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DECLARACIÓN DEL CONSEJO DE PRESIDENCIA Y DE LA COMISIÓN EPISCOPAL PARA FAMILIA, JUVENTUD, LAICOS Y VIDA DE LA CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO RESPECTO AL DICTAMEN DE LA SUPREMA CORTE

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CEM Conferencia del Episcopado Mexicano
México, D.F, 18 de junio de 2015
DECLARACIÓN DEL CONSEJO DE PRESIDENCIA Y DE LA COMISIÓN EPISCOPAL PARA FAMILIA, JUVENTUD, LAICOS Y VIDA DE LA CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO RESPECTO AL DICTAMEN DE LA SUPREMA CORTE
Los cristianos obedecen las leyes establecidas, pero con su vida las sobrepasan (Carta a Diogneto, V, siglo II).
El 3 de junio, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que: “La Ley de cualquier entidad federativa que, por un lado, considere que la finalidad del matrimonio es la procreación y/o que lo defina como el que se celebra entre un hombre y una mujer, es inconstitucional”. Esta jurisprudencia, avalada sólo por 4 ministros, deberá ser acatada por todos los jueces del país.
Los obispos, respetuosos de las instituciones y de las diversas formas de pensar y vivir, ejerciendo nuestro derecho a la libertad de expresión, reiteramos nuestra convicción, basada en razones científicas, sociales y religiosas, que la familia, célula de la sociedad, se funda en el matrimonio de un hombre con una mujer, que por su capacidad procreativa garantizan la supervivencia de la sociedad. De ahí que, por ser de eminente interés social, el derecho civil confiera a esta unión un reconocimiento institucional, que el Estado ha de promover y tutelar para el bien común.
Esta convicción consta en la tradición jurídica bimilenaria de Occidente, recogida y profundizada a lo largo de nuestra historia por legisladores y juzgadores de diversas corrientes de pensamiento e ideologías, la cual se ve reflejada ya desde el Código Civil de 1870 emanado bajo el gobierno del presidente Benito Juárez, del Código Civil Federal de 1928 promulgado por el presidente Plutarco Elías Calles, y en la mayoría de los actuales Códigos Civiles o Familiares de los Estados de la República.
Por eso, como ciudadanos, consideramos que la sentencia de la Suprema Corte, además de romper con esta sólida tradición jurídica y el bien social que custodia, contraviene los principios del federalismo y la razón de ser de los diversos códigos civiles, que pretenden responder a la realidad concreta de cada entidad federativa y su pluralidad, lo que debe reflejarse en las acciones de los jueces.
Todos los seres humanos, por el hecho de serlo, tenemos dignidad y derechos. Y dado que toda persona es idéntica a sí misma y diferente a las demás, han de derivarse tratos variados según esas diferencias. Con esta convicción, la Iglesia sostiene que el matrimonio solo puede celebrarse entre un hombre y una mujer, y defiende este valor para el bien de las personas y de toda la sociedad.
La discriminación es una distinción injustificada, que en este caso no se da, ya que el matrimonio siempre ha sido entre personas de diferente sexo, hombre y mujer. No corresponde a la Suprema Corte crear nuevas formas de matrimonio, porque ya no sería matrimonio, sino otro tipo de unión. En el caso que nos ocupa, sí se justifica la distinción, como la hay, por ejemplo, al no permitir el voto a un menor de edad o a un extranjero, ya que no atenta a sus derechos políticos, sino salvaguarda la Nación.
Si bien valoramos que nadie deba ser objeto de discriminación, tal como lo consigna el artículo primero constitucional, esto no significa que deba modificarse la esencia del matrimonio, ni que se olvide el espíritu del Constituyente que en el artículo cuarto, primer párrafo de la propia Ley Fundamental reconoce la igualdad del varón y la mujer y establece el deber legal de proteger el desarrollo y organización de la familia.

Corrupción y Honestidad

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El problema con el combate a la corrupción es que no se trata de remediar una deficiencia material (no es falta de dinero ni de otros medios), sino de luchar contra un defecto de conducta, un defecto moral, de muchas personas que están dispuestas a dejar de cumplir con un deber, o a transgredirlo, a cambio de recibir algún beneficio económico, político o social. 

La lucha contra la corrupción se suele plantear simplemente como la puesta en práctica de un conjunto de medidas económicas, administrativas y judiciales. Por ejemplo, establecer controles administrativos o nuevas instancias reguladoras, aumentar los sueldos de los inspectores, definir procedimientos más eficaces para imponer sanciones, dar transparencia a los procedimientos y actos de las entidades y funcionarios públicos, aprobar nuevas leyes penales que tipifiquen como delitos los actos de corrupción, agilizar los procesos administrativos y penales para castigar efectivamente a los responsables. Todas estas medidas pueden ser más o menos útiles y eficaces para reducir los efectos de la corrupción, pero no atacan el fondo del problema. La corrupción esté hecha de actos de personas concretas que prefieren una ventaja económica, política o social al cumplimiento de un deber, por ejemplo quien da una cantidad de dinero para que lo eximan de cumplir con un requisito legal, o quien recibe ese dinero para no cumplir con lo que dice la ley, o quien da una cantidad de dinero para obtener un contrato, o quien la recibe para dar el contrato a alguien menos competente, etcétera, etcétera. 

El problema de fondo que plantean estos comportamientos es ¿qué es lo que hace que una persona prefiera el beneficio ilícito al cumplimiento de su deber? Evidentemente la ventaja económica o política es algo atractivo, y para renunciar a ella es necesario tener un bien mayor por el cual optar. Si el cumplimiento del deber no se fundamenta en una razón superior y sólo se afirma que lo debido debe cumplirse porque el incumplimiento está sancionado con una pena, el único motivo para cumplir con el deber es el temor al castigo. Desgraciadamente esa es la educación positivista que se imparte en muchas escuelas y universidades públicas y privadas. Y es un motivo frágil, porque cuando los actos de corrupción son tan numerosos y cometidos por gran cantidad de personas, la posibilidad de castigar a los culpables se va haciendo más reducida, va campeando la impunidad, y el temor al castigo se desvanece. Para combatir la corrupción en sus causas es necesario, aparte de las medidas administrativas, económicas y judiciales, formar personas honestas, y esto es algo difícil. 


La honestidad es la disposición permanente de preferir el bien personal (bien moral, bien racional o bien espiritual, es lo mismo) al interés económico, político o social. ¿Qué motivos tiene una persona para ser honesta? Se pueden reducir a tres: amor propio, amor al prójimo y amor a Dios. La persona honesta sabe que su desarrollo y crecimiento como persona, esto es su bien o perfección, está en el cumplimiento de sus deberes, que no son más que actos de servicio al prójimo o a la comunidad. Está dispuesta a cumplir sus deberes por amor al prójimo, por solidaridad con la comunidad (lo cual es una forma de amor al prójimo), no por el temor al castigo. Y sabe que cumplir la justicia en las relaciones humanas es cosa que agrada a Dios. Por eso se dice que el premio de la honestidad es la paz de la conciencia, la amistad de los hombres buenos y el amor de Dios. ¿Son suficientes esos bienes inmateriales para contrarrestar la atracción de ventajas económicas o políticas inmediatas y concretas? Lo son, cuando una persona tiene convicciones, esto es cuando asume criterios de juicio como verdades firmes (no ideales o ilusiones que él se ha inventado), a las cuales obedece y conforme a las cuales gobierna su propia vida. Cuando además, la persona tiene el hábito firme o virtud de obrar de esa manera en su vida cotidiana. Y cuando existe un ambiente social y cultural que refuerza la prevalencia de la verdad sobre el interés, del espíritu sobre la materia, del deber sobre el placer. Luchar contra la corrupción sin esforzarse en la tarea ardua de formar personas honestas es querer curar una enfermedad grave con medicamentos que combaten los síntomas pero dejan seguir el curso de la enfermedad. 

