perfectos. La purificación es una preparación para recibir la iluminación divina: no es que tengan necesidad de ser lavados de mancha de pecado pero los habilita para recibirla. Segundo los ilumina y tercero los hace perfectos.

La tribulación te hace la primera gracia al purificarte de los afectos terrenos.. Cuando ves la tribulación dices: no quiero seguir con las maldades ni en las cosas de este mundo; veo tantas tribulaciones que Dios sabe porqué será.

Segundo, la tribulación te ilumina; cuando ves que ella llega a quien no hace el bien, piensa: quiero hacer justicia, quiero ir por el buen camino. Y así estarás iluminado en la justicia, viendo lo que Dios hace a los malos.

Tercero y último, te conduce a Cristo y te hace perfecto. Por lo tanto la tribulación es suma gracia. Si la tribulación no fuese gran gracia, Cristo no se la hubiese dado a los santos y a sus amigos a los que amó tanto. Luego, la tribulación es buena cuando es acompañada por la felicidad.

Hay aquí otro signo. Dice San Juan: He aquí el gran dragón. Esta es la tribulación de los tibios.

Esta serpiente es como un capitán que combate en contra nuestra. Primero: necesita ser astuto y dice: acá está la serpiente que es astuta y maliciosa. Segundo: es necesario que el capitán sea poderoso, "magnus", que sea grande. Tercero: necesita ser sanguinolento y gallardo; era rojo, parecía tinto en sangre.

Ved como está hecha esta serpiente. Si queremos resistir a su maldad, tenemos que tener una gran bondad. Esta serpiente tenía siete cabezas; que significa la perfecta malicia de las cabezas; como tú ves, las cabezas que se han metido hoy en la Iglesia son malas. El cuerno que tiene en la cabeza con el cual clava, significa la soberbia de los tibios. Algunos de ellos están envueltos en pecado carnal, que no está a la vista, ni avaricia que se vea; pero tienen el cuerno de la soberbia y van por todos lados punzando con ese cuerno porque quieren ser los únicos, y hieren aquí y allá.

Pero fíjate que el texto dice que el Dragón tenía siete cabezas y diez cuernos. A mí me parece que esto se entiende así: que tenía tres cabezas con otros tres cuernos; y por otra parte otras tres cabezas con otros tres cuernos; y además en la cabeza del medio tenía cuatro cuernos. Las tres cabezas de una parte con tres cuernos son los tibios, Párrocos, Priores y abades, los que hieren a los demás con sus cuernos.

Por otra parte las otras tres cabezas con sus cuernos son los predicadores, maestros en teología y confesores. Estos son aquellos tibios latentes que hacen mal.

La cabeza del medio con los cuatro cuernos son los grandes maestros y malos prelados, los que con persuasión o con amenazas y con su doble potestad hieren y persiguen a sus súbditos.

Y en sus cabezas siete diademas. La diadema que tiene cada una de estas cabezas significa la apariencia exterior de algunas obras que parecen buenas porque tienen diadema pero en realidad no son buenas ¿Cómo pueden ser buenos luego de convivir con los malos? Y a pesar de que exteriormente no parecen tener pecados carnales u otros pecados, te digo que son cuernos de serpiente, están hechos en la cabeza del diablo. Hace falta decir la verdad.

...Y con su cola tiraba y abatía un tercio de las estrellas del cielo. Esto quiere decir que los tibios con cautela e inteligencia hacen cualquier mal, y te miran con su cara inocente, y te dicen palabras hermosas; pero mira luego hacia el rabo, donde está la malicia. Hacen el mal ocultamente y hieren como el escorpión que con su cara inocente te mira y después se da vuelta y te pincha con la cola. Esta cola ha abatido la tercera parte de las estrellas.

Dicen los doctores sobre esta cuestión, que esta tercera parte son los malos, que son la parte del diablo. Pero los hombres buenos y los ángeles santos, que son las dos terceras partes de las estrellas son la parte de Dios.

Cuando dices que ves caer las estrellas del cielo no creas que eso son las estrellas; porque una sola de ellas es tan grande que cubriría toda la tierra; son entonces vapores, no son estrellas.

Así algunas que caían y parecían estrellas no eran estrellas sino vapores.

Vosotros diréis que es mucha gente que cae, y yo digo que el que es estrella no puede caer.

