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Misa de Clausura del Jubileo Dominicano

Basilica of St John Lateran, Rome

Misa de Clausura del Jubileo Dominicano - 21 de enero de 2017 en la Basílica de San Juan de Letrán de Roma

La Prefectura de la Casa Pontificia confirmó que su Santidad Franciso presidirá la misa de clausura del Jubileo Dominicano el próximo 21 de enero en la Basílica de San Juan de Letrán de Roma a las 4:00 p.m. Todos los miembros de la Familia Dominicana y amigos de la Orden están cordialmente invitados a participar en esta celebración eucarística. Con el fin de garantizar billetes para todos los que quieran participar, les pedimos que confirmen su presencia enviando un correo antes del día 13 de enero a iubileum2016@curia.op.org

Todos los inscritos al Congreso para la mission de la Orden tienen ya un billete reservado. El ingreso a la Basilica será a partir de las 3:00 p.m. A partir de las 3:30 p.m. tendremos la oración del Santo Rosario. Pedimos a los frailes que asistan a la ceremonia que porten el hábito y la capa. Concelebrarán junto al  Santo Padre los obispos dominicos y priores provinciales presentes. 


Eucaristía en ocasión de la clausura del Jubileo de la Orden de Predicadores (I)

El 21 de enero a las 16h en la basílica de San Juan de Letrán Su Santidad el Papa Francisco presidirá la Eucaristía de clausura del Jubileo de la Orden de Predicadores, un acontecimiento importante que no sólo debe dirigir nuestros ojos hacía la rica historia de la orden sino también impulsarnos hacia su futuro. Cada Eucaristía es una celebración de la Iglesia (en este caso particularmente de la Familia Dominicana) y es necesario prepararse bien para vivirla en abundancia. De esta manera podremos celebrar realmente juntos, en el sentido más pleno de la palabra, recordando que la liturgia no es sólo asunto del celebrante o del coro, sino que involucra y expresa a toda la Iglesia con su riqueza de dones y vocaciones. Permitidme explicaros algunas particularidades de la celebración.

Antes de comenzar la Eucaristía rezaremos el Santo Rosario, oración especialmente importante en nuestra tradición dominicana. Será recitado en cinco idiomas y dirigido por el Maestro de la Orden fray Bruno Cadoré. Pero como nuestra Familia Dominicana habla más de cinco lenguas y está compuesta por más de cinco culturas las respuestas a las oraciones serán en latín expresando así mejor la universalidad de nuestra herencia y la unidad de la oración dominicana. Antes de cada misterio se cantará una pequeña composición coral que ayudará a la meditación. Al finalizar el Rosario cantaremos Imple Pater quod dixisti (la antífona O spem miram), estando seguros de que intercede por nosotros tal y como lo prometió en su lecho de muerte y ha cumplido durante 800 años.

Para prepararnos a la Eucaristía (inefable misterio de Dios entre los hombres) permaneceremos tras el Rosario unos momentos en silencio orante, con el fin de descansar nuestras mentes ocupadas y disponernos a la contemplación de Dios por medio de la liturgia.

Cada Eucaristía es una imagen de la entera Iglesia, lo que significa también de la Orden de Predicadores en la riqueza y pluralidad de sus formas de vida, con obispos dominicos, antiguos Maestros de la Orden y representantes de la Familia Dominicana de todo el mundo. Aunque la Eucaristía será celebrada mayoritariamente en lengua italiana, con el objetivo de subrayar tanto la unidad como la pluralidad de la oración dominicana, se interpretarán composiciones corales en diversas lenguas procedentes de nuestra tradición, tanto antigua como moderna. Nos disponemos a dar comienzo a los preparativos con la parte más sencilla.


En el momento de la comunión cantaremos el canto Adoro Te devote, conocido himno eucarístico compuesto por santo Tomás de Aquino. Los arreglos necesarios han sido compuestos para la ocasión.

fr. Dominik Jurczak OP

La promulgación de la Ratio Formationis Generalis (R.F.G.)

Fr Bruno Cadore, op

Queridos hermanos:

Con la aprobación del Capítulo General de Bolonia (ACG 2016 Bolonia, 244), por la presente promulgo la nueva Ratio Formationis Generalis (RFG) que «debe consignar los principios generales de carácter espiritual y las normas pedagógicas fundamentales para la formación de los frailes, dejando a las provincias el cuidado de elaborar sus propias normas conforme a las circunstancias de tiempo y lugar» (LCO 163).

Esta Ratio reemplaza la que estaba vigente desde 1987. La misma es el fruto de un largo proceso de consulta a provincias y formadores en las diferentes regiones de la Orden, adelantado por el consejo general y el socio encargado de la formación inicial. Agradezco sinceramente a todos aquellos que han participado de este modo a la elaboración de la presente Ratio – cuya versión original está en inglés. Ahora le corresponde a cada provincia proceder a la actualización de su propia Ratio Formationis Particularis (RFP), sobre la base de la Ratio Generalis (ACG 2016 Bolonia, 245), y de enviarla al consejo general para su aprobación. El socius para la vida fraterna y la formación estará encargado especialmente de acompañar este proceso.