Para formar personas honestas se requiere, además de políticas públicas adecuadas, la participación de las familias, de las escuelas, de las iglesias (especialmente de ellas), y de los medios de comunicación. Se requiere que la sociedad tenga principios éticos comunes, que los asuma y defienda colectiva y libremente, como algo propio. ¿Es esto posible en una sociedad democrática, que tiene como regla solo el consenso de las mayorías? Parece difícil, pero no imposible, si logra tener un consenso mínimo ético fundado en el sentido común, en las disposiciones naturales del ser humano y en su sentido innato acerca de lo que es bueno. De no ser así, solo tendremos más leyes, nuevos organismos fiscalizadores, corrupción más sofisticada, y más lamentos porque la corrupción parece invadirlo todo.

Jorge Adame Goddard

Cristiada: El papel de las mujeres en la guerra cristera

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¿Qué es la Cristiada?
Se trata una lucha desigual entre un poder de estado todopoderoso, constituido por la alianza entre el ejército regular, las fuerzas masónicas, el protestantismo norteamericano y la notable ayuda de este gran poder favorable a los perseguidores del catolicismo, por un lado, y un pueblo desarmado, donde los únicos poderes imponderables se limitaban a la audacia y la valentía que producían en ellos el amor profundo y vital que profesaban a la Fe católica, y una confianza inquebrantable en la protección de Dios y de su Patrona amada la Virgen de Guadalupe, por el otro.
¿Cuál fue la causa de este levantamiento?
El julio de 1926 el presidente Plutarco Elías Calles decide aplicar las leyes fuertemente antirreligiosas de la constitución de 1917, votadas por el gobierno revolucionario de la época.
Desde principios de agosto de 1926, las mujeres fueron las primeras en reaccionar y las más decididas a la hora de montar guardia en las Iglesias cerradas al culto por el episcopado el 31 de julio de 1926, en respuesta a las leyes antirreligiosas del gobierno. Los hombres siguieron, pero primero para proteger a sus mujeres.
Es necesario recordar que la resistencia a la persecución religiosa fue primero pacífica a través de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, movimiento sobre todo instalado en las ciudades, por un lado, y por otro, la Unión Popular, movimiento dirigido por Anacleto González Flores, “llamado el Maestro”; hombre profundamente católico, con una inteligencia maravillosa, beatificado como mártir por el Papa Juan Pablo II en el año 2005. De esta, Anacleto preconizó el boicot de todos los servicios públicos y de todos los alimentos provenientes del Estado o de personas manifiestamente masónicas. Este boicot fue bien acogido y cumplido y las mujeres participaron activamente. Las represalias no se hicieron esperar. Y a partir del mes de agosto de 1926, el recurso de las armas fue considerado.
Después de eso, las persecuciones cada vez más violentas del gobierno, acarrearon la consolidación de la Unión Popular y bajo su impulso, la formación de las “Brigadas Femeninas Santa Juana de Arco”.
Historia de las Brigadas “Santa Juana de Arco"
La organización militante de las mujeres, que se convertirá en militar desde los primeros levantamientos, data de 1925. Fue la obra de Luis Flores González y María Goyas, fundadores de la “Unión Católica de Empleados de Guadalajara”. Al principio, se trataba sobre todo de asociar a jóvenes trabajadoras de las ciudades en la organización de campañas públicas y manifestaciones callejeras. La orquestación del boicot económico preparó a las mejores de ellas para la clandestinidad. Al año siguiente, cuando la guerra explote en las zonas rurales, ya estarán listas a todo lo que se les pida.
La Brigadas fueron creadas en Zapopán, en el estado de Jalisco el 21 de junio de 1927 (la Iglesia acababa de canonizar a Santa Juana de Arco). Ese día, 17 jovencitas fundaron la primera Brigada. En unos pocos días, serían 135. Rápidamente el movimiento se esparcirá por todo el país, hasta alcanzar el número de 25.000 mujeres. En México, feudo revolucionario, la organización comenzó a funcionar en febrero de 1928. Esta se mantendrá hasta el último momento de lucha sin fallar, hasta “los arreglos” de 1929, que obligaron a todos los combatientes a deponer las armas.
¿Quiénes son estas mujeres?
Las “Brigadas Bonitas”, o B. B. como las llamaban los jóvenes Cristeros se componían de chicas entre 15 y 25 años, la mayor parte de ellas célibes, aunque también algunas viudas. También había grupos de mujeres auxiliares de mayor edad o casadas con hijos. Eran reclutadas de todas las clases sociales, en general en los barrios populares y en las zonas rurales.
¿Cómo estaban organizadas las Brigadas?
Las Brigadas eran una sociedad exclusivamente femenina, cívica, libre, autónoma y secreta. Su estructura era militar, jerárquica, porque eran consideradas como un cuerpo más de combate, en la guerra Cristera. Pero, este movimiento trabajaba en total clandestinidad, imponiendo a sus miembros un juramento de obediencia y secreto. Si la mayor parte de las “brigadas” eran célibes, esto era para evitar en principio, dejar huérfanos, por supuesto, pero también para evitar el máximo de presiones sobre los niños, por medio del chantaje, si ellas eran hechas prisioneras. Las brigadas eran numerosas. Cada una de ellas se componía generalmente de 750 afiliadas, comandadas por una mujer coronel asistida de una teniente coronel, y así en adelante. Cada pequeño grupo de cinco miembros desconocía a los otros grupos. A la cabeza de cada célula, había un hombre que no tenía más que una posición consultativa. La organización incluía cinco comisiones: de guerra, de “liaison”, financias, información y beneficencia. Las principales dirigentes eran oriundas del estado de Jalisco y muy a menudo eran simples campesinas. Las brigadas sanitarias, dirigidas por un médico, completaban el conjunto. Las brigadas no reconocían más que dos jefes: el obispo y su jefe de grupo, de quién el consejo podía ser ignorado.
Su acción
Como ya he dicho, las brigadas trabajaban en la clandestinidad. Después de haber prestado juramento a su entrada, inmediatamente debían hacer otro que decía: “Delante de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, delante de la Santísima Virgen de Guadalupe y de cara a mi Patria, yo X, juro que aunque me martirizaran o me mataran, aunque me halagaran y prometieran todos los reinos del mundo, guardaré por el tiempo necesario secreto absoluto sobre la existencia y las actividades, los nombres y las personas, domicilios y signos (…) que tienen que ver con sus miembros. Con la gracia de Dios, antes morir que convertirme en una delatora”.
Así, a pesar de los numerosos controles Federales, estas admirables mujeres han servido a la causa Cristera hasta el último día. Su misión era extremadamente peligrosa porque ellas actuaban a solas, sin ninguna cobertura, en el más grande secreto, no solamente en las zonas ocupadas, sino también directamente entre el enemigo tanto para descubrir sus planes como para identificar traidores infiltrados entre los Cristeros. Es necesario considerar este aspecto de la  doble vida que llevaban, de mujeres, hijas, hermanas, madres, esposas por un lado, y por el otro, militantes, efectuando sus misiones, de día o de noche, en absoluto secreto, en el mayor peligro, solas y jamás protegidas.
Entre sus funciones, ellas debían:
Estructurar un sistema de financiamiento recolectando dinero entre los católicos;
Comprar armas y municiones y aprovisionar las tropas Cristeras.
Esta tarea era muy peligrosa pues debían luchar con el embargo decretado por EE UU que prohibía la venta de armas y municiones a los Cristeros.  Estos venían de un mundo rural que no podía fabricarlas, y su supervivencia dependía de las “Bi Bi”, como las llamaban, es decir, “Brigada invisible, Brigada invencible”, pues su eficacia en este ámbito fue prodigioso.  En efecto, gracia a ellas y los obreros católicos de las fábricas de armas del Estado, pudieron establecer un sistema de aprovisionamiento de cartuchos. Las jóvenes venían de las provincias a recuperar municiones en la capital: las compraban en el mercado negro o las robaban de las fábricas del ejército ) algunas las fabricaban en sus talleres clandestinos) y las llevaban a sus lugares de combate, camufladas en chalecos especiales de doble pliegue. Cada una de las jovencitas podía llevar entre 500 y 700 cartuchos que pesaban entre 15 y 25 kilos. Una vez aprovisionadas, debían circular en tren y evitar todos los numerosos controles de los federales hasta para llegar a las montañas.
Infiltrarse entre los enemigos y pasar información a los Cristeros.
Ellas son las que aseguraron los lugares de desplazamiento de los combatientes, buscándole refugio en las ciudades. Organizaban bailes en las pueblos ocupadas por el enemigo para ganarse la confianza de los oficiales de Calles y obtener información. Por esto una joven nunca trabajaba mucho tiempo en el mismo entorno, cambiando de identidad y domicilio muy seguido.
Ayudar a las familias de los combatientes.
Además de los objetivos puramente militares, las Brigadas “Santa Juana de Arco” jugaron  un gran papel social y caritativo. En las regiones dominadas por los Cristeros, fueron ellas quienes cultivaban los campos abandonados por los combatientes o se ocupaban de sus niños y sus casas, además de ir en busca de municiones. Las mujeres casadas se refugiaban con sus hijos en las montañas, donde estaban sus maridos, hermanos e hijos constituyendo un soporte vital para las tropas, organizadas en servicios de intendencia, sanitarios y enfermería.
En fin, lo más importante es que ellas se organizaron para mantener, durante todo este período sin culto, la enseñanza de la Religión Católica, la adoración nocturna y otras devociones como el Rosario.
Guillemette Lestang[2]
[1] El presente artículo fue publicado en el blog “Femmes ad hoc” (http://femmesadhoc.wordpress.com/)  por, Gillemette Lestang, a quién agradecemos el permiso para su difusión en español. Fuentes: Centro de estudios Cristeros “Anacleto González Flores”; SÁENZ ALFREDO, La gesta de los Cristeros; HUGUES KERALY, La véritable histoire des Cristeros.
[2] Agradecemos a Marie Muzio sus correcciones a la traducción.

