TV DOMINICA

dominicostv on livestream.com. Broadcast Live Free
Watch live streaming video from dominicostv at livestream.com

Eucaristía en ocasión de la clausura del Jubileo de la Orden de Predicadores (Parte II)

Eucaristía en ocasión de la clausura del Jubileo de la Orden de Predicadores

Continuando con la preparación para la Eucaristía de clausura del Jubileo de la Orden de Predicadores permitidme mostraros una panorámica de cómo se desarrollará la celebración del próximo sábado 21 de enero. Aunque incorporaremos algunos elementos litúrgicos propios de la tradición de la orden, que nos han nutrido durante siglos, el esquema fundamental será el de la Misa Pontifical.

El primer elemento proveniente de la tradición dominicana que utilizaremos en la liturgia serán las oraciones y lecturas. Celebraremos la Misa Votiva de Santo Domingo, compuesta en torno al año de su canonización en 1234. Estos textos si sitúan entre los más antiguos testimonios litúrgicos de la orden, pudiéndose fechar incluso antes de la unificación litúrgica llevada a cabo en 1256, que daría forma definitiva a la liturgia dominicana durante siglos.

A lo largo de la Eucaristía cantaremos algunas nuevas composiciones musicales en las tres lenguas oficiales de la orden. Como canto de entrada entonaremos "Mon Dieu, ma Miséricorde" recordando la oración constante de Nuestro Padre Santo Domingo a los pies de la cruz: "Señor ¿qué será de los pecadores?". Comprometidos con su mismo celo de salvación somos animados a llevar las alegrías y dificultades de nuestras vidas a los pies del Crucificado uniéndolas a su sacrificio. Para el ofertorio hemos elegido la composición "El pan de San Sixto" que nos transporta al refectorio de aquella primera fundación dominicana en Roma. Recordamos el milagro que llevó a cabo allí santo Domingo al pedir pan para sus hijos hambrientos y viendo aquellos como bajaban los ángeles para servírselo. Por último, en el momento de la comunión, colmados de alegría y gratitud, cantaremos "Thanks be to You, O Lord!". Al final de la celebración entonaremos dos antífonos latinas bien conocidas por todos: "Salve Regina" a la Virgen María y "O Lumen Ecclesiae" a santo Domingo, suplicando su constante intercesión.

Aún debemos notar otros dos momentos significativos. El primero es el "Padre Nuestro" (Pater Noster) que será cantado en latín; el segundo la oración de los fieles que debe reflejar de la mejor manera posible la universalidad de la orden y nuestra oración común. El deseo de orar juntos y no separados es también parte de la tradición y espiritualidad dominicanas. Tal como nos recuerda la Regla de san Agustín: "Lo primero porque os habéis congregado en comunidad es para que habitéis en la casa unánimes y tengáis una sola alma y un solo corazón hacia Dios". Se han dispuesto siete peticiones. Cada una de ellas será brevemente introducida en latín, dando a todos la oportunidad de rezar en el caso de que alguno no entienda la lengua vernácula en que la oración será leída. Concluiremos cada una de ellas entonando juntos "Kyrie eleison".


Permitidme para finalizar advertir por qué hemos decidido celebrar la Eucaristía de clausura del Jubileo de la Orden en la basílica de San Juan de Letrán. No se debe a que la basílica de San Pedro del Vaticano no fuese un lugar apropiado. La basílica Lateranense, catedral del obispo de Roma, era el lugar donde residía el Papa en la época de santo Domingo y donde presumiblemente se llevaron a cabo sus encuentros. En este día tan especial para todos nosotros, convocados una vez más por el propio Cristo y presididos por Su Santidad el Papa Francisco queremos redescubrir nuestra vocación como Orden de Predicadores. Digámoslo en palabras dominicanas: antes de contemplata aliis tradere debemos empezar por contemplari.