De aquellos que Dios sabe que son suyos no caerá ninguno; a estos Dios los sostiene, a los otros no, porque son vapores, no estrellas. Por lo tanto aquellos que caen querrían que vinieran las cosas prometidas a ustedes, y saquen así algún provecho de ellas. Decidles: vosotros sois vapores, no sois estrellas. Son los malos.

Decidme, si os habéis dado cuenta de estas cosas ¿por qué no seguís la buena senda? Esto es signo de que os habéis apartado de la verdad; entonces cayó la estrella del cielo, como dice el texto: Ha sido enviada a la tierra para las cosas terrenas. Y el dragón estaba delante de la mujer que iba a dar a luz; de modo que si hubiera dado a luz devoraría a su Hijo.

La Virgen quiere dar a luz; nosotros también; el diablo está allí con su cuerno y con su cola, y quiere raptar y comer este hijo; esto es que quiere arrebatarnos el buen vivir. Y dice: no creas, te engañaron.

La señora ha dado a luz el hijo varón. La Iglesia alumbró y alumbrará siempre ese hijo varón que significa la virilidad de la fe.

Qui recturus erat omne gentes in virga ferrea. Este hijo regirá a todas las gentes con una vara de hierro, que significa la justicia. Este es Cristo que regirá a muchos de los que están acá. Et raptus est filius eius ad Deum et ad Thronum eius. Y este Hijo de Dios fue arrebatado.: quiere decir que la Virgen ha tirado al cielo nuestros corazones y el del Hijo de Dios. Et mullier fugit in solitudinem; ubi habebat locum paratum a Deo. La señora huyó al desierto donde vive revestida de Dios. Esta es el alma del predicador que huyó al desierto, lejos de las cosas del mundo. O como bien se dice, tiene el alma lejos de los afectos del mundo. Está en un lugar donde la cola del dragón no lo alcanzará. El Señor lo alimentará con las dulzuras de la Escritura. Los otros no descansarán más, no encontrarán lugar.

¡Oh!, ¿cuánto tiempo estará? La Escritura dice: mil doscientos sesenta días; es decir, tres años y medio.¿Qué significa esto? No te diré un secreto, sino que daré una explicación mística. Cuando llegue el momento descubriremos el secreto. Mil días, significa la Sagrada Escritura de la que se alimentará esta alma que quería vivir bien. Doscientos son dos centurias: una la caridad hacia Dios, y la otra la caridad hacia el prójimo. Sesenta significa la perfección de las obras.

Ahora veamos la última palabra y la otra gracia que vendrá.

4º) La cuarta gracia que obtendrás de la Virgen Gloriosa será la victoria.

Creedme que se ha hablado mal hasta de la Virgen María... Los malos hacen siempre mal, pero deben ser castigados por quien corresponda. Los que no creen, que no sólo no creen en lo que he dicho, sino que tampoco creen en la doctrina de Cristo, son los alocados que viven como los animales y hacen muchos males. ¿sabéis lo que hay que hacer? Matar al asno y al que no tiene cerebro.

Dice Salomón: dadle, comienza a castigar, pero habrá uno que por celo dirá una palabra y será muerto. Otro en cambio hablará mal de Cristo y no le harán nada. Hay otros que no creen pero no se obstinan en el mal; y dejando sus pecados algunos de estos se convertirá.

Aquellos que creen pueden ser clasificados en dos clases: algunos creen pero no castigan a los que hacen el mal, porque no hacen lo que deben. A éstos les tocará el castigo que debieron darle a los malos. Otros que también creen harán justicia. A vosotros os digo que seáis de estos últimos; no dudéis porque la Virgen tiene preferencia por vosotros y os defenderá de esa tribulación. Las tribulaciones caerán sobre estos malos y de este modo obtendremos la victoria.

Satanás quiere combatir; los ángeles quieren combatir. ¿Quién vencerá? Vencerán los ángeles que son los más fuertes. Será guerra, carestía y peste, y veréis que lo dicho será cierto.

Alegraos en el Señor, justos, y gloriaos todos los rectos de corazón en el triunfo de esta Virgen Gloriosa.

Honor y gloria a su Hijo Nuestro Señor Jesucristo.

Qui est benedictum in saecula saeculorum. Amén.