Es la primera vez que una Ratio se dirige a todos los frailes, estén en formación inicial o no. Efectivamente, desde hace varios capítulos generales, se ha insistido en la continuidad entre la formación inicial y la formación permanente y en la necesidad de que todos prestemos la misma atención a estas dos dimensiones de la formación. Una vez más, la formación se presenta en esta Ratio como un camino, una escuela de vida apostólica, insistiendo a la vez en la responsabilidad primera de cada uno de los frailes por su propia formación, pero también en la responsabilidad d las comunidades y provincias que tiene el deber de apoyar a cada uno en ese proceso continuo de renovación de su propia vocación a convertirse en un «hombre evangélico y apostólico». Escuela de vida, nuestra formación nos conduce, según la etapa de vida de cada uno, a contemplar en el centro de nuestra vida la gracia de esa Palabra que queremos predicar. De este modo, la formación nos invita a unirnos a Cristo, camino de verdad que conduce a la vida y centrar nuestra vida en la búsqueda de la verdad. Escuela de Predicadores, la formación inicial y permanente nos guía por el camino de la obediencia apostólica que nos hace libres para dejar al Espíritu configurar en nosotros la compasión de Cristo y su anhelo ferviente de que el mundo tenga vida y sea salvado.

Las Constituciones Primitivas, en el capítulo sobre el noviciado, se referían al llamado de Cristo «aprended de mi». Ven y verás, decía Felipe a Natanael; Ve y predica, decía Domingo haciéndose eco de los apóstoles. Esta es la finalidad que orienta la formación en todas las edades de la vida dominicana y que reúne nuestra diversidad en la unidad de una comunión de «santa predicación».

Puede descargar la Ratio aquí - Español y Multilingüe.

Fray Bruno Cadoré, O.P.
Maestro de la Orden de Predicadores

Fray Bruno Cadoré, maestro general de los dominicos, «La mayor misericordia es invitar a la amistad con Dios»

 «La mayor misericordia es invitar a la amistad con Dios»

La Orden de Predicadores celebra un Año Jubilar por sus 800 años de vida. ¿Cómo habría sido la Iglesia sin santo Domingo de Guzmán? 

Lo primero que viene a la mente son los grandes santos de la Orden, hombres y mujeres como santo Domingo de Guzmán, san Alberto Magno, santo Tomás de Aquino, santa Catalina de Siena, san Martín de Porres, Fra Angélico, san Vicente Ferrer… y también otras figuras importantes, aunque no hayan sido canonizados, como el maestro Eckhart, Francisco de Vitoria, Bartolomé de las Casas o Henri-Dominique Lacordaire. También podemos pensar en las muchas maneras en que hombres y mujeres dominicos han predicado el Evangelio en estos 800 años: a través de la palabra y de la escritura, por medio de su compromiso en favor de los más pobres y la promoción de los derechos humanos, a través de la música y las artes, a través de la vida de las comunidades y la celebración de los sacramentos. Los dominicos hemos sido grandes misioneros, llevando el Evangelio a todos los rincones del mundo, a América del Norte, Latinoamérica, Asia, África y Oceanía. Los dominicos hemos sido en la Iglesia memoria de la primera predicación del Evangelio. Es tarea para toda la Iglesia, una llamada a todos los cristianos, y los dominicos queremos recordar que esta tarea no se olvida en la Iglesia. 


¿Cuál es la realidad de la Orden hoy? 

Hay cerca de 6.000 frailes dominicos, unas 2.700 monjas de clausura, unas 23.000 hermanas de vida activa, unos 165.000 laicos dominicos y alrededor de 275 sacerdotes diocesanos que pertenecen a fraternidades sacerdotales de la Orden. Hay vocaciones a todas las ramas de la Orden, al menos en algunas partes del mundo. En Europa, por ejemplo, la mayoría son frailes mayores, pero también hay algunos jóvenes que entran cada año, si bien no tantos como antes. En otras partes del mundo, especialmente en el hemisferio sur, hay muchos frailes jóvenes, en Colombia, Nigeria, África ecuatorial, India o Vietnam.

 La Orden está presente en la mayoría de los países del mundo. Algunas de estas presencias, en Europa por ejemplo, vienen desde los orígenes de la Orden, y algunas otras son muy recientes, como Myanmar, Timor Oriental y Tailandia o las Iglesias aún jóvenes de África. Santo Domingo envió a los primeros frailes a los centros universitarios para estudiar, para predicar y establecer conventos. Todavía es una tendencia natural de la Orden la de vivir en las grandes ciudades y estar presentes, donde es posible, en los grandes centros universitarios. Para la Orden es una prioridad la reflexión filosófica y teológica sobre el Evangelio, sobre la situación de los seres humanos y sobre la presencia y las promesas de Dios para la vida humana. Pero también es posible encontrar dominicos predicando en muy diferentes contextos y situaciones. Los dominicos predicamos y enseñamos, escribimos y damos conferencias, publicamos libros y revistas, trabajamos en la televisión y en la radio, predicamos en Internet y utilizamos las redes sociales para construir fraternidad entre las personas, para compartir experiencias, para orar juntos. 