Acción Verapaz colabora con la Asociación SP Edify y los dominicos de la Provincia del Rosario, en un proyecto de ayuda a minorías étnicas de la Provincia de Yunnan (China).

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La Escuela de San Pablo de Macau (China) regentada por los dominicos de la Provincia de Nuestra Señora del Rosario, creó la Asociación SP Edify, con el único propósito de colaborar en la educación de minorías étnicas de la Provincia de Yunnan (China). A través del “Fondo San Pablo para la Educación de las Minorías Étnicas de la Provincia de Yunnan (China)” promueven la atención social de estas zonas y hacen posible que los niños de estas minorías tengan la posibilidad de recibir una educación básica, a través de la construcción de cuatro escuelas.

Los habitantes de esta zona son miembros de la minoría étnica Miao, y están en una situación de ilegalidad, pues, por un lado, se han cambiado de ubicación por razones de pobreza, pero sin permiso del Gobierno de China (ha sido una inmigración ilegal) y por otro, han contravenido la política de hijo único de China (estos habitantes tienen una media de 6 ó 7 hijos).

SP Edify ha construido 4 escuelas para el apoyo de la educación de los niños y lleva a cabo un programa de promoción social, en los 4 lugares donde está presente (Mataipo, Hongpotou, Pingtoushan y Zhangpojiao). El lugar más pobre y necesitado es Zhangpojiao. La razón principal es que se encuentra mucho más aislado que los otros tres, donde suele haber al menos un camino o una carretera en las cercanías. Zhangpojiao no dispone ni de luz, ni de agua, ni de teléfono. Las casas, en su inmensa mayoría, son auténticas chabolas, algunas hechas con latas, otras con adobe. Solo algunas están hechas con ladrillo de cemento. Para cocinar, normalmente usan las mazorcas y las cañas de la planta de maíz, que es el cultivo principal, junto con la calabaza. Esto hace que las casas se llenen de humo al cocinar, lo cual está influyendo en la salud de todos, pero especialmente de los mayores y de los niños.

Por eso en Zhangpojiao, el programa social incluye la construcción de casas, además de proporcionarles agua, pues el área donde viven los Miao no suele tener agua. La ocasión la proporcionó el hecho de que un grupo de personas de Beijing contactó con los encargados en China de SP Edify, los dominicos José Ángel López Legido y Alejandro Salcedo, y de ahí surgió el proyecto de construcción de casas.

Los donantes chinos están dispuestos a construir una casa de ladrillo y de cemento a cada familia. Con ello se mejoraría sensiblemente tanto la seguridad como la situación sanitaria de esa población. La familia interesada tendría que dar RMB 5,000.00 (aproximadamente 550,00 €) y los donantes construirían la casa y correrían con el resto de gastos. El número de familias que se podrían beneficiar de este programa sería aproximadamente 20.

Ahora bien, dado que muchas familias encontrarían muy difícil el poder entregar RMB 5,000.00, lo que propuso SP Edify fue conseguir ese dinero y entregar a las familias los RMB 5,000.00 para que la casa se pudiera hacer.

Acción Verapaz, gracias a una donación recibida para este destino, pudo poner su pequeño grano de arena para este proyecto. Y ahora, a través de este vídeo que nos han mandado los responsables del proyecto, lo queremos dar a conocer, resaltando así la excelente labor que los hermanos de la Provincia de Nuestra Señora del Rosario están llevando a cabo en favor de esta minoría étnica, empobrecida y marginada de China.

Más información: Proyectos Accion Verapaz

El ultimo viaje de Monseñor Romero

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1978-1979

En estas fechas, cambió su predicación y pasó a defender los derechos de los desprotegidos. Monseñor Romero denunció en sus homilías los atropellos contra los derechos de los campesinos, de los obreros, de sus sacerdotes, y de todas las personas que recurrieran a él, en el contexto de violencia y represión militar que vivía el país. 

En sus homilías posteriores a la muerte de Rutilio Grande, recurrió sin temor a los textos de la Conferencia de Medellín, y pidió una mayor justicia en la sociedad. 

Durante los tres años siguientes, sus homilías, transmitidas por la radio diocesana YSAX, denunciaban la violencia tanto del gobierno militar como de los grupos armados de izquierda. 

Señaló especialmente hechos violentos como los asesinatos cometidos por escuadrones de la muerte y la desaparición forzada de personas, cometida por los cuerpos de seguridad.

En agosto de 1978, publicó una carta pastoral donde afirmaba el derecho del pueblo a la organización y al reclamo pacífico de sus derechos.

Asesinato

En octubre de 1979, recibió con cierta esperanza las promesas de la nueva administración de la Junta Revolucionaria de Gobierno, pero con el transcurso de las semanas, volvió a denunciar nuevos hechos de represión realizados por los cuerpos de seguridad.

Un día antes de su muerte, hizo un enérgico llamamiento al ejército salvadoreño:

"...Yo quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del ejército. Y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles… Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: “No matar”. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión..."


El día lunes 24 de marzo de 1980 fue asesinado cuando oficiaba una misa en la capilla del hospital de La Divina Providencia en la colonia Miramonte de San Salvador. Un disparo hecho por un francotirador impactó en su corazón, momentos antes de la Sagrada Consagración. Al ser asesinado, tenía 62 años de edad…”

Fuente: munaysonqo- buscouncorazon.blogspot.mx

Dominicos/as en las Naciones Unidas

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La Orden Dominicana ha estado presente en la ONU, en Ginebra, desde 1997. Al año siguiente, en 1998, el Consejo General aprobó la creación de la organización no‐gubernamental, Dominicos por la Justicia y la Paz, la misma que fue reconocida ECOSOC con Estatus Especial Consultivo en la ONU, en enero de 2002. Dominicos por la Justicia y la Paz ha logrado un umbral en términos del crecimiento y de su capacidad de resolver las demandas de nuestros hermanos y hermanas que trabajan con los pobres y los sin‐voz en muchas partes del mundo.


Nuestra presencia en la ONU:

• Sirve como un lugar para dar testimonio del mensaje del Evangelio en las fronteras, hablar de la verdad a la comunidad mundial y participar en el continuo discurso sobre la justicia social y los derechos humanos. 
• Facilita a los dominicos una gran capacidad para ejercer la defensa e intervención en lo que concierne las violaciones de los derechos humanos. 
• Promueve la formación de redes y la colaboración entre los miembros de la Familia Dominicana que trabajan en derechos humanos. 
• Responde a las peticiones de la comunidad internacional para intervenir por parte de la Familia Dominicana respecto de los asuntos de justicia y paz. 