Tradujo: Armando Hugo Rossi. (+ 1985)

Escuela Mística Renana

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En el Siglo XIV, en el corazón de Europa, un estallido de renovada espiritualidad recorre las ciudades. La mística se echa a la calle reivindicando el acceso del pueblo a una experiencia que, hasta entonces, salvo raras excepciones, había sido privilegio exclusivo de monasterios y conventos. Los laicos, sobre todo las mujeres, pasan de ser cristianos de segunda categoría a cobrar protagonismo en la Iglesia.

Este denómeno religioso se desarrolla en un ámbito animado por los dominicos, sobre todo por lo que se ha llamado la "tríada mística renana", formada por el Maestro Eckhart y sus dos discípulos, Taulero y Susón. Los tres fueron profesores universitarios. Los tres se convirtieron, además, en Lebemeister, maestros de vida, y su influencia apenas podemos hoy imaginarla.

Son tres grandes figuras místicas: El Maestro EcKhart, Enrique Susón y Juan Taulero, tres teólogos, predicadores, místicos dominicos que representan lo más granado de los llamados “místicos renanos”, en si siglo XIV. Los tres formaron en el ámbito cultural-teológico promovido, desde Colonia principalmente, por san Alberto Magno (1206-1280), muy impregnado del aroma de la teología neoplatónica-agustiniana, aunque ya conocían la doctrina tomista. Las enseñanzas filosóficas y místicas de santo Tomás de Aquino, no habían logrado todavía su implantación real en los Estudios Generales Dominicana.


Enrique Susón

Maestro Eckhart (1260-1328) Ocupó la cátedra en París, fue la eminencia intelectual que dio origen y marcó el estilo de la “escuela teológica-mística renana”. Como genio intelectual, gustó las delicias del saber filosófico-religioso occidental y oriental; trató de fundirlo todo en una profunda Unidad de visión en el ser, en la contemplación, en Dios; y pergreñó una peculiar teología espiritual en la que una Deidad supraesencial “Omnicomprensiva” se halla más allá de toda palabra y concepto, pero entra creativamente en relación con el hombre y convoca a éste para que, vaciándose místicamente de sí mismo, se funda progresivamente en Él para ser uno y feliz en el Uno.

Sus agudísimas reflexiones (en latín escolástico) o en alemán naciente) tenían por objetivo mostrar a los creyentes (incluidos los de buena fe que militaban en movimientos espirituales emergentes, como el de las “beguinas” que pululaban Por Colonia, Estrasburgo o París) cómo estaban llamados a pensar, contemplar y vivir inmersos en el misterio de Dios: Dios, unidad esencial Fontal de la que todo fluye y a la que todo refluye, Ser en el que siempre fuimos, Ser que míticamente se da en nosotros tanto más cuanto nosotros ya no-somos, y Ser hacia el que nos elevamos mediante la purificación y vaciamiento de todo lo que no sea Él.

Enrique Susón (1295-1366) es un discípulo agradecido de Eckhart, cuyas lecciones frecuentó en Colonia. Al conocerlo y tratarlo quedó deslumbrado por su inteligencia, enseñanza y orientación. Para él es “doctor eminente, superior a los demás”, maestro en el” desposeimiento radical” y en la doctrina de la unión con Dios,”rosa sin espinas”, “hombre santo y bienaventurado”. Y esa admiración le hizo sentirse obligado a defender al Maestro y su doctrina cuando algunas proposiciones suyas fueran malinterpretadas y condenadas. Actitud valiente que, sin embargo, le originó muchas amarguras, humillaciones, críticas por temerario en su lenguaje teológico. Y eso no fue justo, pues su admiración y seguimiento no fue ciego ni total.



Juan Taulero (1300-1361), no tuvo a Eckhart como maestro en Colonia pero asimiló muy bien su doctrina y escala mística, y no tiene reparo en decir que este maestro supera a Santo Tomás cuando habla, por ejemplo, de la presencia de Dios que nace en el alma, en el fondo del alma, como cielo del alma, tema clave en su teología mística.

Humanamente hablando, Taulero es una figura de gran personalidad, de audacia en sus expresiones teológico-místico cuando el tema lo requiere, de profundidad especulativa cuando se lo propone. Pero habitualmente se muestra más comedido que Eckhart en sus afirmaciones, más abierto a la espiritualidad moderna, y siempre contundente frente al libre pensamiento. No fue poeta, pero sí brillantísimo predicador. Tampoco fue profesor, pero expone magníficamente su teología mística, y a veces sus sermones son auténticos tratados de espiritualidad. Muy pocos en la historia de la mística ha volado tan alto como él en las vivencias de la unión perfecta con Dios, según los grados de la escala del amor unitivo.