Debido a que la Eucaristía es una imagen de la Iglesia y especialmente en esta ocasión de la Familia Dominicana en toda la riqueza de sus diferentes formas de vida os pedimos por favor que no olvidéis vestir vuestros hábitos y capas o vuestras vestiduras solemnes. ¡Es nuestra fiesta! Para acceder a la basílica dirigíos a su entrada principal que estará abierta desde las 14:30.


Aquellos que no podáis uniros a la celebración en persona os queremos pedir que nos acompañéis de forma espiritual con vuestras oraciones. Asimismo la Eucaristía será retransmitida por Vatican TV y también en www.op.org

Fray Dominik Jurczak OP

Nuevo proyecto de Archivum Fratrum Praedicatoum: Dominicos y Autoridad Civil

Nuevo proyecto de Archivum Fratrum Praedicatoum: Dominicos y Autoridad Civil

A lo largo de su dilatada historia, desde la Edad Media hasta la actualidad, la Orden de Predicadores ha tenido relación con la autoridad civil, tanto a nivel local como a nivel internacional. Hubo momentos en que esta relación fue muy estrecha, mientras que en otros se registraron duros conflictos.

Siendo conscientes de la complejidad del tema el comité editorial de Archivum Fratrum Preadicatorum (Nova Series) ha decidido dedicar su próximo monográfico a la cuestión: Dominicos y Autoridad Civil. Por ello el comité editorial estará complacido de evaluar las contribuciones originales que versen sobre el tema, considerando las diferentes perspectivas y diversas situaciones.

Reflexiones teóricas de miembros de la Orden pueden ser comparadas con los hechos reales que se dieron en los contextos locales, a nivel de las diversas provincias o conventos determinados, así como a nivel nacional e internacional. Nuestro objetivo es reunir un volumen que ofrezca la mejor visión posible de un aspecto tan importante de la vida de la Orden que, sin embargo, ha sido hasta ahora no suficientemente investigado.

Los estudiosos interesados en participar en este proyecto están invitados a presentar hasta finales de abril de 2017 el resumen del artículo que planean escribir (200-250 palabras). Los artículos seleccionados para la publicación deberán enviarse con fecha límite de diciembre de 2017 a la dirección de correo electrónico istitutostorico@pust.it; no deberán superar en ningún caso los 45.000 caracteres (excluyendo las notas a pie de página). Los artículos serán sometidos a peer review.

Archivum Fratrum Praedicatorum
Istituto Storico Domenicano

Clausura del Jubileo 800 Años de la Fundación de la Orden de Predicadores en México



La Orden de Predicadores, mejor conocida como Dominicos, clausuraron el Jubileo por los 800 años de la Orden en el mundo, que celebraron desde el año 2016.

En la Basílica de Guadalupe, la celebración fue presidida por el Nuncio Apostólico en México, Mons. Franco Coppola, y concelebrada por sacerdotes de la Orden. Participaron las ramas masculina y femenina de los Predicadores y su brazo laical.

En su Homilía, el Sr. Nuncio dio lectura al mensaje del Secretario del Estado Vaticano, Mons. Pietro Parolin, en el que concedió la bendición apostólica a los participantes de la celebración, e insta a que la celebración sea propicia para dar gracias al Señor por tantos dones recibidos por su bondad durante todos estos años de la Orden de Predicadores, y además sea un impulso en su camino hacia la santidad, “como testigos fieles de Cristo y mensajeros valientes del Reino (de Dios)”.

El Nuncio compartió con la asamblea la explicación de la Palabra de Dios, recordando que en las primeras comunidades cristianas, vivían unidos y lo tenían todo en común, característica que también deben compartir todas las congregaciones. Por ello, pidió a Dios que conceda a los Predicadores una capacidad mayor de reproducir las primeras comunidades cristianas.

Clausura del Jubileo 800 Años de la Fundación de la Orden de Predicadores en México

También pidió al Señor para todos, la conciencia de ser parte de una comunidad; de abrir el corazón y los ojos “para darnos cuenta” de lo que está pasando al hermano que está al lado, sus problemas y sus dolencias.