En 1997, Dominicos y Franciscanos Internacionales crearon una oficina común en Ginebra (FI/OP) para unir las preocupaciones y trabajo de los frailes y religiosas de ambas familias que trabajan en las áreas de los derechos humanos, de la justicia y con los pobres. Esperábamos también proporcionar una garantía para la seguridad y protección de la vida de muchos de nuestros hermanos y hermanas que se ponen en peligro a causa de su trabajo con los pobres.

Actualmente, la Oficina de Ginebra está bajo la dirección de Fraciscanos Internacionales y se comparte también con Caritas Internationalis y la Comisión Católica Internacional de Migración.

La Oficina FI/OP ayuda a los Dominicos por la Justicia y la Paz de varias maneras: De modo genérico:

• Da testimonio de las dos órdenes religiosas en su trabajo conjunto por los derechos humanos y por los derechos de los pobres; 

• Nos permite tener una presencia permanente en Ginebra; 
• Suministra la asistencia de personal profesional y administrativo que mantiene nuestro trabajo en varias áreas; 
• Permite la redacción y difusión conjunta del comunicado oral y escrito en la ONU respecto de las situaciones de los países como Irak, Paquistán, Vieques, Chiapas, Bolivia, Brasil además de los asuntos como la discriminación religiosa, el tráfico de personas, el derecho al desarrollo, los derechos indígenas, los derechos de los niños, los derechos humanos de la mujer, la impunidad y los derechos del medio ambiente; 
• Proporciona informes de las reuniones de la ONU en Ginebra que son de importancia para los Dominicos por la Justicia y la Paz; 
• Distribuye informes sobre seminarios, talleres y otros eventos organizados por la oficina;  
• Co‐patrocina con los Dominicos los informes durante las reuniones de la Comisión y Sub‐ Comisión y otros talleres organizados sobre temas tales como el derecho al desarrollo;

 • Crea oportunidades para hacer contactos con otras ONG y misiones diplomáticas en Ginebra, para la eficacia de la defensa; 

• Contribuye proporcionar una orientación a nuestros representantes en las reuniones de la ONU en Ginebra. 

Administrativamente:

• Ofrece una dirección internacional de las sedes y del lugar del personal y de la oficina en Ginebra; 
• Arregla visas internacionales y alojamiento en Ginebra para nuestros representantes; 

• Ayuda en la elaboración de la solicitud de financiamiento por medio de nuestro representante de los países en desarrollo; 

• Ofrece ayuda y consejos en recolección de fondos económicos; 

• Proporciona ayuda técnica y otra en la publicación de boletines de noticias e informes; 

• Ayuda en el proceso de acreditación para nuestros representantes en la ONU; 

• Ayuda en recoger y remitir los correos electrónicos y los faxes a la dirección de Toronto; 

• Recoge y proporciona acceso a la documentación y al material de archivo que guarda la Oficina de Ginebra; 

• Proporciona equipo de oficina (v.g. computadora, impresora, línea telefónica) para el uso de los representantes de Dominicos por la Justicia y la Paz; 

• Proporciona el espacio, la dirección y la formación para los internos. 


RETOS DE FUTURO

Al ocuparse de las situaciones de los derechos humanos y de la justicia al nivel de la ONU, los dominicos han emprendido un viaje largo y desafiador. Las soluciones a las situaciones internacionales de los derechos humanos que nuestros hermanos y hermanas plantean frecuentemente son cuestión de tiempo y no pueden tratarse de forma inmediata o en periodo corto de tiempo. Además, reconocemos que estos son tiempos difíciles y desafiantes para la protección de los derechos humanos y para hablar a los demás de la justicia en un contexto mundial dominado por otras situaciones. Ocasionalmente, Dominicos por la Justicia y la Paz está llamado a servir como una voz a la conciencia en la ONU. Finalmente, tanto nuestra acción como nuestra voz son un signo de la esperanza de quienes sus derechos son violados diariamente en muchos países donde nuestros hermanos y hermanas viven y trabajan.

El capellán de los vagabundos de París es un dominico español que da autoestima a los sin techo

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Pedro Meca se fue a vivir con los que no tienen nada y congrega multitudes. En sus iniciativas los sin techo no son los que reciben sino los que dan.

Pedro Meca  Zuazu es dominico y trabajador social o trabajador social y dominico. Ambas cosas quedan unidas en este navarro de casi 78 años que fue criado por una pareja de ancianos muy pobres y que a los 17 años se fue a Francia a buscar a su madre, exiliada durante la Guerra Civil Española.

 “Posibilidad de demostrar lo que valen” 

Este dominico ha dedicado toda su vida a los sin techo y ha creado numerosas iniciativas que han sido luego copiadas y llevadas a cabo a distintos países. Es como le llaman sus hermanos de la Orden de Predicadores, el capellán de los vagabundos en París, ciudad en la que lleva ya una buen parte de su vida. Allí se dedica a estar literalmente con los más pobres, con los que vive, a generarles oportunidades laborales, ayudando a que tengan una muerte digna pero sobre todo trabaja en devolverles la dignidad que han perdido y recuperar la autoestima. 

El padre Pedro es un vendaval, algo que le ha generado también sus problemas. Pero, ¿qué es lo que hace a este domínico tan particular? Realmente, su manera de trabajar con los desheredaros y los leprosos de nuestro tiempo. “Ofrecemos a gente con una autoestima muy baja la posibilidad de demostrar lo que valen, algo muy difícil si sólo se mueven en círculos de marginación”.

 Solo va a la comunidad una vez a la semana 

Su principal labor es hacer ver a los sin techos y al resto de la gente que no se puede ver solo a las personas como pobres porque carecen de algo puesto que es algo muy limitador. En su opinión, hay que atender a la totalidad de la persona teniendo en cuenta que todos tienen potencialidades y riquezas que aportar al resto.

 Su labor sorprende a sus propios hermanos en la orden. El superior de los dominicos habló en una conferencia de este español: “viene a la comunidad una vez a la semana para asearse y conseguir algo de comida. Lleva el pelo largo y parece como un vagabundo pero es una de las personas más felices que he conocido”.

 Llevó a Lourdes a una multitud de indigentes 

Y es que, sigue el superior dominico, “le conocí en Lourdes y Pedro había llevado a un montón de gente realmente pobre, una auténtica multitud de indigentes. Encontró un modo de llevarlos allí y, lo más importante de todo, lo hacía con profunda alegría”. 

Una de las imágenes más conocidas de él es la de las multitudinarias misas de Navidad que preside en París. En esas fechas siempre celebra una gran misa para los vagabundos, en una enorme tienda de campaña en el centro de la capital francesa. Hasta mil personas se han llegado a reunir en ellas para después disfrutar todos ellos de un gran banquete y así celebrar el nacimiento del Salvador. 

Colaborador del Abbé Pierre 

Colaboró codo con codo con el Abbé Pierre, creador de los traperos de Emaús, y de ahí surgió la idea de dedicar su vida a los excluidos de la sociedad. Surgió así la obra por la que este dominico navarro es conocido en Francia y en el extranjero: los Compañeros de la Noche y el centro La Moquette.

 Un local que no da ni ropa ni alimento 

¿Qué es La Moquette? Es un centro en el que las personas sin techo y con techo pueden ir por las noches entre semana para reunirse, leer el periódico, jugar a las cartas, hablar o participar en conferencias. Es decir, hallarse en un clima de acogida y de escucha, en el que los sin techos recuperen su dignidad y los con techo pierdan sus prejuicios. De hecho, en este local no se da ni ropa ni alimento. 

Pedro Meca quiere ir mucho más allá del asistencialismo más primario ya que cree que hay cosas igual o más importantes que el alimento. En una entrevista aseguraba que “se puede no tener nada y aportar muchas cosas”. 

Los sin techo, los solidarios

 De este modo, añadía que “los sin hogar pueden enseñar muchas cosas. De la gente pobre sólo se ven las necesidades y cómo llenarlas: no tienen casa, no tienen qué comer, no tienen vestido…Mi relación no es esa, es encontrarme con alguien con sus potencialidades, su saber, su cultura, sus gustos, sus pasiones, lo que le interesa. 