Flannan Hynes OP: Ser Socio es “ser amigo del Maestro y ser amigo de los Provinciales y Vicarios”

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Entrevista a quien fuera Presidente de Cidalc de 1989 a 1995 

Fray Aidan Flannan Hynes OP

Luego de sus primeros 10 años de sacerdocio, que agradece haberlos pasado en su país, partió en busca del sueño que lo motivó a ingresar a la Orden. Su primer destino fue un inhóspito lugar de Argentina, donde la tierra y la religiosidad destilaban esterilidad pero donde reconoce haber sido muy feliz. Pocos años después, en avión, en autobús y hasta en canoa, visitó más de 26 países en los que se dedicó a cumplir una misión especial que sintetiza en “ser amigo del Maestro y ser amigo de los Provinciales y Vicarios”.

Le tocó ser Provincial en su país de origen, Irlanda, en los años del Vaticano II y tuvo como desafío principal poner a la Provincia a tono con los cambios que se suscitaban en la Iglesia y que derivaron en la salida de la Orden de varios de sus frailes, a quienes supo escuchar y acompañar.

Flannan Hynes, a sus 85 años de edad, instalado en Montevideo, Uruguay, dedicó casi dos horas a Cidalc para hacer memoria de su vida y de sus diferentes servicios en la Orden donde, desafiando sus propios pronósticos, fue superior en varias comunidades, Provincial por dos períodos de la Provincia de Irlanda y durante 6 años Socio de dos Maestros de la Orden: Damián Byrne, compañero de sus primeras andanzas como misionero, y Timothy Radcliffe.

– Empecemos por su niñez…

– Nací hace 85 en Dublín, Irlanda, en una familia de 5 hermanos. Mi hermana mayor fue religiosa, y falleció hace pocos años, luego llegué yo, los terceros fueron mellizos (mi hermano fue fraile dominico también y murió joven, en el 83, mientras que su melliza es viuda y vive en Irlanda del Norte), el menor de la familia vive en Australia.

Mi papá tenía un pub y murió cuando éramos aún niños. Primero fui educado en un colegio de jesuitas, Belvedere, ahora muy famoso por ser el colegio de James Joyce, porque mi tío era maestro allí y los tres últimos años los hice en un colegio de los dominicos.

.– ¿Qué lo motivó a ingresar a la Orden?

– Cuando tenía 18 años, me cautivaba lo que me hablaban de la misión de los dominicos en Trinidad y Tobago, del Caribe, de la música del lugar… Mi madre volvió a casarse y su esposo fue muy bueno, nos educó a todos. Cuando les dije que quería ser dominico me apoyaron totalmente.
Sin embargo, me costaron mucho los estudios, de filosofía no entendía nada (en verdad los primeros profesores tampoco ayudaban mucho) y cuando llegamos a la teología, a la parte especulativa, me costó comprender para qué me iba a servir.

Durante los 7 años que duraba la formación no teníamos contacto con otros, no salíamos, no teníamos vacaciones para estar con la familia, los familiares nos visitaban de vez en cuando. Por eso, al ordenarme sacerdote (cuando quedaba un año para terminar los estudios) sentí un cambio muy grande, suponía saber comportarse como sacerdote en lo pastoral, aprender a relacionarse con la mujer naturalmente, ya que antes no teníamos contacto. Gracias a Dios la formación en  mi familia me ayudó mucho.

Fui ordenado sacerdote en Irlanda y mis primeros 10 años de sacerdocio los viví en mi tierra. Agradezco a Dios haber tenido 10 años de sacerdote en mi país, en mi cultura, eso es muy importante.

-¿ Cómo nace la inquietud de salir de los límites de Irlanda?

– Por el año 1965, Juan XXIII estaba pidiendo ayuda para América Latina y en ese momento teníamos casas en la India (recién fundada), Irán, Trinidad y Tobago, Roma, y Lisboa y algunos frailes en Australia y Nueva Zelanda.