En las peticiones, se oró porque el Papa Francisco siga siendo pastor de misericordia; porque la Orden de Predicadores cumpla el sueño de Santo Domingo: formar comunidades apostólicas; y por la paz en México y que todos los mexicanos nos comprometamos a luchar por una vida más justa.


Misa de Clausura del Jubileo Dominicano

Basilica of St John Lateran, Rome

Misa de Clausura del Jubileo Dominicano - 21 de enero de 2017 en la Basílica de San Juan de Letrán de Roma

La Prefectura de la Casa Pontificia confirmó que su Santidad Franciso presidirá la misa de clausura del Jubileo Dominicano el próximo 21 de enero en la Basílica de San Juan de Letrán de Roma a las 4:00 p.m. Todos los miembros de la Familia Dominicana y amigos de la Orden están cordialmente invitados a participar en esta celebración eucarística. Con el fin de garantizar billetes para todos los que quieran participar, les pedimos que confirmen su presencia enviando un correo antes del día 13 de enero a iubileum2016@curia.op.org

Todos los inscritos al Congreso para la mission de la Orden tienen ya un billete reservado. El ingreso a la Basilica será a partir de las 3:00 p.m. A partir de las 3:30 p.m. tendremos la oración del Santo Rosario. Pedimos a los frailes que asistan a la ceremonia que porten el hábito y la capa. Concelebrarán junto al  Santo Padre los obispos dominicos y priores provinciales presentes. 


Eucaristía en ocasión de la clausura del Jubileo de la Orden de Predicadores (I)

El 21 de enero a las 16h en la basílica de San Juan de Letrán Su Santidad el Papa Francisco presidirá la Eucaristía de clausura del Jubileo de la Orden de Predicadores, un acontecimiento importante que no sólo debe dirigir nuestros ojos hacía la rica historia de la orden sino también impulsarnos hacia su futuro. Cada Eucaristía es una celebración de la Iglesia (en este caso particularmente de la Familia Dominicana) y es necesario prepararse bien para vivirla en abundancia. De esta manera podremos celebrar realmente juntos, en el sentido más pleno de la palabra, recordando que la liturgia no es sólo asunto del celebrante o del coro, sino que involucra y expresa a toda la Iglesia con su riqueza de dones y vocaciones. Permitidme explicaros algunas particularidades de la celebración.

Antes de comenzar la Eucaristía rezaremos el Santo Rosario, oración especialmente importante en nuestra tradición dominicana. Será recitado en cinco idiomas y dirigido por el Maestro de la Orden fray Bruno Cadoré. Pero como nuestra Familia Dominicana habla más de cinco lenguas y está compuesta por más de cinco culturas las respuestas a las oraciones serán en latín expresando así mejor la universalidad de nuestra herencia y la unidad de la oración dominicana. Antes de cada misterio se cantará una pequeña composición coral que ayudará a la meditación. Al finalizar el Rosario cantaremos Imple Pater quod dixisti (la antífona O spem miram), estando seguros de que intercede por nosotros tal y como lo prometió en su lecho de muerte y ha cumplido durante 800 años.

Para prepararnos a la Eucaristía (inefable misterio de Dios entre los hombres) permaneceremos tras el Rosario unos momentos en silencio orante, con el fin de descansar nuestras mentes ocupadas y disponernos a la contemplación de Dios por medio de la liturgia.

Cada Eucaristía es una imagen de la entera Iglesia, lo que significa también de la Orden de Predicadores en la riqueza y pluralidad de sus formas de vida, con obispos dominicos, antiguos Maestros de la Orden y representantes de la Familia Dominicana de todo el mundo. Aunque la Eucaristía será celebrada mayoritariamente en lengua italiana, con el objetivo de subrayar tanto la unidad como la pluralidad de la oración dominicana, se interpretarán composiciones corales en diversas lenguas procedentes de nuestra tradición, tanto antigua como moderna. Nos disponemos a dar comienzo a los preparativos con la parte más sencilla.