La persona en su globalidad, no el enfoque de ‘¿qué necesita de mí?’. Ellos pueden y tienen que aportar. Un principio fundamental es que puedan dar, que puedan participar en acciones de solidaridad”. 

"Los muertos en la calle"

 Además de esta entrega, los vagabundos que acuden aquí realizan dos actividades de lo más curiosas pero que son de lo más útil. Relata este domínico que han creado lo que se llama “los muertos en la calle” puesto que “según como se trata a un cadáver, así se trata a la gente. La gente arma revuelo cuando alguien muere, no cuando vive. Si nos ocupamos de los muertos es porque nos interesan los vivos (…) La vida en la calle anuncia una muerte prematura”. 

De ahí surgió dicha iniciativa, cuenta en otra conferencia, ya que “había gente que moría en la calle y nadie los reclamaba. Hemos llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento: nos pasan la lista de la gente que ha muerto en la calle (y también en casas u hospitales) y que nadie reclama. La gente de la calle acompaña también a la gente que no ha muerto en la calle y por las que nadie se interesa. Aquí se ve como la gente de la calle aporta a la sociedad cosas que no aporta nadie. Nos damos cuenta que las actitudes excluyentes son patrimonio de toda la sociedad. Así conocemos cuanta gente muere. Así vemos a través de su muerte como era su vida. Muchos mueren solos. Le encendemos una vela, hacemos un taller de escritura y los textos se leen en la celebración ya sea civil o religiosa”.

 Con respecto a España, ve algunas diferencias con respeto a su labor en París.  “En España la solidaridad familiar es mucho más fuerte que aquí, la ruptura es menor. Un chaval en Francia cuando cumple los 18 o 19 años sale fuera de casa. En España siguen hasta los 25-30. En París, la mitad de las familias son monoparentales. Si tiene muchos papás, mamás y abuelos, acaba no teniendo a nadie”. 

Padrinos de niños de Kabul 

La otra actividad que llevan a cabo los sin techo de París es animarles a ayudar a los necesitados. “Se nos ocurrió que fueran padrinos de niños de la calle en otras partes. Hemos organizado que sean padrinos de niños de Kabul. Una vez al mes tenemos una reunión de solidaridad para ver qué hacemos, recogemos dinero en común, les mandamos cartas y los niños se sorprenden de que en Europa haya gente en la calle. En las reuniones que tenemos descubrimos que esto les recupera la autoestima porque no han podido ocuparse de  su familia”, concluye Meca. 


¡Basta Ya!

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HOMILÍA DE FRAY RAÚL VERA LÓPEZ, O. P.

OBISPO DE SALTILLO

EN LA PEREGRINACIÓN DE LOS PRESBÍTEROS

Y LOS SEMINARISTAS DE LA DIÓCESIS

AL SANTUARIO DE GUADALUPE

EN SALTILLO, COAH.

5 DE DICIEMBRE DEL 2014


Dios se está manifestando en la voz de las víctimas

El Señor Jesús, a aquellos dos ciegos que tenían confianza de que él les hiciera ver, les abrió los ojos y vieron (Cf.Mt.9,27-31). Pero Él, que no quería aparecer como un taumaturgo, es decir, un fabricante de milagros, les ordenó que no lo dijeran a nadie, porque su principal tarea era realizar el encantador milagro de la transformación total del hombre, interior y exterior, toda su persona, su cuerpo y su alma, todo él. Él no vino a transformar a unas cuantas personas, sino que vino para transformar a la entera familia humana; sin embargo, aquellas personas que habían sido ciegas, difundieron por todas partes lo que Jesús había hecho por ellas.

Esto está sucediendo ahora. No se puede evitar que Jesús abra los ojos de sus hijas y sus hijos. Algunos quisieran que permaneciéramos ciegos, que la gente creyera que tiene que resignarse a la muerte provocada por injusticias; quisieran ver a un pueblo resignado a padecer la impunidad; les gustaría que no se señalara la corrupción. Esto es imposible porque, en primer lugar cuando creó Jesús junto con su Padre Celestial y el Espíritu Santo el único Dios, al ser humano, lo creó a su imagen y semejanza, lo que quiere decir que el hombre y la mujer están dotados de inteligencia y voluntad y, aún cuando esa inteligencia y esa voluntad se dañaron por el pecado, Jesús vino a perdonar ese pecado y a introducir en el hombre la vida divina, porque Dios necesita del ser humano para construir el mundo conforme a sus designios.

Esto es lo que no quieren entender quienes están destruyendo el mundo, quienes están destrozando a México: Que las ciudadanas y los ciudadanos siempre vamos a reclamarles que nosotros queremos ser parte de la construcción de la historia del bien y de la justicia. En este momento les resulta inaceptable el reclamo del pueblo ante la serie de injusticias que han venido cometiendo, injusticias del tamaño de la cometida por el Estado Mexicano en Iguala, Guerrero. Aquí en Saltillo, y en Coahuila, conocemos de desaparecidos. Concretamente las personas que vienen al Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios, saben y denuncian en dónde está implicados cuerpos policiacos, cuándo es personal del ejército y cuándo son los grupos del crimen organizado, pero también se dan cuenta de las complicidades entre los funcionarios públicos y los criminales incrustados dentro del Gobierno u organizados como mafias a través de cárteles, en la sociedad civil. Lo que arroja como resultado, la impunidad en la que se mantienen las acciones criminales de las desapariciones forzadas de muchos ciudadanos. Y esto es responsabilidad del Estado mexicano.

Ayotzinapan puso de manifiesto situaciones criminales mantenidas por años en la impunidad por todo el país

Lo que ha pasado en Ayotzinapa, es que todo ha sido cometido bajo la luz pública. A esos jóvenes normalistas se los llevó la policía públicamente y la gente sabe que el municipio con su autoridad principal, su alcalde, el cuerpo de seguridad pública y todo lo que está al servicio de aquel municipio, es parte del Estado mexicano, pues el municipal es uno de los niveles que junto con el estatal y el federal, constituye los tres niveles de Gobierno del Estado mexicano. Desde el momento en que el alcalde los pone bajo un mando suyo, se hace responsable de su desaparición, y por lo tanto debe ser considerado como crimen de Estado.

Ahora intentan hacernos ver que los captores de los jóvenes de la Normal Rural eran unos paramilitares al mando del Alcalde Abarca, intentando con esto decirnos que no eran policías del municipio, sino un grupo armado particular del alcalde. Sabemos que en los municipios y estados de la República, las autoridades están creando grupos armados que llaman de reacción rápida, o algo parecido. El estado de Coahuila tiene “oficialmente” a los GATES y en la pasada administración del municipio de Saltillo se creó a los GROMS, que son grupos que funcionan como parte del Estado para mantener la seguridad. Ambos grupos han sido denunciados como torturadores y asesinos, no sólo de migrantes y presos, sino de la ciudadanía en general. Todos entendemos que oficialmente son parte del Estado de Coahuila, así que son instrumentos del Estado y punto.

Dios está interviniendo en la historia y nuestra madre Santísima de Guadalupe dijo que iba a estar al pendiente de nosotros. Con la ayuda de Dios que sostiene a sus hijas e hijos, y con la luz que nos proporciona nuestra fe en la persona de Jesús, y en el evangelio que Él predicó, podemos distinguir el bien del mal, mientras permanecemos en esta tierra. Esto es lo que no quisieran que aconteciera quienes desean permanecer en la oscuridad con sus crímenes. Por esa razón nos quieren acallar cuando les reclamamos sus injusticias, su corrupción y su impunidad. ¿Qué solución van a dar? Ya lo escuchamos en estos días en palabras del propio presidente Peña Nieto: Más represión todavía.


¿No quieren gobernar bien? ¡Que se vayan!