Había un Obispo dominico en el noroeste Catamarca (Argentina), Pedro Torres Farías, que pidió ayuda en Roma y había escuchado que los irlandeses hablaban bien de América. El necesitaba sacerdotes y nos mandaron a 4 dominicos de Irlanda. Yo tenía 35 años , alguno era más joven, y en ese grupo estaba Damián Byrne, quien terminó siendo Maestro de la Orden.

– ¿Con qué realidad se encontraron?

– Llegamos a La Paz, Catamarca, un lugar muy inhóspito, donde no había pasto, era medio desértico, con agua salada, fue muy difícil desde el punto de vista físico. Nos dieron una Parroquia. La gente no tenía ninguna religiosidad, no eran catamarqueños sino obreros que llegaban allí. No había carreteras y luz eléctrica sólo dos horas en la mañana y dos en la tarde. Pero pese a todo eso, pasamos muy bien, éramos felices y nadie se enfermó. Seguimos en este lugar, que fue mejorando, por 20 años. Yo estuve 4 años y Damián se fue a Paraná, Entre Ríos, invitado por el Arzobispo  que lo condujo a ir a trabajar a un barrio muy pobre, como superior a esa misión.

-¿Cómo llega a ser provincial estando en América Latina ?

– Yo estuve nada más que 4 años en Catamarca y fui elegido vicario  y eso me daba derecho a ir al Capítulo Provincial de Irlanda y …no volví más porque me eligieron provincial.

Fui dos veces provincial, por 8 años, desde el 69 al 77 y en ese tiempo no perdí mi contacto con Argentina, mientras visitaba la India , Iran, Trinidad y Tobago, Roma, Lisboa, Australia y Nueva Zelanda y participé en el Capítulo General.

– ¿Cuáles eran los desafíos en ese tiempo para la Orden y los frailes?

– Luego del Vaticano II, el desafío más importante fue poner a la Orden y sus Constituciones a tono con el Vaticano II.

En la Provincia lo hicimos con mucho entusiasmo pese a que había ciertas resistencias a los cambios. Había tres grupos entre los frailes: el grupo de abuelos, quienes aceptaron los cambios sin problemas, igual que los jóvenes, pero el grupo de 50 y 60 años fueron los que pusieron más resistencia.

Yo tomé como algo de misión personal acompañar a los que querían salir de la Orden en ese tiempo, escucharlos, acompañarlos. Creía que había que tratar con cariño y respeto a esos frailes que dejaron, se trató de ayudarlos y acompañarlos. Y fue tan así, que en el funeral de mi mamá me acompañaron 6 de esos sacerdotes. Igual fue un tiempo lindo en la Iglesia, de fervor, entusiasmo, de cambio, de más sinceridad, de más vida comunitaria. En esa época la Provincia contaba con 420 frailes. En Trinidad y Tobago teníamos 63.  Damián Byrne fue vicario en Trinidad y desde allí fue nombrado provincial de México.

– ¿Y después de los 8 años como Provincial?

– En los 8 años de Provincial visité varias veces Argentina. Luego tuve un año sabático, me fui a Estados Unidos a la universidad de Yale, a la facultad de Divinidad, y viví en una comunidad de dominicos en el mismo campus. Me hice muy amigo de un psicólogo protestante y su esposa, unas personas muy interesantes.

Yo estaba totalmente agotado, así que fue muy bueno estar en un convento sin responsabilidades, tranquilo, en otro mundo, en un lugar hermoso, en una comunidad muy buena. Fue una experiencia , además, la de interactuar con otra gente no católica.

Después, en el 78, de ahí volví a Argentina, a Catamarca, donde fui Vicario, un tiempo muy lindo. Y luego fui a Paraná por 11 años, a un barrio muy pobre, en un costado de la ciudad.

– ¿ Y cómo llega a ser el Socio del Maestro ?

– Once años más tarde, en el 89, fui a la Asamblea de Cidalc en Lima y se presentaron tres nombres para ser socio del Maestro, que era Damián, mi compañero de misión. Fui nombrado Socio en el mes de abril y entonces me fui a Santa Sabina.

– ¿Cuál fue la impronta de su servicio como Socio del Maestro?