En el momento de la comunión cantaremos el canto Adoro Te devote, conocido himno eucarístico compuesto por santo Tomás de Aquino. Los arreglos necesarios han sido compuestos para la ocasión.

fr. Dominik Jurczak OP

Cuentos con moraleja: Por sus obras les conoceréis



Sofía Berdanska era una jovencita polaca de 18 años que acababa de perder a su padre. Pronto comprendió que debía trabajar para ayudar a mantener a su madre, bastante delicada de salud, y a su hermano pequeño.

A pesar de su corta edad, decidió colocarse como institutriz en alguna casa de gente pudiente. Buscó una carta de recomendación y fue a visitar a varias familias católicas; pero en ninguna le aceptaron, no tanto porque no la necesitaran sino más bien porque, debido a la crisis económica, todos trataban de reducir gastos.

A Sofía se le encogía el corazón cuando pensaba que su madre y su hermano estaban muertos de hambre y de frío en casa. Ella no cesaba de pedir a Dios y, al final, su oración fue escuchada.

Un buen día le hablaron de la familia Herstein; una familia muy bien acomodada con cuatro niños y que acababan de quedarse sin señorita de compañía. Allí se presentó Sofía y preguntó por Javiva Herstein, la señora de la casa. Después de los primeros saludos la señora le preguntó:

– Usted es, ¿usted no es judía?

Sofía fijó sus ojos en los de la señora y pronto advirtió, por aquellas facciones y aquel modo de hablar, que se encontraba ante una judía. Y entonces respondió con sinceridad:

– No, señora. Soy polaca y católica.

La señora quedó por unos instantes en silencio; momento que aprovechó para leer la carta de recomendación que traía Sofía en sus manos. Cuando terminó de leerla le hizo un segundo repaso de arriba abajo a la joven. Javiva, la señora de la casa, advirtió que Sofía, debido a su situación familiar de extrema necesidad se conformaría con un módico sueldo (algo muy importante para un judío); por otro lado, tenía buena presencia y un modo de hablar sumamente agradable. Además –y esto no se lo dijo a la joven- por su casa habían desfilado ya bastantes institutrices y todas se habían marchado bruscamente, quedando la señora con el problema de encontrar una nueva institutriz que tuviera más paciencia.

Así pues, pensó en aceptarla, no sin antes darle algunos importantes avisos:

– Este cargo es algo difícil. Yo tengo que pasarme todo el día en el comercio y no me puedo ocupar de los cuatro pequeños. Mi madre, que me ayuda en el gobierno de la casa, los tiene un poco mal acostumbrados…. Los niños son algo caprichosos y tienen el genio fuerte.

A lo que Sofía respondió:

– Lo que usted me indica no tiene realmente mucha importancia; son cosas de niños. No se preocupe. Ya verá cómo hago todo lo posible por educarlos y atenderlos bien.

En vista de que la futura institutriz se presentaba con tan buenas disposiciones, la señora Herstein expuso todas sus exigencias en lo que se refería a horarios, trabajo diario, sueldo…. Y terminó diciendo:

-Si hago el sacrificio de tomar a una católica para la educación de mis niños, es con una condición: Usted tiene que prometerme, bajo palabra de honor, que nunca hablará de su religión a mis hijos. Más aún, que ni siquiera dejará que ellos conozcan a qué religión pertenece usted.

Sofía volvió a pensar en su hogar. Pensó también que hay muchas maneras de predicar a Cristo y luego, respondió con serenidad:

-Se lo prometo, señora. Palabra de honor – haciéndose, sin darse cuenta, la señal de la cruz sobre el pecho.

Sofía pronto conquistó el corazón de la señora por su total disposición y el buen hacer, y siempre fuel fiel a su promesa. Con los niños la labor fue más difícil pues eran egoístas, soberbios, maleducados, intransigentes… Pasaron varias semanas, y como compensación, y a escondidas del intransigente esposo, permitió a la institutriz ir cada domingo a la primera Misa, con tal de que nadie se enterara.