Al leer al profeta Isaías les decimos a partir de nuestra fe, que ya basta con sus crímenes, que ya basta con su corrupción, que ya basta con su impunidad; pero no solamente les decimos eso, sino que les anunciamos con el evangelio lo que dice Dios desde la antigüedad:


“Falta poco, muy poco tiempo para que el Líbano se vuelva un vergel y el vergel parezca un bosque; aquel día los sordos escucharán un libro y verán los ojos de los ciegos libres de tinieblas, los humildes se alegrarán más y más en el Señor y los más abandonados se regocijarán en el santo de Israel” (Is 29,17-19).

San Pablo, en la Carta a los Romanos dice que el Espíritu Santo viene en ayuda de nosotros para que conozcamos qué cosa debemos pedirle a Dios en nuestra oración (Cf. Rm 8,26-27). Nos preguntamos ¿Cómo viene en ayuda de nosotros el Espíritu Santo? Para hacernos comprender desde el evangelio de Jesús, que para bien de todas y todos en la sociedad, debe establecerse la paz, y que para mantenerla hemos de vigilar que prevalezca la justicia en las relaciones humanas; pero si ésta llega a faltar, debemos exigir a la autoridad pública el fortalecimiento de la justicia, pues a todo el cuerpo político del Estado le compete el establecimiento de la justicia y el derecho. Nosotros sabemos que Dios ha venido iluminando a través de la historia al ser humano, por medio de innumerables discípulas y discípulos de Cristo, y miles de personas adheridas a los valores universales que rigen las relaciones humanas perdurables entre las mujeres y los hombres de la sociedad, para que cada día encontremos la manera más perfecta de establecer el derecho y la justicia, mediante la colaboración de personas honestas, que surgen de la organización histórica de los mismos pueblos y que son delegados por ellos para estar al frente como gobernantes suyos.

Esto es lo que quieren los malos gobernantes, que no veamos, que permanezcamos ciegos ante sus fechorías, y por eso dicen que cuando reclamamos las injusticias, estamos desestabilizando el país, que buscamos derrocar al gobierno. No, señor, lo que quiere este pueblo es que se gobierne bien y si no quieren gobernar bien, pues que se vayan.


La sorpresa inaudita del actuar de Dios en la historia


Miremos más adelante el texto de Isaías que se proclamó hace un momento:

“Porque se acabarán los tiranos, desaparecerá el insolente, y serán extirpados los que acechan para hacer el mal, los que con una palabra hacen condenar a un hombre, los que tienden trampas al que actúa en un juicio, porque así nomás perjudican al justo” (Is. 29,20-21).

Para entender el sentido de este texto, importante para iluminar nuestra actuación cristiana ante la grave situación por la que atraviesa México, hago referencia al final del texto del profeta Isaías que se proclamó antes, y unas palabras de Jesús, primero, ante sus discípulos durante la última cena y, después, ante Poncio Pilato, durante el juicio con el que el procurador romano lo condenó a muerte.


Isaías dice: “Los espíritus extraviados llegarán a entender y los inconformes aceptarán la enseñanza” (Is 29,24). En este texto Dios anuncia por medio de su profeta que lo que lleva a la reconciliación tanto de quien provoca las injusticias como de quien se inconforma por ellas, es la verdad. La misma que rompe con el círculo vicioso de la impunidad que lleva a que se multipliquen los crímenes del tirano. La verdad saca del extravío por donde el tirano conduce a la sociedad, y lo obliga a aceptar la responsabilidad de sus delitos. La verdad que rompe con la impunidad, devuelve la tranquilidad a la sociedad que se había inconformado contra la dictadura del tirano.


Jesús, ante sus discípulos oró así por ellos a su Padre del cielo: “Conságralos en la verdad, tu palabra es la verdad… Yo por ellos me consagro a mí mismo, para que ellos también queden consagrados en la verdad” (Jn17,17.19). En este sentido, la consagración significa entregarse totalmente por la verdad; Jesús murió por la verdad, como si dijera ‘yo me consagro en sacrificio por la verdad’. Ante Pilato, cuando éste insistía en preguntar si verdaderamente era rey, Jesús le contestó: “Sí, como tú dices, soy Rey. Para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”. Poncio Pilato estaba muy lejos de la verdad porque su interés no era el bienestar de aquel pueblo, pues el pueblo al que se debería de gobernar a nombre de sus amigos, de sus compañeros tiranos, tenía como interés primordial explotar, exprimir y aplastar. Por eso, ante esta respuesta de Jesús, Pilato le preguntó a Jesús “¿Y qué es la verdad?” (Cfr. Jn 18,32-38). Jesús consagró su vida por la verdad, estaba siendo llevado al sacrificio porque nunca negó la verdad que el Padre le ordenó enseñar, y sus discípulos, por ese sacrificio suyo, quedamos consagrados a defender y difundir la verdad que nos entregó en su evangelio. Con este propósito, durante la última cena de Jesús con sus discípulos había pedido ante su Padre, refiriéndose a ellos: “Yo me consagro a mí mismo, para que queden consagrados en la verdad”.


Desde entonces el Espíritu Santo viene en nuestra ayuda como, dice San Pablo, para que conozcamos la verdad de lo que debe ser una nación organizada en la justicia y el derecho; de lo que debe ser un pueblo que vive con dignidad; una auténtica manera de gobernar y un sistema económico justo. Es decir, el verdadero modo de organizar el mundo. Esto es lo que nos enseña el evangelio, esto es lo que nos enseña Dios y no se puede encerrar esa verdad en los templos. No podemos nosotros sino permanecer en la verdad que nos enseñó Jesús, debemos proclamarla, debemos organizarnos para vivirla.


Cuando dice Isaías, los extraviados llegarán a entender, ¿Qué está anunciando el profeta? Sin duda que esas palabras nos invitan a preguntarnos ¿Cómo vamos a anular el poder destructor que tienen los corruptos? La primera respuesta que salta es: Por medio de la justicia. Desgraciadamente ellos tienen un poder que resulta nefasto, con la multiplicación de las injusticias ¿Cómo vamos a amarrar y a destruir las mentiras que dicen? Por medio de la verdad que sale de nuestro pueblo, por medio de la denuncia de nuestro pueblo y que debe ser escuchada en los tribunales, donde debe haber juezas, jueces, ministras y ministros que trabajen honestamente y que sean justos. Por eso qué importante es que se denuncie en este momento la injusticia y la corrupción tan cínica que estamos evidenciando. Resulta impresionante que esto haya empezado por medio de unos jóvenes, así que no podemos dejarlos solos; no podemos olvidar a tantos jóvenes que esperan un futuro mejor. Por otra parte, ¿Vamos a dejar que la infancia de nuestro país viva en una Nación hecha polvo, y a merced de unos corruptos? ¿Cómo vamos a dejar solas a esas criaturas?. Dios nos llama por medio de las personas más indefensas a restaurar esta Nación.


María de Guadalupe, signo de esperanza e interpelación

También María de Guadalupe nos vino a anunciar el evangelio del amor y la justicia, nos vino a anunciar el evangelio de la verdad, y a San Juan Diego le pidió una colaboración decidida con ella. No le admitió ninguna excusa, lo mandó regresar a casa del Obispo para obtener de él lo que ella pedía -tener una casita donde escuchar nuestros ruegos, nuestras aflicciones y lamentos-, por lo que le ordenó que pusiera en ello “todo su empeño”. Tampoco hoy María nos admite cobardías, ni perezas, y mucho menos indolencia. No quiere pastores que huyan y se escondan frente a los lobos o peor todavía, que se asocien con los lobos por medio del silencio cómplice ante la destrucción de su pueblo.

En María de Guadalupe hemos puesto desde un principio el proyecto pastoral de nuestra Diócesis, pues por medio de él buscamos llevar hasta la madurez cristiana, primero a nuestras propias personas, como pastores de este pueblo que somos, y luego, a todas y todos nuestros fieles para que, madurando en su fe de discípulas y discípulos de Cristo, junto con tantas personas de buena voluntad que pertenecen a otras confesiones y otros credos o, simplemente, no están adheridas a credo alguno, seamos quienes verdaderamente dictemos lo que debe ser este país, de modo que toda injusticia, toda corrupción e impunidad, queden superadas por una nueva organización de nuestra patria, fundada en la fuerza de la justicia y el derecho, y en el impulso suave del amor y la compasión hacia nuestras hermanas y hermanos que están sufriendo.