– En esa época visité 26 países y mi programa fue hacer dos viajes, uno de 4 meses y otro de 3 meses, luego volver a Santa Sabina para el Consejo ampliado (en mayo y noviembre) y después viajar de nuevo. Cuando viajaba, llegaba y visitaba los lugares por un buen tiempo. Lo interesante de las visitas es que, según las Constituciones, como socios no tenemos ninguna potestad, se trata de visitar, saludar, conocer, escuchar, compartir, pero no se dan instrucciones. Un amigo definió que ser socio es ser amigo del Maestro y ser amigo de los Provinciales y Vicarios.

Si un provincial quiere hablar, uno con la experiencia puede acompañar. Acá, en América Latina, los frailes ya me conocían .

En Centroamérica trataba de estar presente en todos los lugares. Los frailes de España en el Perú, tienen su misión en la Amazonia y fui dos veces en avioneta y en canoa a cada puesto de misión. Ahí había frailes que estaban solos, y ellos merecían una visita como un convento grande. Ellos se comunicaban con Lima por radio, una vez al día, una hora. Si se necesitaba algo, Lima lo mandaba a Cusco, de ahí a Puerto Maldonado y de ahí por río a la misión. Había un fraile en Lima que recepcionaba todos los pedidos.

Fui socio durante 3 años con Damián y luego fue elegido Timothy Radcliffe. Asistí a ese Capitulo como oyente porque los socios no tienen poder de voto. El día de la elección fuimos a la ciudad de México y pasamos el día de tour para no tener nada que ver con la elección. Tras ser elegido, Timothy me pidió que me quedara 3 años más. El Maestro nuevo siempre mantiene a tres o cuatro del consejo anterior con experiencia.

Debo admitir que el primer día me asusté muchísimo con la comunidad de Santa Sabina, con ese edificio, con esos frailes de 16 nacionalidades distintas que nos comunicábamos como podíamos, pero después me encontré con una comunidad muy, pero muy buena. Cuando volvía cansado del viaje todos preguntaban cómo me había ido, interesados. Cuando terminé mis 6 años de socio, luego de ayudar un poco en la secretaría, volví a Irlanda.

– ¿Con qué Irlanda se encontró?

– Yo en ese momento no notaba mucha diferencia con la Irlanda que había dejado.

Pero ahora la Irlanda que yo conocí ya no existe, principalmente en la cuestión religiosa. Los cambios que demandaron muchos años en Francia y Alemania, en Irlanda llegó en apenas pocos años. No solamente un abandono total de la fe sino una actitud bastante violenta en contra de la Iglesia

– ¿ El problema de la pedofilia tuvo que ver con este cambio de actitud?

Si, pero no fue la única razón. Sobre este tema, en ese tiempo, Damián era el secretario de la Conferencia de Religiosos y la provincia  tenía un fraile que dirigía un centro de ayuda psicológica quien le comentó que había detectado varios casos y  que una “bomba” iba a explotar. Todos negaban la situación y Damián visitó Obispo por Obispo para hablar del tema y en eso murió. Costó mucho a la Iglesia responder al desafío de la pedofilia y a la crítica que aparecía continuamente en los medios de comunicación.

Los cambios se deben primero a la prosperidad, al boom económico, todo el mundo se volcó al consumismo y el consumismo los consumió y se olvidaron de Dios. Luego hubo una fuerte recesión que tampoco ayudó. Mi Irlanda ya no está.

– ¿En qué circunstancias volvió a América ?

Hablé con el Provincial. Del nuestro Vicariato en Argentina  fui tres veces vicario y tres veces Provincial, entonces, consideré que los frailes merecían un descanso de mi. Conocí el Vicariato de Aragón durante mis visitas en Buenos Aires siendo provincial de Irlanda. Entonces pedí al Provincial si podía prestarme al Vicariato de Aragón y así fue que llegué a Uruguay en el año 96. Estuve 7 años en la Parroquia Santísima Trinidad de Camino Maldonado con Santiago (Fernández), que fue una experiencia muy, muy linda, donde hicimos un trabajo lindísimo con las comunidades eclesiales de base y el estudio de la Biblia. Después se formó una comunidad de formación en Paraguay y me pidieron ser el abuelo de la comunidad. Allí estuve 8 años y volví en 2011 a Maldonado primero y luego a Santísima Trinidad (Montevideo) para acompañar a Martín (Hunter) , a Fernando (Solá) y a Felipe (Lugen).

– ¿Qué tienen de diferente Paraguay y Uruguay?