Sofía solía ir a la Iglesia cuando los faroles, cubiertos todavía de la escarcha de la noche, proyectaban un misterioso resplandor sobre la nieve recién caída. Aquella jovencita polaca sentía necesidad de su comunión semanal para mantenerse sonriente, bondadosa y laboriosa en medio de esta familia, en la que cuatro pequeños la tiranizaban continuamente. Nunca se había imaginado que pudieran existir cuatro niños tan indisciplinados, perezosos y revoltosos como estos.

De vez en cuando, Sofía, iba a visitar a su madre para entregarle la paga y pasar algún ratito con ella. En su primera visita, su madre, sacó un medallón que tenía guardado en un viejo cofre que antaño había pertenecido a su abuela. Era uno de aquellos medallones en los que se solían llevar pequeños recuerdos de las personas queridas. Sofía, tomó un papelito, escribió en él una palabra y lo ocultó dentro del medallón. Desde ese momento siempre lo llevó al cuello. En numerosas ocasiones los niños le habían preguntado qué tenía dentro del medallón, pero ella nunca se lo dejaba abrir. Un día, tanto le insistieron que les respondió:

-Ese es mi secreto, niños.

Poco a poco, una transformación silenciosa había ido cambiando el hogar de la familia Herstein. Los niños se hicieron obedientes y respetuosos, y los padres se miraban más que sorprendidos del profundo cambio que habían sufrido sus hijos gracias a la paciencia, el cariño y el buen hacer de Sofía.

Ocasionalmente, la madre reunía a los niños para preguntarles de qué les hablaba la institutriz, intentando indagar si les estaba enseñando ideas cristianas; pero Sofía siempre fue fiel a su palabra. Los niños no sabían a qué religión pertenecía ni tenían la más mínima sospecha.

Un día, la desgracia se cernió sobre la familia, el pequeño Samuel, penúltimo de los cuatro, cayó enfermo de un mal terrible: granos supurantes le cubrían el rostro y le hacían sufrir atrozmente. El médico nunca se atrevió a pronunciar el nombre de la enfermedad que, por otra parte, estaba en la mente de todos; sólo se limitaba a decir que era una enfermedad muy grave y contagiosa que precisaba total aislamiento. Según luego el mismo médico comunicó, había muchos casos similares en el pueblo y el único hospital que había estaba a rebosar por lo que no quedaba más remedio que cuidarlo en casa.

– ¿Adónde llevar al niño? ¿Cuidarle en casa? Sí, pero ¿quién le velaría? Yo no puedo, pues tengo que atender el comercio. –pensó la madre.

En eso que sus ojos se encontraron con los de Sofía, quien comprendía la preocupación de la madre y le respondió sin titubear un segundo:

-Yo, señora, cuidaré de Samuel.

Como no se habían tomado bastantes precauciones, otros dos niños de la familia cayeron enfermos. Sofía, se pasaba todo el día yendo de una cama a la otra sin tener ni un minuto de descanso.

La joven polaca, velaba, llevaba las medicinas, hacía la limpieza de casa, lavaba a los niños…, tanto hacía y tan bien que, después de varias semanas, los tres niños enfermos estaban fuera de peligro.

Cuando todo parecía que el grave problema se iba a superar, fue la misma Sofía quien contrajo el mal. La señora Herstein, muy preocupada por Sofía, la llevó al hospital de Varsovia, donde después de una semana luchando contra la fiebre y el dolor, falleció.

Al día siguiente, en medio del dolor de los esposos Herstein y del llanto de los niños, fue llevada a la casa de su madre y enterrada en el panteón familiar junto a su padre.

Pasó un año, y cuando se cumplía el aniversario de su fallecimiento, toda la familia Herstein asistió a la Misa de aniversario y comulgó en la Iglesia de San Alejandro. Todos se habían convertido al catolicismo. ¿Quién había hecho este milagro? Sin duda, Sofía Berdanska, la joven polaca que trabajaba por mantener a su madre y a su hermanito. Nunca había hablado de Jesucristo ni del Evangelio; pero el ejemplo de su vida fue suficiente para convertir a todos.

Padre Lucas Prados
Fuente: Adelante la Fe