La supremacía de la conciencia

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“Nunca pensé en consentir, aunque tuviera que sufrir lo peor, obrar de manera distinta de lo que mi propia conciencia me decía ser a mí mismo […] Y estoy muy seguro de que mi conciencia está conforme con mi propia salvación, por consiguiente doy gracias al Señor”.

(Santo Tomás Moro)

No siempre las normas jurídicas y los dictados de la conciencia conviven de manera armoniosa. En situaciones particulares pueden generarse conflictos. Puede suceder que una determinada ley provoque en una persona o grupo de personas una profunda incomodidad, al punto de hacer imposible su cumplimiento debido a profundas convicciones morales o religiosas.

Muy a menudo, ciertos códigos conductuales implícitos de la sociedad entran en franco conflicto con nuestra escala de valores, con nuestros principios de vida. 

Cuando estos conflictos aparecen hay que recordar que la supremacía reside siempre en la conciencia y tenemos la obligación de obrar en conformidad con ella. El hombre prudente – leemos en el catecismo – cuando escucha la conciencia moral, puede oír a Dios que le habla, y tiene derecho a actuar en esa conciencia con libertad. No obstante, la conciencia de cada uno no es la instancia suprema e infalible del juicio moral que puede decidir categóricamente sobre  el bien y el mal. La verdadera libertad depende fundamentalmente de la verdad: “conocerán la verdad y la verdad los hará libres” (Jn. 8, 32). La verdad se alcanza con la razón, pero con ésta sola no llegamos a conocer con facilidad, con firme certeza y sin ningún error todas las verdades religiosas y morales. En nuestro estado de naturaleza caída necesitamos de la Revelación divina para conocerlas. “En la formación de la conciencia, la Palabra de Dios es la luz de nuestro caminar; es preciso que la asimilemos en la fe y la oración, y la pongamos en práctica” (CIC 1785).

Cuando afirmamos que la conciencia tiene la supremacía, nos referimos a una conciencia cuyo dictamen está lejos de ser confundido con un capricho o con la mera opinión personal. Supremacía tiene sólo aquello que se presenta en nosotros como la voz de Dios que nos habla en lo profundo del alma. Una voz que en ocasiones nos pedirá que obremos contrariamente a nuestro gusto y comodidad. Por eso es un deber del cristiano formar la propia conciencia,  buscar la verdad, esforzarse por conocer la Ley de Dios, que es la norma suprema de la vida humana.

A lo largo de la historia de la Iglesia nos encontramos con muchos hombres y mujeres santos  en los que brilla para nosotros el testimonio de sus conciencias formadas a la luz de la Palabra de Dios. En estos tiempos en los que con mucha ligereza se acusa de fundamentalistas, obstinados y discriminadores a los católicos que ‘en conciencia’ no pueden aceptar muchas de las cláusulas del modelo social que se quiere imponer, nos hace bien mirar e invocar a los santos que nos precedieron y encontrar en la comunión con ellos luz, fortaleza y consuelo. Uno de los santos de quien conservamos el admirable testimonio de una conciencia cierta y recta, formada a la luz de la Palabra de Dios, es Tomás Moro. Quiera Dios concedernos la gracia de poder imitarlo.

*

El año 1534 significó para la Iglesia en Inglaterra el comienzo de un desastre. Se preparaba la ruptura con Roma y se elaboraban las leyes que sostendrían las decisiones del rey como “Cabeza de la Iglesia”, es decir, de la Iglesia Anglicana. En ese conjunto de leyes se encontraba la Ley de Sucesión en la que se declaraban los principios de independencia respecto a Roma y se aclaraban los efectos que ante los súbditos tendría el nuevo matrimonio de Enrique VIII. Los ciudadanos debían reconocer esos principios y efectos por medio de un juramento. Aquellos que no hicieran el juramento serían considerados traidores.

Tomás Moro, que ya para ese momento no era más el Canciller de Inglaterra, fue convocado para prestar juramento a la Ley de Sucesión. Era el 13 de abril de 1534. En el palacio de Canterbury leyó cuidadosamente el texto del juramento y luego manifestó a los comisarios que dicho texto lo colocaba en una situación difícil para su conciencia. Les explicó que hacer ese juramento sería exponer su alma a la condenación eterna. Trataban de convencerlo para que jurara. No podían entender el motivo de la postura de Tomás; pensaban que era sólo “terquedad y obstinación”. Pero no era así. Moro no podía aceptar en conciencia que se declarara inválido el matrimonio del rey con Catalina de Aragón y que se negara la supremacía del Papa sobre la Iglesia. No era un asunto político, era un asunto espiritual. Ya sabemos el desenlace de la historia. Tomás Moro fue encarcelado en la Torre de Londres y más tarde ejecutado, el 6 de julio de 1535.

Estando en prisión, en la Torre de Londres, escribió varias cartas (1). Entre ellas, la que citamos a continuación, dirigida a un tal Rev. Master Leder:

De lo que por ahí se cuenta de mí no puedo sino daros las gracias, pero, aunque os gustaría que fuese verdad, doy gracias a Dios de que es una pura invención. Confío en la gran bondad de Dios que nunca permitirá que sea verdad. Si mi mente hubiera sido realmente obstinada, no me habría contenido a confesar la verdad llanamente, por mucha vergüenza o reproches que me hicieran. Pues me propongo no depender de la fama del mundo. Pero doy gracias al Señor de que lo que hago no es por obstinación sino por la salvación de mi alma, porque me es imposible inclinar mi inteligencia a pensar de manera diferente sobre el juramento.

No juzgaré de las conciencias de otros hombres, ni a ningún hombre he jamás aconsejado que acepte o rechace el juramento, pero por lo que a mí respecta, si tuviera la desgracia de prestar juramento (y confío que el Señor jamás lo permitirá) tened por seguro que sería dicho y obtenido por malos tratos y tortura. Pues todos los bienes de este mundo no estimo ahora mismo, gracia a Dios, más de lo que estimo el polvo. Confío que no usarán medios violentos, y también que, si lo hacen, Dios en su bondad y ante la abundancia de oraciones de tanta buena gente que ruega por mí, me dé la fortaleza para mantenerme firme. Fidelis Deus, dice San Pablo, qui non patitur vos tentari supra id quid potestis ferre, sed dat cum tentatione proventum ut possitis sustinere. Porque de esto estoy muy seguro: si lo jurase, juraría mortalmente en contra de mi propia conciencia. Estoy muy convencido en mi mente de que nunca seré capaz de cambiar mi propia conciencia a lo contrario; y con las de otros hombres no quiero entrometerme. 

Me han hecho ver que se me considera terco y obstinado porque desde mi llegada aquí no he escrito a su Alteza el Rey y de mi puño y letra implorar ante él de alguna manera. Pero la verdad es que no veo en esto obstinación alguna, sino más bien una actitud sumisa y respetuosa, porque no veo nada que podría escribir sin temer mucho que sería muy probable que su Majestad se enojara aún más conmigo, cosa muy previsible mientras crea que la causa de mi conducta no es mi conciencia sino una obstinada terquedad. Dios sabe bien que el único obstáculo es mi conciencia, y a su disposición remito todo este asunto. In cuius manu corda regum sunt. Pido al Señor que todos cuantos han jurado demuestren ser tan fieles súbditos del Rey como estoy seguro lo son quienes han rechazado jurar. 

Apresuradamente, el sábado 16 de enero, por mano de quien reza por vos.

Tomás Moro, Caballero y prisionero.
(1) La carta aquí citada está tomada de "La correspondencia de Tomás Moro", Anna Sardaro, Eunsa.


***
Celda de Sir Thomas More

Prisión hermosa, bienvenida. Pero
qué feo nombre para tan hermoso edificio.
Muchas almas culpables, y muchas inocentes,
respiraron por última vez en tus salas huecas.
Muchas veces he entrado por aquí,
pero nunca, a Dios gracias, con conciencia más limpia.
Es este mi consuelo: por áspero que sea
mi hospedaje, ni el llanto del querellante pobre
ni la queja del huérfano ni la viuda en apuros
habrán de perturbarme en mi sueño tranquilo.
Vamos, pues, en el nombre de Dios, a nuestro encierro.
Dios es igual de fuerte aquí que fuera.