Paraguay es el país más piadoso y reconocido como el más corrupto! de América Latina.  Me sentí muy bien con los jóvenes, yo era superior de la comunidad en Asunción. Había vocaciones en ese tiempo. Pero allí también están cambiando la sociedad y la cultura con el consumismo, los problemas familiares, el acceso y uso desmedido de internet.. ¿Cómo pueden comprometerse a la vida religiosa en una sociedad en la que nada dura o nada es para siempre? Y, en el marco de estos cambios, se detuvieron las vocaciones.

En Uruguay estoy bien. Cuando uno ingresa a una comunidad donde se siente acogido, donde lloramos y nos alegramos juntos es muy bueno .

Yo he hecho mi vida aquí y no sé en qué podría contribuir en Irlanda a mi edad. Acá me conocen todos, puedo ayudar. Aunque, me gustaría volver a Maldonado con Santiago, pero somos pocos y eso lo impide. En pocos meses tuvimos muchas pérdidas. De 25 frailes, en pocos años, pasamos a ser 17.
Luego que sufrimos la pérdida de Jorge Franco y Gabriel Nápole el Provincial, Fr. Martín Gelabert, no pudo venir a nuestra Asamblea y vino a acompañarnos su Socio que vivía antes Argentina, y nos conocía, Fr. Emilio Barcelón, y nos predicó un retiro que nos ayudó mucho porque estábamos muy deprimidos.

– ¿Considera importante el rol de CIDALC?

– Muy importante. Ha sido un modelo para África y Asia Pacífico. En su momento, el socio de Africa me pregunto como hacíamos, consultó los estatutos, lo mismo el socio de Asia Pacífico. Es muy importante el rol de Cidalc para mantenernos unidos. Y además , esa unión no se da solamente a nivel de superiores sino en todas las zonas y a través de las actividades desarrolladas por los promotores, que van uniendo. Es importante que cada provincia salga de su mundo y conozca lo que está pasando en otra Provincia de la Orden. Los frailes abren un poco su casa y no se quedan encerrados en su pequeño mundo.

Entrevista de Adriana Por

Carta del beato Jacinto María Cormier a toda la Orden de Predicadores

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"Aconsejados y fortalecidos por el dictamen interno de la fe, así lo esperamos, hemos aceptado los votos de los Padres capitulares, que representan a toda la Orden, como la manifestación de la voluntad del mismo santo fundador Domingo, cuyo servicio filial tuvimos desde la juventud como un deber sagrado y gratísimo. Aceptamos, pues, el mandato que se nos ha confiado, sometiéndonos en el nombre del Señor al deber que se nos confiere, confiados en la esperanza de que este obsequio de nuestra obediencia pueda obtener del Señor una docilidad semejante por parte de nuestros hermanos, a fin de poder conducirlos por los senderos de nuestra vocación con alegría y sin lamentarse (Hb 13, 17).

Para lograr felizmente ese tan hermoso, y a la vez tan arduo, objetivo, ayudará a nuestra debilidad, invocado con intensas plegarias, al Espíritu Santo, especialmente al Espíritu de consejo, de fortaleza y de piedad.

Con el mismo ánimo y con el mismo lema que Pío X se fijó desde el inicio de su pontificado -recapitular en Cristo todas las cosas (Ef 1, 10)-, del mismo modo, nada desearíamos más que recapitular en Domingo todas nuestras cosas. Así, ha de estar vigoroso en nosotros y hemos de propagar aquel mismo espíritu de oración, de penitencia, de humildad, de pobreza, de obediencia, de compasión hacia el prójimo y de ardiente celo por defender la fe, que sobresalía en el santísimo Patriarca.

Guardando intacta esta herencia y poniendo diligentemente estos talentos a fructificar, tendremos justo motivo para abrir nuestro corazón a la acción de gracias y para cantar con el Salmista: Ved qué dulzura, qué delicia, convivir los hermanos unidos (Sal 132, 1).

Estemos unidos, no consintiendo que se introduzcan intereses de amor propio o de utilidad privada, sino siguiendo los consejos de Dios, que tiene misericordia de nosotros.

Estemos unidos a nuestro Señor Jesucristo, primer autor y perfeccionador de la santidad religiosa, el cual de sus sagradas llagas abre para nosotros abundantes fuentes de espíritu religioso y quiere que estemos sepultados con él con la muerte de la Cruz (Cf. Rm 6, 4; Flp 2, 8).