¿Se están incorporando laicos en la espiritualidad de la Orden? 

Hay en torno a 165.000 hombres y mujeres que son laicos dominicos. Viven su vida cristiana según una regla establecida por la Orden que les permite participar del carisma de santo Domingo de una forma adaptada a sus otras responsabilidades. Así, rezan y estudian juntos, y predican de diferentes maneras a través de proyectos específicos encomendados a fraternidades concretas o a través de su propia colaboración en la vida parroquial, en la atención pastoral en escuelas o prisiones, como escritores o profesores, etc.

 Un grupo más pequeño de laicos pertenecen a Institutos seculares, emiten algunos votos, en particular el del celibato, pero por lo demás se integran en la vida habitual ordinaria y tratan de ser levadura en el mundo. 

Y en la Orden siempre ha habido, junto con los sacerdotes, hermanos cooperadores –frailes no ordenados–; algunos de los santos más destacados han venido de este grupo, como san Martín de Porres. 


El panorama de la evangelización ha cambiado desde santo Domingo. ¿Cómo predican ustedes hoy?

 Santo Domingo fundó la Orden en una época en que era necesaria una nueva evangelización. Obviamente tenemos medios de comunicación de los que no disponían santo Domingo ni los primeros dominicos: la imprenta y la radio, la televisión e internet, formas de viajar que nunca hubieran imaginado… Por eso, los métodos de evangelización han cambiado significativamente desde santo Domingo, como también lo ha hecho el contexto en el que se hace la predicación. Pero está presente el mismo entusiasmo y ardor por la predicación. 

Esperamos que la celebración de los 800 años de vida de la Orden nos dé un nuevo impulso en este sentido. Un Capítulo general en los primeros tiempos de la Orden animó a los frailes a «aprender el lenguaje de los vecinos», y debemos continuar haciendo esto. El lenguaje de los vecinos no se refiere simplemente a aprender alemán, francés o español, sino a las formas de pensar, modos de conocimiento, métodos científicos, formas culturales de vida, al impacto de las redes sociales. Hay tantas preguntas sobre cómo vivir una vida plenamente humana… y los predicadores del Evangelio deben afrontarlas en el estudio y la contemplación, antes de atreverse a hablar de estas cuestiones en el diálogo, la enseñanza y la presentación del Evangelio. Sabiendo que su principal responsabilidad es la predicación del Evangelio, la reflexión de la Orden se centra en cómo debe hacerse, atendiendo a los hombres y mujeres de nuestro tiempo. 

El Papa Francisco está poniendo el acento en la misericordia. ¿Cómo ofrecen la misericordia los padres y religiosas dominicas?

 Una de las antífonas a santo Domingo que cantamos al finalizar la oración de la noche lo describe como «predicador de la gracia». En la Biblia, los términos de gracia y misericordia son a menudo intercambiables; se refieren a la vez a la bondad, el perdón, la llamada, el amor, el interés, la fidelidad, la vida, el amor inagotable de Dios. Así, la misión de la predicación de la Orden puede entenderse como una misión de misericordia. 

La primera tarea de los dominicos fue predicar y oír confesiones. La predicación pretendía abrir el camino a la reconciliación. La celebración del sacramento de la misericordia de Dios fue considerada como la conclusión natural de la predicación. «¿Qué tenemos que hacer, hermanos?», preguntó la gente a los apóstoles cuando comenzaron a predicar la resurrección de Jesús. Los primeros dominicos podrían haber dicho: «Arrepentíos y confesad vuestros pecados». Nosotros decimos: «Deja de lado todo lo que debilita y envenena tu vida y busca la plenitud de vida que Cristo vino a darnos».

 Los dominicos también ofrecemos misericordia en el mundo a través de nuestras obras de caridad, ayudando a las personas en situaciones concretas de necesidad. Ofrecemos misericordia a través del estudio de la verdad dondequiera que se encuentre, y de esa manera llegar a amar el trabajo tanto de Dios en la creación como los logros humanos en el pensamiento y en la cultura. Mostramos misericordia cuando predicamos el Evangelio que es la Buena Noticia de la gracia de Dios, que nos llama a la amistad con Él. Esta es la mayor misericordia: ser invitados a esta amistad.

 Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo / op.org

Misa de Apertura del Jubileo Dominicano en México.

En el templo de santo Domingo del Centro Histórico de la ciudad de México. La familia dominicana nos dimos cita el día 8 de agosto, fiesta de nuestro padre santo Domingo para celebrar con alegría la apertura del año jubilar por los 8 siglos de la Orden de predicadores. Presidió la Eucaristía, fray Bruno Cadoré, Maestro de la Orden.




















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Visita canónica de fray Bruno Cadoré, O.P. Chihuahua. Chih. México.

Este domingo 9 de agosto en el templo de San Francisco de Asís en Chihuahua, Chihuahua. Mx, recibimos la visita del Maestro de la OP.