(William Shakespeare y otros, “Tomás Moro”)

Fuente: la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.mx 

Convocatoria a todos los líderes mundiales y los Estados miembros de las Naciones Unidas para una Urgente Acción en Irak por el Maestro de la Orden de los Dominicos (Orden de Predicadores), el P. Bruno Cadoré OP

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UN-OP

Excelencias, 

Ninguno de nosotros puede sentirse indiferente con lo que está sucediendo en Irak en este momento. Lo que vemos que sucede allí está clamando por la solidaridad y una respuesta coordinada para detener la extrema violación de los derechos humanos contra las minorías indefensas que están privadas de su dignidad humana básica. Es una violación del Derecho Humanitario Internacional y es un crimen contra la humanidad. Nuestros propios hermanos y hermanas están entre estas personas, y nos mantienen continuamente informados de su situación aterradora. Los delincuentes plantean una seria amenaza no sólo para todo el pueblo de Irak y de todos sus países vecinos, sino también para todos nosotros, ya que representan una mentalidad y una manera de concebir la vida que, de tener éxito, atraerá a muchos más adeptos, los cuales podrían poner en peligro a cualquier estado. Si bien el conflicto parece ser acerca de la religión, de hecho, no tiene nada que ver con la religión ya que Dios es un Dios de vida y no de muerte. 

Es una bendición para nosotros el tener un foro como el de las Naciones Unidas, donde existe el compromiso de construir un mundo armonioso y pacífico. Sin embargo, muchas personas en situaciones frágiles se vuelven escépticas de su accionar ya que sus gritos de ayuda y de protección terminan en oídos sordos. Esta crisis actual puede ser una oportunidad para salir de una mentalidad centrada sólo en "nuestros propios intereses nacionales" hacia otra, centrada en asegurar la preservación de la vida y la dignidad humana de cada persona, independientemente de su raza, origen étnico, religión, o cualquier otra identidad.

 Elogiamos los esfuerzos de aquellos países que están respondiendo las necesidades de seguridad y ayuda humanitaria de las personas que huyen de Iraq. Sin embargo, esto todavía no es suficiente para garantizar su supervivencia. Cuando un Estado no tiene la capacidad de controlar los niveles brutales de violencia, con los que todo el mundo está de acuerdo en que deben ser detenidos (como es el caso ahora en Irak), entonces la comunidad internacional tiene la obligación de intervenir para eliminar la capacidad de violencia de los delincuentes.

A la luz de esto, hacemos un llamado a usted ya todos los Estados miembros de las Naciones Unidas

Que se evalúe esta crisis en Irak hoy y se asegure el despliegue inmediato de las unidades militares especializadas, de la mayor cantidad posible de países, para que se cuente con la capacidad necesaria de detener la limpieza étnica y sectorial, que se está desarrollando; garantizar el retorno seguro de los refugiados a sus hogares; y llevar a los responsables ante la justicia.

Que se detenga la provisión de cualquier tipo de armas a los delincuentes y se sancione a los que sigan proporcionándoles armas. 

Que se responda inmediatamente para desarticular la crisis humanitaria que actualmente está en aumento. 

Que se proteja a los miembros perseguidos de grupos minoritarios y, de acuerdo con el Derecho Humanitario Internacional, que se les conceda asilo sin demora. 

Que se pongan en marcha de inmediato las condiciones para el diálogo y conversaciones de paz que incluyan a todos los sectores de la sociedad.

Esperamos y oramos para que usted y sus gobiernos respondan a esta convocatoria urgentemente. 

P. Bruno Cadoré OP 
Maestro de la Orden de los Dominicos (Orden de Predicadores) 
(14 de agosto de 2014)
Emitido por el P. Mike Deeb OP, Delegado Permanente de la Orden Dominicana ante las Naciones Unidas 
Las consultas a mike.deeb@un.op.org


502 AÑOS LUCHANDO POR LA JUSTICIA

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502 AÑOS LUCHANDO POR LA JUSTICIA

El 21 de diciembre de 1511 es una fecha para recordar, el Sermón de Montesino: ¿Acaso estos, no son hombres? Aquel no fue sólo un alegato de denuncias contra las injusticias; fue también una defensa del derecho a la vida y a la dignidad que todo ser humano tiene por el mero hecho de tener existencia.

La Cátedra Extracurricular Fray Antonio de Montesino: sociedad y justicia, fiel a los principios que la sustenta, sobre todo el que dice: “Todas las personas, sin distinción alguna, tienen derechos inviolables e inalienables de su condición y dignidad humanas” (art. 1 párr. 1), manifiesta su pública oposición a la sentencia 168-13 emitida por el Tribunal Constitucional   por la cual se despoja de la nacionalidad dominicana a los nacidos en el país de padres indocumentados desde 1929.

Ante esta injusta situación, declaramos:

      Nuestra oposición al contenido de dicha sentencia;

      Abogamos por una salida justa a una situación creada que violenta derechos elementales de la persona humana;

      Alentamos a que las instancias gubernamentales competentes actúen frente al problema migratorio con vistas a una correcta regularización.

Otra situación de la vida nacional que no queremos dejar de lado es el caso “Narcisazo”. El 26 de mayo de 1994 el profesor Narciso González Medina desapareció después de intervenir en la Universidad Autónoma de Santo Domingo tras denunciar que las elecciones nacionales de aquel año habían sido fraudulentas.
A punto de cumplirse 20 años de estos hechos, la Cátedra se siente en la obligación de manifestar a la ciudadanía nacional que el estado dominicano todavía no ha esclarecido las circunstancias en que se produjo su desaparición ni ofrecido una versión oficial sobre las mismas, a pesar que la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió una sentencia condenatoria contra el estado dominicano. Familiares, amigos, compañeros y toda la sociedad dominicana tienen el derecho de saber lo sucedido con Narciso.

Se cumplen los 502 años del discurso social más importante del periodo colonial de América, la Cátedra Extracurricular Fray Antonio de Montesino: sociedad y justicia, nacida de la colaboración conjunta de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y la Orden dominica, ha manifestado estos pronunciamientos en concordancia con su declaración de Propósitos y Finalidad, que consagran la necesidad de promover y difundir la cultura de la justicia y de los derechos humanos en el conjunto de la sociedad dominicana.

Celedonio Jiménez y Fray Manuel Jesús Romero, coordinadores de la Cátedra Fray Antonio de Montesino

BIENVENIDA A LA NUEVA PROMOTORA INTERNACIONAL DE JP PARA DSI

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La Hna. CelestinaVeloso Freitas OP comenzó oficialmente su mandato como Promotora Internacional  de Justicia Paz para DSI, el 1 de septiembre de 2013.


La Hna.Tina acaba de concluir su servicio como  Hermana Regional Co-Promotora  de Justicia y Paz para América Latina y el Caribe, 2010-2013. Ella es de Brasil e hizo su profesión perpetua como miembro de la Dominicas de la Anunciata el 04 de enero 1986. Ha servido en una variedad de apostolados pastorales y sociales, incluido el trabajo con niños de la calle, la formación de los laicos, el apoyo a las comunidades de base, la terapia para las personas adictas a las drogas, la colaboración con las organizaciones locales de Caritas, y varios otros servicios. Tina fue la delegada provincial de su Congregación en Brasil, 2007-11, fue miembro del equipo de coordinación de la Conferencia de Religiosos del Brasil, así como del Equipo de Coordinación de CODALC (La Conferencia de Hermanas Dominicas de América Latina y el Caribe ). Su nombramiento es por tres años con posibilidad de renovación por tres años más, pero no superior a seis.
Tina sustituye a la Hna. Toni Harris OP (Sinsinawa) que sirvió como Promotora  Internacional en el período del 2007 al 2013.

Usted puede encontrar más información en la entrevista a Tina en www.dsiop.org > Justicia y Paz > Artículos, así como en el próximo Boletín DSI.