Estemos unidos a la esposa inmaculada de Cristo, la santa Madre Iglesia, que tantas gracias y privilegios nos ha otorgado, para que, guiados por ella, nos gastemos y nos desgastemos (Cf. 2Co 12, 15) predicando por toda la tierra los misterios de la fe y difundiendo los frutos de la Redención.
Estemos unidos a nuestro beatísimo Padre Domingo, cuyas insignes virtudes y eximios ejemplos jamás hemos de dejar de escrutar, profundizar e imitar hasta en los más mínimos detalles.

Estemos unidos entre nosotros, de manera que la diversidad de naciones y de lenguas, no sólo no menoscabe la unidad, sino que la robustezca y la haga más hermosa en sus variadas expresiones. Sin embargo, la raíz lozana de esta fraternidad de ánimo será el mismo santo Patriarca, del que, aunque sin merecerlo, somos hijos. La misma raíz dará, como frutos, que seamos unánimes en un mismo sentir, conformes en las costumbres, afables en la convivencia conventual, y que en las obras apostólicas pongamos en común fuerzas y talentos.

Sin duda, será para nosotros una dulzura y una delicia no sólo convivir unidos, sino también orar unidos, velar unidos en los tiempos sagrados, sufrir unidos las contrariedades, afrontar unidos la muerte, deleitablemente confortados con las oraciones y la compañía de los hermanos. En esa hora suprema, viendo con mayor claridad la excelencia de nuestra vocación, a la luz de la eternidad, no podremos menos de exclamar: Demos gracias a Dios por su don inexpresable (2Co9, 15)"

(De la carta del beato Jacinto María Cormier a toda la Orden de Predicadores, el día 29 de junio de 1904, después de su elección como maestro de la Orden (Acta Cap. Gen. O.P., 1904, pp. IX-XV).

Oración:

Oh Dios, que otorgaste al beato Jacinto María el espíritu de consejo y de piedad, y un celo ardiente por las ciencias sagradas, por su ejemplo e intercesión, concede a tu familia ser siempre gobernada con sabiduría. Por nuestro Señor Jesucristo.

Algo de historia...

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Lectura en el Refectorio del Convento de "Saint Maximin". La foto fue tomada en 1940, época en que los Padres Philipon y Garrigou-Lagrange vivían en este convento.


Traditio Spiritualis Sacri Ordinis Praedicatorum

Santo Rosario: Promesas.

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LAS QUINCE PROMESAS
DE LA VIRGEN MARÍA
A QUIENES RECEN EL ROSARIO [1]


1.- El que me sirva, rezando diariamente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.

2.- Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.

3.- El Rosario será un fortísimo escudo de defensa contra el infierno, destruirá los vicios, librará de los pecados y exterminará las herejías.

4.- El Rosario hará germinar las virtudes y también hará que sus devotos obtengan la misericordia divina; sustituirá en el corazón de los hombres el amor del mundo al amor por Dios y los elevará a desear las cosas celestiales y eternas. ¡Cuántas almas por este medio se santificarán!.

5.- El alma que se encomiende por el Rosario no perecerá.

6.- El que con devoción rezare mi Rosario, considerando misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá muerte desgraciada; se convertirá, si es pecador; perseverará en la gracias, si es justo, y en todo caso será admitido a la vida eterna.

7.- Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin auxilios de la Iglesia.

8.- Quiero que todos los devotos de mi Rosario tenga en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia, y sean partícipes de los méritos de los bienaventurados.

9.- Libraré pronto del purgatorio a las almas devotas del Rosario.

10.- Los hijos verdaderos de mi Rosario gozarán en el cielo una gloria singular.

11.- Todo lo que se me pidiere por medio del Rosario se alcanzará prontamente.

12.- Socorreré en todas sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.

13.- Todos los que recen el Rosario tendrán por hermanos en la vida y en la muerte a los bienaventurados del cielo.

14.- Los que rezan mi Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.

15.- La devoción al santo Rosario es una señal manifiesta de predestinación a la gloria.



1. La tradición atribuye al beato Alan de la Roche (1428 aprox. - 1475) de la orden de los dominicos el origen de estas promesas hechas por la virgen María. Es mérito suyo el haber restablecido la devoción al santo rosario enseñada por Santo Domingo apenas un siglo antes y olvidada tras su muerte.